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Zaragoza

'Personal shopper', una profesión para gente con buen gusto

El CPIFP Los Enlaces alberga un curso dirigido a jóvenes que quieran aprenderlo todo sobre esta salida profesional relacionada con el mundo de la moda.

Un momento del curso de 'Personal shopper'
'Personal shopper', una profesión para gente con buen gusto
C. I.

La definición literal de esta expresión es la de ‘comprador personal’. Sin embargo, se trata de una figura dedicada a la ayuda y el asesoramiento personal a la hora de elegir prendas de vestir, definir un estilo o un cambio de look, o, incluso, colaborar en otro tipo de decisiones como la elección de un regalo o de un cambio de decoración. En la actualidad, se trata de una profesión muy arraigada al mundo de la moda y los complementos.

Cada miércoles hasta el 28 de febrero, el Centro Público Integrado de Formación Profesional (C.P.I.F.P.) Los Enlaces, ubicado en Valdefierro, alberga un curso de Personal Shopper impartido por la profesional Lia Gago. “Vamos a aprender las funciones de un comprador personal, algunos trucos para asesorar al cliente y una base de estilismo”, explica la joven gallega titulada en diseño de moda y actualmente dedicada al mundo de la publicidad en Zaragoza, donde reside desde hace seis años.

“Hace unos años se creó la figura del estilista, concebida tan solo para actores, políticos, deportistas de élite o gente famosa. El personal shopper nace para suplir esta necesidad que también surge en la gente de a pie”, explica. Y es que una entrevista de trabajo, un cambio de empleo o un evento oficial pueden requerir, en según qué casos, de unos conocimientos de moda y estilismo que no todo el mundo posee.

Precisamente, cómo vestirse para una boda o para un evento oficial son algunos de los casos más habituales. Gago, que realiza este curso por tercer año, asegura que hoy se trata de una realidad que se encuentra al alcance de cualquiera. “Sin ir más lejos, en You Tube te encuentras con cientos de videos con consejos para maquillar, peinar o combinar ropa, pero no son servicios a medida que es lo que ofrece un personal shopper”, indica.

Frente al auge del intrusismo, asegura que no cualquier persona puede dedicarse a esta profesión, ya que no se trata de una persona con estilo sin más. En este caso, un comprador personal incluye una serie de herramientas imprescindibles como “una gran empatía, ya que hay que saber entender lo que necesita cada persona, adaptarse a ella y tratar de entender sus necesidades; así como un mínimo de conocimientos en estilismo en general”, asegura.

El taller se divide en tres bloques: “Por un lado, hablamos de los servicios que ofrecemos así como de conceptos más teóricos como el color, las siluetas o los inestetismos corporales para aprender a sacarnos más partido –es decir, aquellas peculiaridades alejadas de los cánones estéticos establecidos como correctos-, y finalmente hacemos una parte práctica”, explica.

Teoría sobre las prendas, fondo de armario, principios de protocolo… un completo curso comprimido en tan solo 21 horas lectivas. “En una primera cita, el 55% de nuestra presentación consiste en la imagen, un 38% es el comportamiento y el 7% restante la comunicación verbal. La imagen es muy importante”, añade.

Además de los servicios más habituales de acompañamiento a tiendas y asesoramiento sobre eventos concretos, existen otros modelos más completos: “En algunos casos diseñan un fondo de armario en función del trabajo y del estilo de vida de la persona y te pueden dar una serie de trucos para sacar todo el partido a tu ropa”. Pero esto no es todo. Gago asegura que se trata de una figura que comienza a verse en ciertos comercios de moda como El Corte Inglés, y que existen personal shopper que preparan maletas de viaje a medida.

Para conocer este y otros secretos, en torno a unos ocho jóvenes de entre 12 y 30 años asisten al curso semanal. Entre ellos se encuentran Sara Trujillo, de 23 años; Alejandra Catalán (18) y Carmen Blasco (29). “Estudio en el instituto un grado de la rama de Comercio y Marketing y como me interesa el escaparatismo pensé que podría tener relación”, explica la participante. “Al principio fue por curiosidad y por aprender a aplicarlo en mi día a día. Es muy interesante saber cuáles son los colores que más favorecen o la importancia de las formas de la cara y el cuerpo”, indica Blasco.

La moda no es cosa de chicas

A pesar de que cada año la afluencia de público masculino es reducida, Javier Lahuerta, joven participante de 19 años lo tiene claro: “La moda no es solo cosa de chicas”. “Me apunté porque me pareció una actividad muy curiosa y quería adquirir conocimientos acerca del mundo de la moda, me parece que es muy útil saber vestirse para aprender a proyectar una imagen sobre los demás”, explica el joven.

En su opinión, es cierto que todavía “existe un gran estigma que asocia este tipo de actividades a la feminidad, porque el hombre tiene que ser masculino. Creo que es absurdo aunque parece que la situación va cambiando”, concluye.

Precisamente, el curso semanal que tiene un precio de 35 euros y se desarrolla cada miércoles de 16.00 a 19.00, desde el 17 de enero al 28 de febrero, forma parte de un completo programa de actividades del Proyecto de Integración de Espacios Escolares (PIEE) Los Enlaces, que coordina Cristina Casero. “Con el objetivo de trabajar la educación social ofrecemos todo tipo de cursos que intentamos que sean complementarios a sus estudios aunque en muchos casos no son los habituales en otros centros”, explica. “Además, intentamos que sean grupos reducidos de entre 6 y 8 personas para que el trato sea más cercano y la actividad más provechosa para ellos”, concluye Casero.

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