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Jueces y abogados creen que los juicios mediáticos hacen de los tribunales una segunda instancia

El Colegio de Abogados de Zaragoza organizó ayer una mesa redonda con juristas sobre los juicios paralelos. En la jornada, prevista desde hace semanas, intervino Agustín Martínez, abogado de cuatro miembros de La Manada.

Agustín Martínez, a la izquierda, llegando al Colegio de Abogados de Zaragoza.
Agustín Martínez, a la izquierda, llegando al Colegio de Abogados de Zaragoza.
José Miguel Marco

Un día después de la publicación de la sentencia a los cinco jóvenes sevillanos conocidos como La Manada y en un clima de indignación social y estupor generalizado por el sentido del fallo de la Audiencia de Navarra, el Colegio de Abogados de Zaragoza celebró ayer una mesa redonda que llevaba por título ‘Juicios paralelos’.

La cita estaba prevista desde hace semanas y en los corrillos previos al acto lo más comentado era la oportunidad no buscada que había adquirido el debate. Máxime, cuando uno de los ponentes era Agustín Martínez Becerra, abogado de cuatro de los cinco miembros de La Manada. Entre el público, había decenas de abogados, jueces, magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Aragón y numerosos medios de comunicación.

Marta Gil, abogada y miembro de la Junta del Colegio de Abogados, fue la moderadora de la mesa y para dar inicio al acto tiró de ironía, no exenta de cierta crítica y malestar. "Hoy [por ayer] todos os habéis despertado rodeados de expertos juristas", dijo la letrada haciendo referencia a las miles de personas que salieron el jueves a la calle para censurar el fallo que condenó a los miembros de La Manada a nueve años de cárcel por abusos sexuales y no por agresión sexual, como solicitaban la Fiscalía y las acusaciones particulares del caso.

En la misma línea se manifestó Martínez Becerra, que fue muy crítico con los juicios paralelos y confesó ante el auditorio que su experiencia con este tipo de procesos viene de lejos porque hace más de dos décadas participó en el llamado Caso Arny, un escándalo relacionado con la prostitución de menores en la noche sevillana que salpicó a famosos y personalidades públicas de la época.

Culpables antes del banquillo

"La sentencia en este tipo de procesos está dictada de salida en las redes sociales: los tribunales se convierten en una segunda instancia y nosotros acudimos allí a presentar un recurso", opinó el abogado. "Desde el minuto uno ha habido un interés político y de ciertos lobbys en que el caso de La Manada fuera mediático", señaló el Martínez Becerra. El letrado apuntó que sus clientes "están condenados" desde el 8 de julio de 2016, un día después de entrar en la cárcel, donde aún permanecen internados. "La instrucción ha sido retransmitida minuto a minuto: las pruebas llegaban antes a los medios que a las partes", abundó.

Todas estas circunstancia, explicó, afecta a la decisión que posteriormente tienen que tomar los jueces y magistrados. "No viven en una isla: son maridos, padres, yernos...", deslizó sobre la influencia que pueden generar las opiniones de la sociedad en los juzgadores.

Una "fuerza interior" especial

No compartió esta visión Alfonso Ballestín, magistrado de la Audiencia Provincial de Zaragoza que también intervino en la mesa redonda. "Los jueces tenemos una fuerza interior que nos permite resistirnos a las presiones", se explayó el magistrado. A pesar de esa ‘madera’ especial, Ballestín fue muy severo con los juicios paralelos, a los que calificó de "ataque al derecho a la presunción de inocencia" y abogó porque los medios pusieran en marcha "sus propios códigos éticos y deontológicos, además de mecanismos de regulación y control". "No soy partidario de la censura previa sobre hechos justiciables, pero la autorregulación de los medios es necesaria", añadió.

El magistrado recordó algunos procedimientos mediáticos que fueron juzgados de una determinada forma por la sociedad y cuando llegaron a la sede judicial el resultado fue totalmente opuesto. Como ejemplos citó a los casos Malaya y Campeón, pero sobre todo hizo hincapié en el que él consideró el juicio mediático "más clamoroso" de los últimos tiempos, el crimen de la joven Rocío Wanninkhof, ocurrido en Mijas en 1999.

Un juicio con jurado plagado de pruebas no concluyentes e irregularidades (que posteriormente se declaró nulo) se saldó con una sentencia condenatoria a Dolores Vázquez en 2001. Durante la investigación de otro asesinato, el de la joven Sonia Carabantes ocurrido en Coín en 2003, se halló una evidencia biológica que permitió relacionar los dos crímenes y determinar que el responsable de ambos era el británico Tony Alexander King. Dolores Vázquez pasó injustamente 17 meses en la cárcel.

En la mesa redonda también intervino el periodista Eduardo Bayona, quien defendió que las protestas que se sucedieron en decenas de capitales españolas, incluidas las principales ciudades aragonesas. "Los jueces y magistrados no se debe extrañar de que los ciudadanos se manifiesten contra las sentencias", dijo Bayona. Ana María Cuesta, la responsable del gabinete de comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, también estuvo presente en el debate y apuntó que su trabajo es ser "un puente" entre los miembros de juzgados y tribunales y los medios de comunicación, a los que ofrecen "información judicial aséptica", sin juicios de valor.

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