Zaragoza

Los propios amigos desmontan la versión de Lanza y dicen que fue a encararse con la víctima

El supuesto autor del asesinato negó ante la juez que conociera a Víctor Laínez, pero sus acompañantes también le desdicen. Nadie más que el encausado y su amigo hablan de una navaja en manos del fallecido.

La víctima, Víctor Laínez y el presunto autor, Rodrigo Lanza.
La víctima, Víctor Laínez y el presunto autor, Rodrigo Lanza.
Heraldo.es

El zaragozano Víctor Laínez, de 55 años, falleció el 12 de diciembre víctima del severo traumatismo craneal que le provocaron cuatro días antes en un bar de la zona de Heroísmo por "el simple hecho" de haber salido a la calle con unos tirantes con la bandera de España. Así lo entendió la juez que el jueves ordenó el ingreso en prisión provisional de Rodrigo Lanza Huidobro, de 33 años, como presunto autor de un asesinato de odio. Porque así es como califica el Código Penal aquellos crímenes en los que el homicida actúa movido por razones ideológicas. Y la Policía cuenta con el testimonio de varios testigos que confirmarían esta motivación, incluido el de una acompañante de Lanza que asegura que este se dirigió a la víctima y le advirtió que "no le gustaba que hubiese personas de ideología neonazi en ese barrio".

El encausado, un popular activista antisistema que se estableció en Zaragoza en 2011 tras cumplir condena por dejar tetrapléjico a un guardia urbano en Barcelona, se acogió a su derecho a no declarar en comisaría. Sin embargo, aprovechó su paso por el juzgado para dar una versión exculpatoria de los hechos que prácticamente en nada se asemeja a la que facilitaron todas las personas que se encontraban en el bar el Tocadiscos y que también se contradice con la autopsia.

Las declaraciones del dueño del bar y de los otros cinco clientes que allí se encontraban, incluidas en un informe Policial al que ha tenido acceso HERALDO, desmontan el relato del sospechoso. Hasta los propios amigos de Rodrigo Lanza desdicen muchas de sus afirmaciones. Por ejemplo, el encausado aseguró que no conocía de nada a la víctima y dos personas de su entorno reconocen que estuvieron hablando de él.

"Alguien del grupo comenta que el señor que se encuentra en la barra tomando algo (...) es de ideología falangista y se suele mover por otros bares con tirantes con la bandera de España", declaró una amiga del supuesto homicida. "A continuación, Rodrigo se dirige a hablar con dicho individuo", concretó esta testigo, poniendo de manifiesto que fue el joven quien tomó la iniciativa y fue a encararse con Laínez.

El primer rifirrafe entre agresor y víctima duró cinco minutos. Al regresar al lugar donde se encontraban sus acompañantes, Lanza les cuenta que "él mismo le había recriminado al citado individuo que estuviese en esa zona, que no le gustaba que hubiese personas de ideología neonazi en ese barrio. Ante lo cual, el individuo le insultó por su nacionalidad chilena", declaró la testigo.

El amigo del sospechoso que también declaró como investigado por estos hechos, P. M. G., contó también a la Policía que "alguien conocido les había dicho semanas antes que –Víctor Laínez– tenía ideología neonazi".

Preguntado por la cuestión de los tirantes, Lanza declaró el pasado jueves que no pudo verlos en ningún momento porque el ahora fallecido llevaba puesta una chaqueta. Queda patente por las explicaciones en comisaría de sus propios amigos que desde que entraron en el local se dieron cuenta de que Laínez los vestía aquella noche. Pero es que además hay otros tres testigos que constataron que el accesorio rojigualda era claramente visible. Apuntaron, incluso, que la carcasa del teléfono móvil de la víctima también tenía los colores de la enseña nacional.

La agresión que provocó la muerte de Laínez se produjo sobre las 3.00, cuando el grupo de Lanza abandonaba ya el bar de Heroísmo. Según declaró el sospechoso, al verles salir, el zaragozano se fue tras él con una navaja. De hecho, Lanza asegura que se limitó a defenderse, dando solo un puñetazo y un par de empujones a Laínez para quitárselo de encima. Versión bien distinta dan los clientes interrogados por la Policía, que vieron cómo el encausado atacaba por la espalda a la víctima y tras hacerle caer de un golpe seco en la nuca con un objeto contundente seguía agrediéndolo después en el suelo.

Además de Lanza, solo su amigo P. M. G. manifestó haber visto el arma blanca en manos de Laínez. La Policía no encontró nada.

LAS CONTRADICIONES

- ¿Sabía Lanza quién era el hombre que estaba sentado en la barra del bar?

- Lanza declaró ante la jueza de guardia que no conocía de nada a Víctor Laínez, que estaba sentado solo en la barra del bar el Tocadiscos cuando él llegó con tres amigos sobre las 2.00.

- "Alguien del grupo comentó que el señor de la barra es de ideología falangista y se suele mover por otros bares con tirantes con la bandera de España", declaró una acompañante de Lanza.

- ¿Quién inició el primer enfrentamiento verbal?

- El presunto asesino mantiene que se encontraba en una esquina del local con sus acompañantes cuando vio que Víctor Laínez le hizo un gesto desde la barra para que se acercara.

- El investigado P. M. G. declaró que "Rodrigo se acercó a la barra a hablar con el señor". Según otro cliente, Laínez "estaba tranquilo, sin meterse con nadie. Fue el agresor el que se le acercó".

- ¿Recriminó Lanza a Laínez que llevara unos tirantes con la bandera de España?

- Según Rodrigo Lanza, no pudo ver en ningún momento si el ahora fallecido vestía tirantes con la bandera de España porque llevaba encima de la camisa una chaqueta.

- El dueño del bar declaró ante la Policía que el propio Laínez le dijo que Lanza "le había dicho fascista por llevar los tirantes". Otros tres clientes del local aseguran que estos eran visibles.

- ¿Atacó Laínez a Lanza con algún arma blanca?

- El encausado declaró que cuando salía del bar Laínez le siguió con una navaja. P. M. G. manifestó: "El señor portaba en su mano derecha una navaja o cuchillo de unos 11 centímetros".

- Tras el ataque, la víctima quedó tendida en el suelo convulsionando y sangrando por los oídos. La Policía no halló allí ningún arma blanca y ningún otro testigo dijo haberla visto tampoco.

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