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Zaragoza

Una vía marcada por el comercio, el patrimonio y la multiculturalidad

A comienzos del siglo XX, se acometió un proyecto municipal para abrir un ensanche entre César Augusto y la plaza del Portillo que dio origen a la calle de Conde de Aranda.

Transitar por Conde de Aranda, vía dedicada al noble Pedro Pablo Abarca de Bolea, que une César Augusto y el Coso con el paseo de María Agustín y la avenida de Madrid, supone recorrer uno de los tramos más significativos en torno al barrio de San Pablo y el Casco Histórico. Las críticas por su degradación, la desaparición de algunos comercios y el auge de una multiculturalidad presente en el barrio, no del gusto de todos, marcan la fisonomía de una calle con vocación de avenida, jalonada de edificios protegidos –en su mayor parte por su interés ambiental–, que mantienen su esencia rodeados de atractivos culturales como la iglesia de San Pablo, el museo del Fuego, la plaza de Toros o la iglesia del Portillo.

A comienzos del siglo XX, se acometió en la capital aragonesa el proyecto urbanístico para abrir y prolongar la calle del Portillo hasta el Coso, según el proyecto realizado por José de Yarza Echenique, en 1915, para comunicar el centro de la ciudad con la salida hacia las carreteras de Madrid y Logroño. En esta actuación desaparecerían algunas pequeñas calles del entorno como la de La Meca y la del Gato.

Una vía marcada por el comercio, el patrimonio y la multiculturalidad

El futuro trazado urbano convertiría este nuevo tramo en una vía de primer orden, que partiría de la confluencia de la calle de Escuelas Pías y terminaría en la plaza del Portillo. Pero para llevar a cabo esta reforma era necesario expropiar parte del colegio de los Padres Escolapios, ubicado al comienzo de la actual calle. Por consiguiente, la negociación de este derribo parcial retrasó la reforma más de 20 años y la construcción de la calle no se dio por concluida hasta principios de los años 50.

María Luisa Santafé, presidenta de la Asociación de Vecinos Conde Aranda, conoce muy bien el devenir de esta vía: "Nací en el número 112, en el año 1941. Desde entonces han cambiado muchas cosas y hoy es una calle completamente distinta. Ha mejorado mucho urbanísticamente pero a nivel vecinal ha empeorado", cuenta.

La última reforma de Conde de Aranda, en 2004, quiso dotar a este tramo de mayor carácter ciudadano y comercial, con más espacio para el peatón, pero manteniendo el transporte público que conecta esta zona de la ciudad con varios distritos zaragozanos. Hasta entonces, no se habían realizado reformas importantes desde 1971, cuando se retiraron las vías del tranvía, el número 5, que circuló por este punto hasta el 7 de noviembre de ese año. En aquella intervención también se habilitaron dos carriles en cada sentido para los vehículos, se renovaron tuberías y se sustituyó la iluminación.

Décadas después, cuando en 2014 se volvió a plantear el paso del tranvía por esta calle, los vecinos mostraron su desacuerdo: "Estábamos bien comunicados hasta que metieron el tranvía por César Augusto. Ahora, desde la plaza del Portillo no hay ningún autobús que te lleve a la plaza de España. Por eso, ya nos opusimos cuando se planteó el paso de la línea 1 por donde antes circulaban hasta 15 líneas de transporte urbano e interurbano. Como consecuencia de esto, el flujo de gente es mucho menor. En aquel momento pusimos en marcha una campaña de firmas y junto con los vecinos de la avenida de Madrid recogimos más de 15.000"?, recuerda Santafé.

153 comercios

La calle del Conde de Aranda cuenta en la actualidad con cuatro líneas de autobús diurnas y tres nocturnas. Por ello, entre otros motivos los vecinos, al igual que los comerciantes, no quieren oír hablar del tranvía. "Desde la Asociación de Comerciantes y Profesionales de Conde de Aranda estamos muy preocupados por la segunda línea del tranvía. Si el trazado fuese por aquí la actividad comercial en la zona se vería afectada", comenta Joaquín Contamina, coordinador y expresidente del colectivo que representa a 31 comercios asociados.

Esta vía concentra alrededor de 153 comercios de diversa índole, de los cuales 93 pertenecen a comerciantes nacionales, otros 49 están regentados por personas de otras nacionales y solo 11 locales permanecen vacíos. "Somos una zona multicultural con un censo de más de un 40% de ciudadanos de otros países. Esa proporción también se refleja en los comercios", subraya contamina.

Una de las actuaciones importantes en la zona, además de la renovación de 2004, fue la entrada en servicio de la zona azul en las calles próximas. "Contamos con 413 plazas desde la plaza de Santo Domingo hasta la calle de Boggiero. Desde enero de 2016 hasta octubre de 2017 se registraron un total de 303.812 operaciones, según lo datos suministrados por la empresa concesionaria de este servicio. Todo este movimiento es un dato positivo, tanto para los vecinos como para los comerciantes", apostilla el coordinador de la asociación de comerciantes.

Santafé y Contamina coinciden en señalar la necesidad de "controlar el empadronamiento en algunos pisos de esta zona. Hay viviendas con más de 50 personas registradas, los llamados pisos patera".

"Conde de Aranda perdió mucho cuando tiraron Cerdán y Escuelas Pías para hacer una avenida de lo más impersonal y fea. Aquellas calles, junto con la de Alfonso, eran las más comerciales de Zaragoza", rememora la presidente de la asociación de vecinos.

Entre las decenas de tiendas de esta vía perdura la sastrería La Fama (primero en el número 23, luego en el 26 y ahora en el 29, fundado en 1913 por Jacinto Gonzalvo y su esposa. Otros comercios con solera que permanecen allí son: Garín, dedicado a la venta y reparación de cochecitos de bebés (1941); Semillas Verón (1951) la Armería Liso (1955), o la tienda de moda Reyfi (1966), entre otros.

Un muestrario de edificios catalogados

Nada menos que 29 edificios de la calle de Conde de Aranda aparecen referenciados en el catálogo histórico artístico municipal –la mayoría protegidos por su interés ambiental–, buena parte de ellos de estilo racionalista. Por su interés arquitectónico, destaca la casa que en 1938 presentó la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza. El arquitecto Teodoro Ríos firmó este proyecto para un edificio destinado a oficinas y viviendas en la recién abierta calle del General Franco, en el 101 de la actual Conde de Aranda. El inmueble, exponente de la arquitectura clasicista, destaca por su torreón coronado por una cúpula, inspirada en la de San Pedro del Vaticano y San Pedro Borromeo de Viena. Ochenta años después, el edificio alberga una de las oficinas de Ibercaja en la capital aragonesa.

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