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Un equipo de baloncesto de mujeres valientes y entusiastas

El Ayuntamiento inicia un proyecto piloto de una escuela de baloncesto ('Directas al aro') para mujeres de todas las edades y con dificultades sociales.

Un entrenamiento de las mujeres de 'Directas al aro'
Un entrenamiento de las mujeres de 'Directas al aro'
P. F.

"¿Vosotras venís a jugar a baloncesto?", les preguntaron con extrañeza uno de los primeros días a las mujeres del proyecto 'Directas al aro'. "Sí", contestaron con orgullo. Cada miércoles y viernes por la mañana acude a entrenar a baloncesto al pabellón de Duquesa Villahermosa un grupo muy variado de 14 mujeres: bajas, altas, de 20 años y de más de 60, tímidas y habladoras, vecinas de Zaragoza de toda la vida y recién llegadas del extranjero, sin experiencia deportiva y antiguas jugadoras. Algunas vienen con mochilas pesadas cargadas de malas experiencias (malos tratos, separaciones traumáticas, adicciones, soledad...). Y todas llegan con mucho entusiasmo.

'Directas al aro' es un proyecto piloto del servicio de Igualdad del Ayuntamiento de Zaragoza, en colaboración con los servicios sociales, y organizado por el club de baloncesto Antiguo Boscos. "Es un proyecto deportivo y social. Queremos que estas mujeres tengan la oportunidad de aprender a jugar a baloncesto. Y a través del baloncesto se pueden trabajar muchos valores que les pueden ayudar para su vida cotidiana: disciplina, compromiso, trabajo en equipo, compañerismo, sacrificio...", resume Carlota Ciprés, entrenadora, directora del proyecto y presidenta del club Basket Antiguo Boscos.

A su alrededor, las mujeres botan, lanzan a canasta, realizan ejercicios de defensa y ataque, se chocan las manos, se ríen, guardan turno cuando toca y escuchan atentas las explicaciones de los dos entrenadores, Carlota y Jesús Carlos García, compañero del mismo club. Los entrenamientos comenzaron en mayo y seguirán hasta final de año, con un descanso en agosto porque cierra el pabellón.

La idea se le ocurrió a Carlota, que trabajó dos años como educadora en un proyecto de intervención social con chavales jóvenes en Torrero. "Vi que a través del deporte podíamos trabajar muchas cosas con ellos y llegar a sus familias. Pensé que esto se podría aplicar también a mujeres mayores. Hay una brecha de género y de edad. Cuesta mucho que las mujeres hagan deporte en equipo sobre todo a partir de una edad. Pensé que se podía hacer un proyecto social con el baloncesto como hilo conductor. Mi idea le llegó al Ayuntamiento y me llamaron para ponerlo en marcha", cuenta el origen de 'Directas al aro'.

Un equipo muy diverso

La Casa de la Mujer se encargó de la difusión y la subvención de la actividad. Y a través de los trabajadores sociales y otras entidades se han buscado mujeres de perfiles diversos que puedan beneficiarse especialmente de esta actividad. No es un equipo de baloncesto para competir en una liga o pasar el rato, pretende ser mucho más.

"Queremos que estas chicas y estas mujeres que no habían hecho deporte en su mayoría puedan hacerlo de manera regular. Que aprendan baloncesto y se beneficien de los valores de este deporte para aplicarlos en su vida. Nos gusta que ha salido un equipo muy heterogéneo, con gente de todas las edades, hay madres, trabajadoras, estudiantes, paradas, de aquí y de fuera. Tal vez en el futuro alguna pueda integrarse en algún equipo de competición. Y esperamos que a todas les sirva para mejorar su autestima y encontrarse mejor", señala Jesús Carlos.

"No había jugado nunca a baloncesto y me encanta. El primer día me cansé un poco, el segundo menos y ahora voy mucho mejor. Cuando terminamos y salgo a la calle, me siento como nueva", asegura Esperanza, de 60 años, una de las veteranas con su amiga Consuelo, de 62. "De niña había hecho gimnasia rítmica, pero luego empecé a trabajar a los 15 años y ya no tuve más ocasiones en la vida de hacer deporte, hasta ahora. Estuve un tiempo encerrada en casa y esto me ha ayudado a salir y a crecer", asegura.

Las participantes en el proyecto acuden a entrenar de distintos barrios de la ciudad, y una ha venido a probar incluso desde un pueblo a 50 kilómetros. Lydia Cano, de 33 años, viene del Actur. "Conocí el proyecto a través de la trabajadora social. Antes trabajaba en un bingo, pero ahora llevo un tiempo en paro. Me gusta venir a entrenar y formar parte de un equipo. Había jugado alguna vez a baloncesto con amigos, pero nunca en un equipo", afirma.

"Como persona me está haciendo crecer", dice Judith Jáuregui, de 27 años, que es pequeñita y muy sonriente. Este proyecto de baloncesto le ha abierto muchas puertas. "Llevo un mes y medio en Zaragoza, soy de Perú, estoy aquí sola. Estoy muy contenta con este grupo: son como mi familia, me siento muy bien acogida, hago deporte, me siento alegre y activa", dice. Viene a entrenar, de 10 a 11, después de haber pasado toda la noche trabajando cuidando a una señora mayor.

Además de entrenar, Carlota está preparando otras actividades, como salidas para ir a la piscina o a ver algún partido de baloncesto. "Vemos a las mujeres muy ilusionadas. Para ellas, cada día es un reto. Sentimos que se está creando una unión muy especial", asegura la directora del proyecto.

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