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Zaragoza

Aragón limpiará puntos concretos de la ribera y no descarta el traslado de granjas

El Ejecutivo iniciará este verano una experiencia piloto en Pradilla para retirar la maleza del cauce. El Ministerio prepara un proyecto a largo plazo para minimizar los efectos de las riadas.

Unos 40 alcaldes de la ribera se reunieron ayer con el Gobierno de Aragón y la CHE.
Unos 40 alcaldes de la ribera se reunieron ayer con el Gobierno de Aragón y la CHE.
Oliver Duch

El Gobierno de Aragón iniciará este verano una experiencia piloto para limpiar puntos concretos del cauce del Ebro. Los trabajos, explicó el consejero de Desarrollo Rural, Joaquín Olona, "comenzarán en un monte de utilidad pública de Pradilla y se extenderán a municipios como Alcalá de Ebro o Torres de Berrellén. Él mismo instó este miércoles a los 40 alcaldes convocados a una reunión centrada en las afecciones de la última riada –a la que también asistieron representantes de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE)–, a trasladar sus peticiones y detallar en qué zonas se han de llevar a cabo las actuaciones.

Estos desbroces priorizarán aquellos puntos donde se perciba un mayor riesgo para los núcleos urbanos. Servirán, según expuso el consejero, "para reducir las afecciones de cara a futuras avenidas. "Vamos a actuar con garantías técnicas, afirmó.

La previsión es que las tareas comiencen "una vez que baje el nivel del río. Luis Eduardo Moncín, alcalde de Pradilla, confirmó que urge actuar. "Las orillas están llenas de vegetación. Hay maleza, zarzas y arbustos que no dejan pasar el agua. También árboles secos que crean barreras y hacen que el nivel del agua suba cada vez más, dijo.

Lo importante, en su opinión, es que haya "partidas presupuestarias suficientes tanto a nivel autonómico como estatal para ejecutar estas y otras propuestas. "Siempre nos dicen que se van a hacer muchas cosas, pero pasan los días, los meses y los años y vuelven los problemas, añadió.

El Ejecutivo autonómico no descarta , por otra parte, que haya que trasladar granjas a zonas más seguras estableciendo siempre "las correspondientes ayudas". "Hablamos de traslados pacíficos y voluntarios. Son explotaciones que en su día fueron autorizadas", recordó Olona.

Aunque nada se avanzó sobre las ayudas a los afectados –el consejero Guillén y el delegado del Gobierno en Aragón, Gustavo Alcalde, tienen aún que reunirse–, el titular de Desarrollo Rural admitió la necesidad de "hacer un gran esfuerzo para actuar sobre el río.

Se refirió así a "un amplio conjunto de actuaciones que no excluyen la limpieza, pero que no se centran exclusivamente en ella. Olona recalcó que no se hará "nada que atente contra el medio ambiente o los intereses sociales", pero lanzó un mensaje: "Por encima de cualquier interés estará la seguridad de las personas".

Un plan "de diez años"

A largo plazo, las acciones se canalizarán a través del ‘Ebro Resilience’, un proyecto marco promovido por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente a través de la CHE que podría empezar a aplicarse en 2020 (siempre que reciba luz verde de la Unión Europea). Su horizonte, de unos 10 años, contempla nuevas permeabilizaciones, retranqueos de motas, cauces de alivio, zonas de inundabilidad controlada... "Va a cambiar la forma que tenemos de gestionar el río, detalló René Gómez, comisario de aguas de la CHE, al tiempo que defendió el efecto de las actuaciones ejecutadas tras la riada de 2015.

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