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Un camionero borracho se queda colgando sobre una acequia a cinco metros de altura

Unos 30 agentes participaron en Zuera durante más de dos horas en el rescate del transportista, que se durmió en su cabina sin freno de mano y luego se negaba a salir.

El camionero, con la puerta abierta sobre una caída de cinco metros.
El camionero, con la puerta abierta sobre una caída de cinco metros.
Aránzazu Navarro

Alrededor de una treintena de efectivos de seis cuerpos policiales y de emergencias han participado este domingo en Zuera en el rescate de un camionero borracho, que se quedó dentro de su vehículo, colgando sobre una acequia a cinco metros de altura. La operación ha durado casi dos horas y media, ya que el transportista se negaba a salir de la cabina, e incluso amenazaba con lanzarse al vacío. Finalmente, han acabado remolcándolo a un lugar seguro, por lo que se ha podido poner a salvo a esta persona. Pese al más que evidente estado de embriaguez del camionero, originario de un país del Este, no se le ha imputado ningún delito, ya que no se ha podido demostrar que hubiera conducido en esas condiciones.

Ocurrió poco antes de las 16.00. El camión de este transportista, matriculado en Letonia, estaba estacionado en la explanada de Aralogic, en el polígono El Campillo de Zuera. Según fuentes policiales consultadas, iba a recoger mercancía al día siguiente a primera hora en una empresa cárnica cercana. Testigos presenciales han señalado que el propietario del vehículo, de unos 50 años, se ha quedado dormido en su interior sin poner el freno de mano. La ligera pendiente del aparcamiento ha hecho que se desplazara hacia adelante y, a unos 20 metros, superara el bordillo de la calzada y se quedara con la cabina colgando sobre la acequia.

Al lugar han acudido miembros de los cuerpos de bomberos de la DPZ, de Zuera y del Ayuntamiento de Zaragoza, así como agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local de este municipio y voluntarios de Protección Civil. Ante la imposibilidad de alcanzar suelo firme desde la cabina, han acercado una escala de un camión de bomberos para que bajara, pero los agentes se han encontrado con la negativa del conductor a abandonar su interior. Incluso ha amagado con tirarse, y ha bromeado con pedir una pistola a un agente.

En esta situación, se ha visto que lo más conveniente era remolcar el camión con ayuda de una retroexcavadora. Al retirarse la escala, el transportista ha abierto la puerta de su asiento, lo que ha elevado la tensión. Según fuentes de Bomberos, lo más conveniente hubiera sido impulsar el camión simultáneamente desde el remolque y la cabina, ya que si se hacía únicamente desde la parte trasera se corría el riesgo de que se desenganchara y de que la cabeza del vehículo cayera al vacío. Sin embargo, y ante el estado y la actitud del conductor, se ha decidido acelerar la operación, que ha finalizado con éxito.

Sin delito imputable

Ya con el vehículo a salvo, el conductor salió –descalzo– de su interior. Se le han retirado las llaves y se le ha intentado identificar, aunque con dificultades por su desconocimiento del castellano. No se le ha podido imputar ningún delito, y ni siquiera se le ha hecho el control de alcoholemia, ya que no había constancia de que hubiera conducido borracho.

La situación se ha tornado algo surrealista debido a su estado de embriaguez. Finalmente se ha mostrado agradecido a los efectivos que participaron en el rescate, tanto que se ha empeñado en que un agente de la Guardia Civil aceptara como regalo una toalla con varias medallas militares prendidas. El camión se ha quedado a salvo en la explanada, pero al conductor se le han requisado las llaves por precaución. Este lunes, a primera hora de la mañana, un agente de la Policía de Zuera acudirá a dárselas, para que culmine un trabajo que resultó algo más que accidentado.

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