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Las Delicias, Oliver y Torrero son los barrios que más sufren los recortes estivales del bus

El tiempo de espera en las paradas aumenta en torno a un 15%. Las líneas con más demanda se refuerzan hasta el próximo día 16.

Algunos usuarios de la línea 21, que transporta a cerca de 400.000 viajeros al mes.
Algunos usuarios de la línea 21, que transporta a cerca de 400.000 viajeros al mes.
Toni Galán

"Cuando acabó el curso escolar parece que iban más fluidos, pero ahora con los ajustes de verano las frecuencias vuelven a ser imposibles", dice una sufrida usuaria del barrio Oliver, esperando el 21 bajo un sol de justicia. Aunque sobre el papel la cadencia de paso de la línea es de 8 minutos, algunos viajeros dicen que llegan a esperar hasta casi un cuarto de hora. El pasado 1 de julio entró en vigor la primera tanda de recortes estivales en el bus, que se acentuarán aún más a partir del día 16. Explican en el Ayuntamiento que se trata de una medida de ahorro porque la demanda del bus baja en verano (hablan de una caída de usuarios del 40% mientras que el servicio se recorta un 20%), pero hay barrios que salen más trasquilados que otros.

La reducción de vehículos en las calles (de 300 buses a 224 entre semana) se nota especialmente en Las Delicias, dado que algunas de las líneas más reducidas (la 22, 32, 33 o 34) dan servicio al barrio más populoso de Zaragoza. La 32, por ejemplo, se lleva un recorte del 38% entre semana y la 22 desciende un 39% los sábados. "Ya hemos recibido alguna queja de vecinos de la calle de Santander sobre la tardanza del 21", cuenta Josefa Bellés, presidenta de la asociación Nuevo Delicias. "También el itinerario del 31 se podría mejorar fácilmente si en lugar de pasar por el congestionado paseo de María Agustín se llevara por Vicente Berdusán, que es una vía infrautilizada", explica.

Obras y desvíos

Las Delicias tienen poca suerte también con la línea 33, que pierde uno de cada tres servicios los sábados, y con la 38, que desde hace semanas acoge –además– todas las pruebas habidas y por haber de autobuses eléctricos e híbridos. Ambos recorridos –dado que cruzan las avenidas de Madrid y Valencia– los conocen bien los vecinos de Oliver y Miralbueno, barrios que se encuentran también entre los paganos de estos recortes. El aumento del tiempo de espera en las paradas se percibe sobre todo en la línea 53, que se reduce un 33% los días laborables de verano, y para colmo de males, en el Oliver las líneas tienen que asumir desvíos por las obras en la calle de Antonio Leyva, apunta Manuel Clavero, de la entidad vecinal.

Joaquín Salvador, presidente de la asociación Venecia-Montes de Torrero, explica que el barrio cuenta con "bastante servicio" y hasta siete líneas de bus cruzan la avenida de América o Fray Julián Garcés, "lo que a veces también genera problemas de tráfico". Sí hay más quejas en La Paz, con el problema enquistado de la línea 31, que va a Puerto Venecia y apenas resulta útil para los vecinos del barrio porque siempre está hasta los topes de clientes del centro comercial. ¿Más reivindicaciones? Dicen los vecinos que los buses de la 42 suelen ir desacompasados y que "la 39 acaba pronto y no llega a enlazar con San José. Si se alargara un poquito se podría hacer trasbordo con la 23", explican.

Es cierto que el Consistorio dota "siempre que sea posible" las líneas con más demanda (23, 24, 32 33, 34 y 35) con autobuses articulados durante el verano y mantiene también los horarios de las primeras y las últimas expediciones. Además, hay líneas que de natural están tan ajustadas (las lanzaderas y las de los barrios rurales), que resulta imposible recortar más y, por tanto, mantienen los mismos cuadros de marchas que en invierno.

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