Despliega el menú
Zaragoza

Echegaray y Caballero: cuando el río suena a zarzuela en la calle más fluvial de Zaragoza

Echegaray y Caballero, una de las vías más populares de la ciudad, discurre por la ribera y conecta a través de varios puentes con la margen izquierda del Ebro

Una de las vías más antiguas de la ciudad es Echegaray y Caballero, cuyo trazado se extiende junto al Ebro a lo largo de más de tres kilómetros. Por uno de sus principales tramos discurría la muralla romana, desde la actual calle del Coso hasta la avenida de César Augusto, que cerraba la ciudad. A lo largo de su historia, esta arteria albergó algunas de las puertas de acceso a la urbe, como la del Ángel, al comienzo de la calle de Don Jaime I, y la de San Ildefonso, junto al Torreón de la Zuda.

Durante años se llamó paseo de la Ribera y paseo del Ebro, hasta que en el cuarto decenio del siglo XX pasó a denominarse con el apellidodel dramaturgo Miguel Echegaray y Eizaguirre y el del compositor Manuel Fernández Caballero, ambos autores de la célebre zarzuela ‘Gigantes y cabezudos’ (1898).

El 11 de octubre de 1934 se organizó un homenaje que tuvo lugar en el puente de Piedra. Ese mismo día, HERALDO recogía en sus páginas cómo iba a desarrollarse el acto: «A las diez de la noche, en el Puente de Piedra, y con la asistencia de las autoridades, tendrá lugar el descubrimiento de las lápidas que dan los nombres de Echegaray y Caballero al actual Paseo del Ebro, otorgándose el nombre del primero al trozo comprendido entre el Puente de Piedra y la plaza de las Tenerías y el segundo al situado entre el referido puente y la Puerta de Sancho».

Aquel día cientos de zaragozanos se arremolinaron en torno al puente, el paseo y la calle de Don Jaime I para escuchar a la Banda Municipal y el Orfeón Zaragozano interpretando el coro de ‘Gigantes y Cabezudos’, que además contó con la voz del tenor Mariano Aguarón.

En el paseo Echegaray fue detenido un hombre que circulaba bebido (HERALDO DE ARAGÓN)

Un largo paseo

Previamente, en 1925, el Ayuntamiento de Zaragoza había sometido a información pública el proceso de urbanización del paseo del Ebro. El Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón (SIPA) dirigió entonces un escrito al Ayuntamiento en el que valoraba este gesto municipal y recalcaba de manera unánime que debía ser tomado en consideración el ensanche del paseo «como base para su ulterior urbanización y embellecimiento».

Una de sus mayores transformaciones llegaría medio siglo después a consecuencia de la denominaba Operación Cuarteles, desarrollada a partir de 1973, por la que 16 instalaciones militares pasaron a manos del Ayuntamiento de Zaragoza. Una de ellas era el 5º Grupo de Automóviles, junto a la plaza de las Tenerías. La intervención en este espacio permitió realizar la prolongación de Echegaray y Caballero entre los puentes del Pilar y Las Fuentes y edificar el colegio público Tenerías, el pabellón deportivo y el centro de salud Rebolería. Por otra parte, en esas mismas fechas, (marzo de 1973) los profesores Guillermo Fatás y Manuel Martín Bueno se encontraban -por casualidad- en el paseo examinando los sillares que configuran la última arcada del puente de Piedra, aparecida durante las obras de excavación detrás del palacio ?de la Lonja.

La última reforma de esta vía tuvo lugar en 2007, al calor de la Expo 2008. Sin duda, una de las actuaciones más criticadas de aquella intervención fue el carril bici, ya que en última instancia se construyó sobre la acera, en lugar de discurrir por la calzada.

El último minutero

Uno de los ‘vecinos’ más entrañables del paseo recuerda al fotógrafo Ángel Cordero Gracia, el último minutero de Zaragoza. Se trata de la escultura del caballito de la Lonja, obra de Francisco Rallo inaugurada en 1991. Cordero pasó casi toda su vida en los jardines de la Lonja haciendo fotos con un caballito de cartón, desde el año 1925 hasta 1978.

Casi enfrente, junto al puente de Piedra, se inauguró en 1964 el Club Náutico, fundado por Félix Marugán, impulsor de la popular prueba internacional de los ‘45 minutos motonáuticos’. El club comenzó con 100 socios y hoy cuenta con 300. «Mantenemos el mismo espíritu promoviendo el remo, el piragüismo y un campeonato de motos de agua, entre otras actividades», cuenta Juan Quílez, actual presidente del Club Náutico.

Además de recorrer el centro, el paseo comparte un tramo significativo con el barrio de Las Fuentes. «Constituye una de las cuatro vías principales de acceso a este distrito junto con Compromiso de Caspe, Doctor Iranzo y el Tercer Cinturón», explica Diego Luque, secretario de la asociación de vecinos de Las Fuentes.

Luque añade que «muchos vecinos utilizan esta vía para ir andando hasta el centro; en 15 minutos llegamos a la plaza del Pilar. Desde 2008, Las Fuentes mira mucho más al río y a Echegaray y Caballero. Junto con al parque Torre Ramona es una de las dos zonas verdes más importantes que tenemos en el barrio».

Etiquetas
Comentarios