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Zaragoza

El rechazo vecinal al traslado del rastro obliga a ZEC a estudiar nuevas ubicaciones

El gobierno insiste en dividir el mercadillo de los miércoles entre la Romareda y la margen izquierda. Los barrios piden que se incentive el parquin sur con pérgolas, buses gratis y actividades infantiles.

El rastro de los miércoles tiene muy poca afluencia y los vendedores piden que se haga en una ubicación distinta al parquin sur.
El rastro de los miércoles tiene muy poca afluencia y los vendedores piden que se haga en una ubicación distinta al parquin sur.
josé miguel marco

Para albergar el rastro solo falta por proponer la plaza del Pilar. ¡Y ni siquiera eso! Porque ya en una comisión de pleno se bromeó con el tema y la concejal responsable de Mercados, Teresa Artigas, dijo que ella estaría encantada, pero los suelos del salón de la ciudad están sometidos a unas especiales medidas de seguridad... El traslado del rastro de los miércoles se ha convertido en un tema tan espinoso que tiene mala solución: o bien el gobierno de ZEC impone sus planes ‘manu militari’ o bien se decide a escuchar a los vecinos y busca una ubicación alternativa a las planteadas hasta la fecha que –parece– no contentará a los vendedores ambulantes. La petición del traslado por parte de los vendedores viene de atrás –hay informes de mayo de 2015– pero se ha azuzado en los últimos meses vinculada a la caída de ventas en el parquin sur y, en paralelo, también a la intención de legalizar (mediante una tasa simbólica) a un centenar de vendedores irregulares.

Aunque ha habido dos mociones en el pleno –en febrero y junio– pidiendo que se cree una mesa de trabajo para abordar el asunto, el gobierno de ZEC ha hecho oídos sordos y se ha topado con la férrea oposición vecinal de los vecinos del Arrabal y de la Romareda, los dos espacios que cuentan con más papeletas para acoger el mercado. El gobierno ha ido encargando informes (Policía Local, Bomberos y Movilidad) para evaluar nuevas sedes, pero se ha centrado en dos que la junta de vendedores ve con buenos ojos: la Estación del Norte (donde irían 164 puestos y que ahora se trata de ‘canjear’ por Macanaz) y los exteriores del estadio de la Romareda, que albergaría 240 puestos. Había otras alternativas (hasta 31) que pasan por el paseo de Calanda, la antigua cárcel de Torrero o Cesáreo Alierta, pero todas han sido descartadas por falta de espacio, problemas con la propiedad de los suelos o porque la mudanza provocaría un tremendo caos de tráfico.

ZEC insiste en que no hay una decisión tomada y en que el debate "es delicado porque se juega con el pan de muchas familias". Sin embargo, la oposición en pleno pide que se escuche a los vecinos de los barrios afectados e invitan a estudiar iniciativas (buses gratuitos, actividades infantiles, zonas de sombra...) para hacer más atractiva la actual ubicación del parquin sur de La Almozara.

Jesús Jiménez, presidente del rastro, apela a la solidaridad de los zaragozanos porque "los miércoles no hay negocio" y advierte de que se corre el riesgo de que el rastro cierre porque "las cuentas no salen". Los vendedores solicitaron ir todos juntos a la Romareda pero allí no caben 400 puestos. El Ayuntamiento pensó en trocear el rastro en cuatro y atomizar los espacios de venta por toda la ciudad, pero la junta solo acepta que se parta en dos. El volumen de los puestos (entre 15 y 18 metros cuadrados) y la necesidad de aparcar cientos de furgonetas hace que no haya muchos espacios idóneos

Al final únicamente se concretan las tres zonas que aparecen junto a estas líneas y lo demás es de sobra conocido: informes policiales devastadores que ZEC critica porque "hacen presunciones" y analogías que son un pequeño despropósito. ¿Acaso el rastro del parquin sur se parece al de Portobello de Londres o a las Pulgas parisinas? El gobierno sostiene que "los mercadillos son una seña de identidad de las ciudades" e, incluso, que los ambulantes son los adalides de la lucha contra las grandes superficies. Más acertadas son las comparaciones que se establecen con otras ciudades como Valencia, Madrid o la propia Huesca, en donde hace pocos meses se cambió la ubicación del mercado y se llevó a la más céntrica zona de Ramón y Cajal.

¿Y a partir de ahora?

La semana que mañana comienza se antoja decisiva para desbloquear alguna postura, al menos, por la cantidad de convocatorias que hay respecto a esta polémica. Por un lado, el martes, diferentes colectivos (el Cantero de Torrero, VoluntaRios, Azofra, La Pantera Rossa, Asociación de Promoción Gitana...) tratarán de compensar las firmas vecinales recogidas en contra del traslado e irán al registro del Ayuntamiento para explicar por qué consideran que la Romareda y la Estación del Norte son las mejores ubicaciones.

Al día siguiente, PSOE y CHA han convocado a la junta de venta ambulante, la Federación de Barrios, la Unión Vecinal, a los comerciantes de ECOS, los coordinadores de los servicios municipales y al equipo de gobierno –que no se sabe si acudirᖠpara tratar el asunto. Ante la "inoperancia del gobierno", la oposición hace las veces de tal y busca un diálogo "abierto y sosegado, que no enfrente a los barrios". Los atractivos del rastro pueden ser muchos, pero al propio mercadillo nadie ‘se lo lleva de las manos’. Algunas voces de la propia bancanda del gobierno se preguntan qué necesidad había de agitar toda esta polvareda a falta de diez meses para que expire el mandato, mientras otras creen que –precisamente por eso– había llegado el momento.

¿Estímulo o competencia?
Aunque la vicealcaldesa Broto asegura que "el rastro es un chute de vida" para el barrio al que llegue, los comerciantes lo ponen en entredicho: un mayor flujo de personas favorece a la hostelería, pero el mercadillo supone una competencia añadida para el pequeño (y sufriente) comercio. José Antonio Pueyo, presidente de la Federación de Empresarios de Comercio (ECOS), apunta que "el rastro no aporta una oferta diferente a la que ya existe" y cree que "con la cantidad de locales vacíos que hay Zaragoza lo lógico sería que los ambulantes se integraran en la ciudad consolidada". Por su parte, la Cámara de Comercio se muestra contraria al traslado del rastro y pide la Consistorio que, si sigue adelante con su plan, cree una comisión mixta con ECOS, Cepyme, UPTA, ATA y los ambulantes. "Se trata de establecer un diálogo constructivo y transparente", dicen en la Cámara, donde resaltan la necesidad de contar con políticas específicas sobre la venta ambulante "que dignifiquen la profesión".

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