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Zaragoza
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Acusan a una cuidadora de engañar a un anciano para poder heredar su piso y 2,4 millones

La Fiscalía pide dos años de cárcel por estafa para la mujer y para su exmarido, que vivía con ellos y también pudo beneficiarse de un supuesto préstamo de 82.000 euros sin intereses.

El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
La pareja se sentará en el banquillo de la Audiencia Provincial de Zaragoza el próximo 9 de julio.
Guillermo Mestre

El haber roto su relación matrimonial no impidió a Anca M. V. y Víctor V. ponerse de acuerdo para aprovecharse de la incapacidad que sufría el anciano al que cuidaba la primera y convencerle de que debía legarles su piso y un patrimonio de 2,4 millones de euros repartidos en cuentas corrientes, fondos de inversión, planes de pensiones y depósitos de valores.

Así lo entiende la Fiscalía, que acaba de pedir que ambos sean condenados a dos años de prisión por un delito de estafa continuada. Las defensas, a cargo de los letrados José Manuel Marraco y Ramón Campos, niegan que hubiera intención alguna de engañar al jubilado y solicitan su absolución.

El ministerio público recuerda en su escrito de calificación que la mujer empezó a cuidar al hombre en 2002. El anciano había estado antes en una residencia, pero no logró adaptarse y, como era incapaz de vivir solo, alquiló un piso para irse a vivir allí con Anca M. V. y los dos hijos de esta. El jubilado no tenía descendientes ni familia cercana y presentaba una incapacidad parcial que le impedía regir su persona y bienes. El hombre dependía además de su cuidadora para comer, bañarse e incluso ir al aseo. Y, según la Fiscalía, la mujer se valió de esta estrecha relación para manipularlo.

Cambió el testamento para dejarle casi todo

El anciano hizo testamento por primera vez el 1 de julio de 2013, legando a la ahora acusada el piso que tenía en Zaragoza y declarando heredera universal del resto de sus bienes a la Asamblea de la Cruz Roja en Zaragoza. Lo que ignoraba la cuidadora por entonces es que el hombre tenía más de dos millones de euros en el banco. De hecho, según la acusación pública, no se enteró de ello hasta que en la primavera de 2016 la DGA hizo un requerimiento al jubilado por no haber abonado el impuesto de patrimonio. Ello obligó al anciano a pasar por el banco para solicitar certificados de saldos, visita a la que le acompañó la encausada.

Casualmente, pocas semanas después, el hombre volvía a hacer testamento, dejando ahora a Anca M. V. no solo el piso, sino también los saldos y fondos de inversión. A Cruz Roja solo le legaba ahora el plan de pensiones.

Según el ministerio público, el exmarido de la cuidadora vivía con ellos desde 2015 y también participó en la estafa. De hecho, dice que también se benefició de un supuesto préstamo de 82.000 euros sin intereses que les hizo el hombre y que no tenían intención de devolver.

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