Zaragoza

La antigua cárcel de Torrero lleva siete años ocupada y arrastrando problemas de seguridad

Informes de Urbanismo de 2011 señalan que la estructura del edificio debería reconstruirse por completo. El Ayuntamiento realiza estos días labores de mantenimiento en la cubierta.

Trabajos de mantenimiento en la antigua cárcel de Torrero, ocupada desde 2010
Trabajos de mantenimiento en la antigua cárcel de Torrero, ocupada desde 2010
Guillermo Mestre

Los okupas llegaron a la antigua cárcel de Torrero en octubre de 2010. El sábado pasado celebraron, de hecho, el séptimo aniversario de la ocupación con graffitis, conciertos y sus propios fuegos artificiales. Lo hicieron en un ambiente festivo, con la participación de vecinos del barrio y obviando que en las últimas semanas se ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el futuro del edificio en el que organizan talleres, debates y toda clase de eventos periódicos de forma independiente y autogestionada.

El aniversario, además, ha coincidido con una primera intervención de carácter municipal. Los andamios aparecieron hace ya unos días y, tras arreglar los operarios algunos puntos de otro pabellón cercano más pequeño, se trasladaron a lo que era el pabellón de acceso a la prisión, el inmueble ocupado que el colectivo de ideología anarquista que lo gestiona rebautizó como Centro Social Okupado Kike Mur.

Allí, el Ayuntamiento ha ordenado realizar "tareas propias del servicio de mantenimiento" sobre la cubierta, según ha podido averiguar la Junta Municipal. Lo curioso es que estas labores llegan apenas unos meses después de que el Pleno del Ayuntamiento aprobase (con los votos a favor de todos los grupos políticos excepto los de ZEC) instar al Gobierno de Zaragoza a solicitar "de manera inmediata" informes jurídicos y técnicos sobre la ocupación de esta infraestructura y a encargar una inspección del edificio para estudiar la situación "desde un punto de vista jurídico, urbanístico y de seguridad".

En el mismo acuerdo, el Pleno exigía al gobierno municipal adecuar el edificio y tomar las medidas necesarias para que pueda destinarse en un futuro a "usos ciudadanos" pero "en cumplimiento de la legalidad vigente".

Carencias de seguridad desde 2011

La Dirección de Servicios de Arquitectura del Ayuntamiento de Zaragoza ya declaró, por motivos de seguridad, "inviable" la utilización del edificio en un informe que data de febrero de 2011. Entonces, el director de Servicios de Arquitectura (que sigue siendo el mismo) aseguraba además que solo podría garantizarse la seguridad si se reconstruía "por completo" toda la estructura, tal y como quedaba también reflejado en el Proyecto de Ejecución de Rehabilitación redactado en 2010.

En ese mismo informe de 2011 se especificaba además que, en su estado actual, el inmueble carece de todas las aptitudes necesarias para cualquier función: "No dispone de condiciones sanitarias ni de evacuación de seguridad", zanjaba el técnico antes de calificarlo como "un edificio con riesgos" al que no debería permitirse el acceso.

Han pasado más de seis años desde aquel informe y poco se ha hecho a nivel municipal para velar por la seguridad de quienes asisten a las actividades que cada semana se desarrollan en su interior. "La cubierta está en mal estado en varios lugares (...) Dos veces al mes se celebran conciertos con asistencia de público (...) Hay barra de bar y aseos en el interior", relataba otro informe de 2012.

En 2013, los técnicos pudieron por fin entrar al interior y, según ha quedado reflejado en el Registro de Equipamientos Municipales, el Jefe de Talleres y Brigadas reiteró que había riesgo de hundimiento de la estructura, falta de condiciones sanitarias y de evacuación y que no debía utilizarse hasta proceder a su rehabilitación.

Este año han vuelto a realizarse varias inspecciones pero todas desde el exterior y con la ayuda de una cesta de Bomberos desde la que se observaron algunas tejas y trozos de cornisas de ladrillo sueltos con riesgo de desprendimiento. Según ha podido saber la asociación de vecinos Montes de Torrero esa es precisamente la labor que están acometiendo estos días los operarios municipales: la adecuación de la cubierta. Respecto al interior, Joaquín Salvador, portavoz de la asociación vecinal ha explicado que, al parecer, los propios okupas han ido realizando labores de mantenimiento en su interior para evitar que avance el deterioro.

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