Zaragoza

Un vendaval derriba unos 40 árboles en Longares y causa daños en el casco urbano y el cementerio

El fuerte viento arrancó el tejado de un almacén, lo levantó entero por los aires y fue a caer a unos 50 metros del edificio.

El cementerio de Longares sufrió daños.
Miguel Jaime

Las fuertes tormentas que descargaron este domingo en Aragón en forma de pedrisco, lluvia o fuertes vientos causaron daños en diferentes localidades de la provincia de Zaragoza y en la capital aragonesa, en especial en Garrapinillos y el aeropuerto.

Uno de los municipios más afectados fue Longares, donde un vendaval provocó importantes destrozos en el casco urbano, el cementerio y en los campos. En apenas un cuarto de hora, entre las 15.15 y las 15.30, el viento derribó al menos 40 árboles, la mayoría de gran porte, que en su caída dañaron dos coches, un parque infantil, varios muros, barandillas del parque y mobiliario urbano. El fuerte viento arrancó el tejado de un almacén, lo levantó entero por los aires y fue a caer a unos 50 metros del edificio. Además, tiró vallas, descolgó tendidos eléctricos y desplazó mesas y sillas de terrazas de los bares por las calles. El cementerio municipal fue otro de los lugares más afectados por la caída de grandes cipreses y otros árboles sobre lápidas y nichos. Las fuertes rachas de viento fueron acompañadas en algunos momentos de granizo y, tal y como contó el alcalde, Miguel Jaime Angós, en apenas diez minutos cayeron 25 litros de agua por metro cuadrado.

"Ha sido como un tornado. La que se esperaba como una tarde tranquila de fútbol y sofá se ha convertido en un verdadero desastre", señalaba desolado, ante los graves daños registrados.

El regidor recabó el auxilio de los Bomberos de la Diputación de Zaragoza, que se desplazaron al lugar para trocear y retirar cuanto antes los árboles y sanear las ramas que amenazaban con caerse.

Otros municipios afectados por las tormentas fueron Fuentes de Ebro, Osera, PedrolaBardenas, Remolinos y Alagón. En este último cayó más granizo que agua. "Han sido unos 30 minutos de piedra seca pero, afortunadamente, no se ha producido ningún incidente grave", afirmaba su alcalde, José María Becerril. En la A-68, a la altura de esta localidad, fue preciso cortar un carril en dirección a Logroño por caída de árboles a la calzada.

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