Zaragoza

Hace 25 años: atentado de los Grapo a un furgón de Prosegur en Zaragoza

Este sábado se cumplen 25 años del terrible atentado de los Grapo a un furgón de Prosegur que iba a recoger la recaudación de Galerías Primero en la calle de las Madres de la Plaza de Mayo de Zaragoza.

Uno de los cadáveres yace entre manchas de sangre en el lugar del atentado terrorista frente a la fachada de Galerías Primero ubicado en el barrio zaragozano de Monsalud, el 7 de abril de 1993.
Uno de los cadáveres yace entre manchas de sangre en el lugar del atentado terrorista frente a la fachada de Galerías Primero ubicado en el barrio zaragozano de Monsalud, el 7 de abril de 1993.
Guillermo Mestre

El 7 de abril de 1993 fue asaltado en la calle Madres de la Plaza de Mayo de Zaragoza un furgón de Prosegur que iba a recoger la recaudación de Galerías Primero. A consecuencia del violento ataque, un vigilante jurado resultó muerto y otros dos gravemente heridos. También fallecieron ese día tres asaltantes, miembros de la organización terrorista llamada Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (Grapo), al explotarles la bomba que manipulaban. El líder de la banda, Fernando Silva Sande, logró escapar en autobús a Valencia con los ocho millones de pesetas que había en las sacas del furgón. 

Cuando Zaragoza vivió este atentado hace ahora un cuarto de siglo, la ciudad ya había sido golpeada en varias ocasiones por el terrorismo, tanto por el mentado colectivo como por ETA. Fueron los Grapo los causantes de la primera víctima mortal del terrorismo en Zaragoza; sus miembros Ángel Bergado y Fernando Vilaboa asesinaron al coronel Luis Constante Asín el 19 de noviembre de 1980. El atentado fue reivindicado por los Grapo a través de una llamada a la redacción de HERALDO DE ARAGÓN.

Los Grapo golpearon en más ocasiones; el 27 de febrero de 1986 la ciudad vivió horas de angustia, cuando tres miembros de este grupo intentaron atracar una sucursal de la CAI en la misma calle de las Madres de la Plaza de Mayo: tomaron como rehenes a varios clientes y empleados de la entidad y se atrincheraron en el interior de la oficina. Tras una tensa negociación, los terroristas se entregaron.

El 27 de marzo de 1990 los terroristas Guillermo Vázquez Bautista y María Jesús Romero entraron en la consulta del doctor José Ramón Muñoz, situada en el paseo de la Constitución, y le dispararon en la cabeza con una pistola; Muñoz había prestado asistencia a los presos de los Grapo durante la huelga de hambre que realizaron durante un año para solicitar su reagrupamiento en su único centro penitenciario.

Antes de 1993, además de atracos, extorsiones a empresarios y profesionales zaragozanos, los Grapo también fueron responsables de la voladura de una subestación eléctrica en Monzalbarba en diciembre de 1991, así como de otra en las instalaciones de Enagás en Cuarte en 1992. Con posterioridad al terrible suceso del que mañana se cumplen 25 años, los dos golpes más duros de los Grapo fueron el secuestro del empresario Publio Cordón el 27 de junio de 1995 cuando hacía deporte en el Canal Imperial -caso que sigue sin esclarecerse- y el asesinato de Ana Isabel Herrero Izquierdo el 6 de febrero de 2006 en el garaje de su casa en la calle Cervantes, ataque en el que su esposo Francisco Colell resultó gravemente herido.

Así contó HERALDO el terrible atentado que mañana cumple 25 años bajo el título de “Zarpazo terrorista”:

Zaragoza se vio sacudida anoche por un sangriento zarpazo terrorista que conmocionó a la ciudad, especialmente a los barrios de Monsalud y Delicias, y segó la vida de al menos cuatro personas, dejando heridas a varias más.

Un atraco con explosivos a un furgón de la empresa de seguridad Prosegur desencadenó una espantosa matanza, con restos de cadáveres esparcidos por una amplia zona para horror de los vecinos del barrio.

En un primer momento, todo apuntaba a que la violentísima acción respondía a un nuevo atentado terrorista de los Grapo, que cuenta en Zaragoza con un largo y sangriento historial en el que figuran los asesinatos del coronel Constante y del doctor Muñoz, además de la voladura del gasoducto de Cuarte de Huerva. El objetivo de la acción, un furgón blindado, también encaja con las últimas apariciones de los Grapo, incluida una acción de las mismas características realizada asimismo en Zaragoza.

El sangriento suceso tuvo lugar a las diez menos diez de la noche, frente al centro comercial de Galerías Primero en la calle de las Madres de Plaza de Mayo. En ese momento, la dotación de un furgón blindado de seguridad procedía a recoger la recaudación de la jornada del establecimiento.

Según algunas de las versiones disponibles en el momento de cerrar esta edición, los terroristas colocaron en la parte delantera del furgón una bomba. El conductor, Manuel Escuder, salió del vehículo al apercibirse de lo que sucedía y en ese momento el explosivo estalló alcanzándole de lleno causándole la muerte.

Las otras tres víctimas mortales podrían corresponder a miembros del grupo terrorista. Dos de ellos fueron identificados por la Delegación del Gobierno en Aragón como Isabel Santamaría del Pino y Pedro Luis Cuadrado; el tercero también podría tratarse de un terrorista, ya que llevaba documentación con una identidad falsa.

Otros presuntos terroristas huyeron del lugar en un automóvil que fue encontrado en una calle cercana del barrio de Delicias. Un segundo automóvil empleado también en la fuga fue igualmente localizado con posterioridad por la policía.

Los otros dos agentes del furgón blindado, José Gascón e Ignacio Hernández, resultaron heridos, el segundo de ellos de extrema gravedad. También sufrieron heridas el jefe de tienda de Galerías Primero, José Antonio Gracia y una cuarta persona, Ángel Carnero de la Cruz.

La potencia de las explosiones y el desparramamiento de los restos de las víctimas en un amplio radio sembró el pánico entre los vecinos del barrio de Monsalud. El lugar del suceso se encuentra a escasa distancia de donde fue descubierto hace un año y medio un coche bomba y un piso franco de terroristas de ETA.

Desde el primer momento se hizo patente el recuerdo de las dos matanzas realizadas por ETA en Zaragoza en los años ochenta.

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