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Zaragoza

Condenado a tres años de cárcel por abusar de su nieta de 5 años

La Audiencia considera probado que Germán Melo, de 50 años, sometió a la menor a tocamientos en febrero del año pasado.

Germán Melo, el pasado 10 de enero en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Germán Melo, el pasado 10 de enero en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Guillermo Mestre

La Audiencia Provincial de Zaragoza ha condenado a Germán Melo, de 50 años, a tres años de cárcel por abusar sexualmente de su nieta de 5 años en febrero del año pasado. Los magistrados también le han prohibido comunicarse con la menor y acercarse a ella a menos de 200 metros durante 10 años. Además, deberá indemnizar a los representantes legales de la pequeña con 1.000 euros y deberá participar en programas formativos y de educación sexual durante cinco años.

La Sección Tercera de la Audiencia considera probado que en la madrugada del 12 al 13 de febrero de 2017, Germán Melo entró en la habitación de su nieta, que dormía junto a otra niña de 5 años que es hija del acusado, y le sometió a tocamientos de carácter sexual. La niña se despertó y se percató de que su abuelo le estaba chupando los genitales. Posteriormente, el hombre dio a la pequeña un billete de cinco euros. Los hechos ocurrieron en la vivienda de Zaragoza que el condenado y víctima compartían junto a otros familiares, entre los que se encuentran la mujer del ahora condenado, la hija menor de ambos y otro hijo del matrimonio con su mujer y sus dos hijos menores: un bebé de meses y la niña de 5 años víctima de abusos.

Durante la vista oral, que se celebró el pasado 10 de enero, Melo negó los hechos y achacó las acusaciones a la mala relación que mantenía con su esposa y con el hijo de ambos. "No me siento capaz de hacer una cosa de esas", declaró ese día ante los magistrados. En la sentencia, el tribunal considera acreditada esta enemistad, pero indica que no es causa suficiente para entender que las acusaciones carecen de verosimilitud.

Testimonio creíble

Tanto el tribunal como el forense que examinó a la pequeña durante la instrucción dieron credibilidad a su testimonio. "Estaba presente cuando la juez le preguntó y su actitud cambió cuando intenté ahondar en la relación con el abuelo. Ya no quiso hablar conmigo", dijo el forense durante la vista de principios de enero. La investigación de este caso se inició después de que la menor le contara a su abuela lo que le había hecho el condenado.

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