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Zaragoza

Plantas para devolver a la vida un patio vecinal del Gancho

Zaragoza Vivienda y El Ganchillo Social están trabajando la cohesión entre los vecinos de las calles San Pablo y Boggiero con el proyecto ‘El patio verde’.

Plantas para devolver a la vida un patio vecinal del Gancho
Plantas para devolver a la vida un patio vecinal del Gancho
El Ganchillo Social

Un patio comunitario de viviendas del Gancho, el comprendido entre las calles San Pablo 83-85 y Boggiero 86-90, va a volver a llenarse de vida y color. La idea nace de Zaragoza Vivienda bajo el paraguas de la participación, ya que el objetivo es que los vecinos de la zona sean los que elijan cómo tiene que ser el espacio para que se convierta en un lugar de convivencia y disfrute. Solo hay una premisa: las plantas tienen que estar presentes para crear una zona verde.

“Las plantas tienen efectos positivos directos sobre la calidad de nuestro entorno. Por un lado, visualmente, hacen que los espacios sean más alegres y acogedores. Por otro, los jardines urbanos son pequeños pulmones que ayudan a oxigenar el aire de nuestras ciudades. Pero, además, pueden ser un elemento para trabajar la cohesión vecinal”, explican desde El Ganchillo Social, iniciativa de emprendimiento social encargada de desarrollar este proyecto de Zaragoza Vivienda bautizado como ‘El patio verde’.

El trabajo ha sido concebido por fases. La primera de ellas, ahora en desarrollo, recibe el nombre de ‘Entrada en la comunidad’, y los primeros pasos han consistido en adentrarse en el vecindario y “poner en marcha, casa por casa, la tanda de presentaciones, para explicar qué queremos hacer y comenzar con las primeras reuniones”, señala Noelia Bribián, trabajadora social y promotora de El Ganchillo Social.

El patio está cerrado de manera habitual, por lo que el proyecto ha permitido que los vecinos vuelvan a hacer uso de él. “En los encuentros suelen participar una media de 30 personas y todas están encantadas de poder bajar al patio y reunirse allí”, cuenta Bribián. El primer día, intercambiaron deseos en torno al patio por una planta, y la idea más repetida fue que todos quieren que el espacio tenga un uso cuando esté terminado.

Los vecinos también están recibiendo formación sobre cuáles son las especies más idóneas para el patio. El Ganchillo Social quiere agradecer especialmente su implicación en el proyecto al módulo de Agrojardinería y Composiciones Florales del IES Ramón y Cajal de Zaragoza, puesto que “las plantas y muchos de los consejos que hemos intercambiado y que comenzarán a llenar de vida los hogares de los vecinos de San Pablo vinieron directamente de su vivero”.

El equipo de  IntGarden, conocedor de los tipos de plantas que existen y de cuáles viven mejor en cada lugar, se está encargando de asesorar al vecindario durante todo el proceso sobre las soluciones más adecuadas para el espacio. En ‘El patio verde’, el equipo de trabajo es tan amplio que cuenta hasta con una responsable de comunicación y con un encargado de favorecer la conciliación, al quedarse al cuidado de los niños que residen en la zona para que sus familias puedan participar en los encuentros.

Esta semana ha tenido lugar la última reunión de la primera fase, en la que se habló de la historia del patio, se explicó por qué antes estaba abierto y ahora cerrado, y se trató de lanzar iniciativas para fomentar la convivencia. “Un ejemplo puede ser incluir fotos de los vecinos para saber quiénes estamos en el patio”, indica la trabajadora social. En lo que queda de verano se iniciará la fase del ‘Diagnóstico participado’, y en ella se espera que los vecinos expresen sus deseos y miedos y se establezcan necesidades compartidas y soluciones creativas.

Para lograr unos resultados óptimos, la planificación “es esencial”, consideran desde El Ganchillo Social. Por eso, tras conocer al vecindario, al patio y a las plantas, en septiembre comenzará la fase de “pensar cuánto tiempo podremos dedicar a su cuidado y cómo se organizará la comunidad para su mantenimiento”. Finalmente, de noviembre de 2018 a abril de 2019, está previsto colocar las plantas de invierno, realizar un prototipado para replicar el proyecto, desarrollar un taller de construcción de maceteros y plantar la que será la vegetación definitiva. “La respuesta está siendo muy buena, la idea era ayudar a recuperar espacios comunes y animar a la ciudadanía a participar en su entorno más inmediato, y lo estamos consiguiendo”, dice satisfecha Bribián, quien asegura que “la próxima primavera este patio será otro”.

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