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Zaragoza

La fábrica de galletas Patria, un edificio con sabor a modernidad

Este edificio de la zaragozana avenida de Cataluña mantiene el estilo de la arquitectura industrial de principios del siglo XX.

La fábrica de galletas Patria, un edificio con sabor a modernidad

Ahí está, en la avenida de Cataluña de Zaragoza detrás de la parada de los autobuses 21, 28, 32, 39 y 50. Esto hace que, a pesar de no ser una acera muy ancha, sea bastante concurrida. Sin embargo, la que fuera fábrica de galletas Patria y más tarde concesionario de coches puede pasar desapercibida, escondida tras multitud de carteles que anuncian eventos pasados.

Junto a la Casa Solans, al otro lado de la calzada, es uno de los edificios más singulares de esta avenida. Como ella, esta antigua factoría goza de una buena y rehabilitada apariencia. El ladrillo vista de su fachada es una característica firma de su proyector: Félix Navarro.

Tal y como explicó hace 25 años Martínez Verón en ‘Arquitectura aragonesa: 1885-1920. Ante el umbral de la modernidad’, el arquitecto turiasionense lo trazó en 1909 para la Sociedad de Antonio Ximénez y Flores.

Tras la construcción de esta primera nave, se llevaron a cabo varias actuaciones en los años sucesivos. Martínez Verón reflejó su libro que en 1914 Francisco Albiñana diseñó el ala derecha, mientras que Antonio Merlo levantó el ala izquierda en 1927. En ese momento, el negocio ya era propiedad de Belsué y Navarro y Cía. A estas intervenciones se le suma la rehabilitación que tuvo que realizar el mismo Félix Navarro tras un incendio, un año después de su inauguración.

La forma de U que resultó, con un patio de entrada tras la coqueta verja, está rematado con corto frontis, pero de gran riqueza, como apunta el Sistema de Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA). Esta entidad también manifiesta que “es un edificio de gran interés, a parte de por sus características formales, por ser uno de los pocos ejemplos conservados de arquitectura industrial”.

Aunque sea un edificio antiguo también conserva un sabor a modernidad, el mismo que tuvo que despertar en la capital aragonesa cuando se construyó hace más de 100 años.

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