Zaragoza

El crimen eleva la tensión entre radicales de ideologías opuestas en el Kike Mur

La Policía montó un dispositivo en la antigua cárcel ante una convocatoria por redes sociales de grupos de extrema derecha.

Algunos de los concentrados frente a las puertas del inmueble okupado.
R. Labodía

La tensión entre grupos radicales de ideologías opuestas de la capital aragonesa subió ayer un peldaño más tras el crimen de Víctor Laínez el pasado 8 de diciembre en el barrio de La Magdalena. La convocatoria a través de las redes sociales por parte de ultraderechistas para protestar frente a la antigua cárcel de Torrero, ahora centro okupa Kike Mur –que frecuentaba el presunto asesino, Rodrigo Lanza–, obligó a la Policía a establecer un importante dispositivo de seguridad en la zona.

La Jefatura Superior de Aragón desplegó hasta ocho furgonetas de la Unidad de Intervención Policial (UIP) en torno a la plaza de la Memoria Histórica, donde se ubica el inmueble que es lugar de reunión del movimiento okupa de la ciudad, y en el que ayer se concentraron decenas de activistas antisistema encapuchados. Portaban dos pancartas que señalaban "Fue, es y será autodefensa" y "Contra el fascismo, ni un paso atrás". El cordón policial impidió el paso a la zona de cualquier persona, pero no se llegó a cortar el tráfico de las calles adyacentes.

A las 18.10 un grupo de veinte jóvenes de extrema derecha se presentaron en el lugar enfundados en banderas de España y con carteles que exigían la demolición del centro okupa y "justicia para Víctor Laínez". De inmediato, la Policía estableció un cordón a su alrededor para evitar que se aproximaran a la antigua cárcel y que la tensión desencadenara un enfrentamiento directo.

Durante cuarenta minutos, el grupo, que mantuvo una actitud desafiante frente a los anticapitalistas pertrechados en el Kike Mur, estuvo gritando consignas como "viva España" o "ni olvido ni perdón", así como insultos y amenazas a los miembros de extrema izquierda. También se oyeron expresiones como "cobardes" y "por la espalda", en alusión a la forma en que atacaron a la víctima del crimen del bar Tocadiscos.

La presencia de este reducido grupo de ultras frente a la antigua cárcel propició que numerosos vecinos del barrio de Torrero se acercaran hasta la zona para increpar a los manifestantes, lo que elevó la tensión, los insultos y las amenazas, pero los efectivos policiales evitaron cualquier enfrentamiento directo.

A las 18.50, los radicales decidieron abandonar el lugar en grupo y escoltados en todo momento por los agentes sin que se registraran incidentes.

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