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La investigación de un asesinato junto al Ebro acaba con 9 condenas por drogas en Anento

Las escuchas telefónicas para investigar el crimen de un joven cometido en 1999 permitieron a la Policía descubrir un laboratorio para fabricar 'speed' a escala industrial y un gran invernadero de marihuana en 2013.

Los acusados, en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Los acusados, en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Oliver Duch

Nueve de los diez detenidos en la Operación Panoramix, que permitió a la Policía desmantelar en Anento un laboratorio de fabricación de 'speed' a escala industrial, han admitido dedicarse al tráfico de estupefacientes y se han conformado con penas de entre dos y cuatro años de prisión. No obstante, ninguno ha reconocido tener relación con el sulfato de anfetamina, sino solamente con la construcción y dotación de un enorme invernadero en el mencionado pueblo zaragozano, en el que ya habían plantado 438 plantas de marihuana.

El único que no se ha conformado con la acusación de la Fiscalía es Óscar Alberto Crespo, al que la Policía le atribuyó la condición de líder del grupo y para el que solicitan una condena de 14 años de prisión. Esta persona ha reconocido como suyos los 400 gramos de anfetamina, los 213 gramos de cocaína y los dos kilos y medio de hachís que los agentes hallaron en su vehículo y en su domicilio cuando fue detenido en febrero de 2013. También ha dicho que era cierto que dirigía las obras de reforma de la vivienda de Anento para transformarla en un invernadero de marihuana, pero ha negado tajantemente tener algo que ver con los 23 kilos de 'speed' encontrados en la nave industrial en la que se procesaba la anfetamina.

A preguntas de su abogada, Ana Herrando, ha declarado que los trabajos para el invernadero se los había encargado el acusado Víctor Pérez Molina, propietario de la vivienda y de parte de las naves industriales. Este último se ha conformado con una pena de un año y medio de cárcel por tráfico de estupefacientes y seis meses por pertenencia a grupo criminal. Óscar Alberto Crespo ha admitido además que las drogas que los agentes le intervinieron eran suyas, que era consumidor y que las vendía al menudeo para pagarse el alquiler de su casa.

El resto de los acusados, Benito Escartín, Antonio González, Javier María de León, Eduardo Fábregas, Noé López, Víctor Manuel Rodríguez, José María Barroso y José Miguel Mariño, han reconocido los hechos. Unos que distribuían drogas a pequeña escala y otros que participaron en las obras de la casa de Anento para construir el invernadero de marihuana. Sus abogados, entre ellos José Cabrejas, Javier Notivoli, José Luis Melguizo, Mariano Bonías Trebolle o Carmen Sánchez, se mostraron satisfechos con el acuerdo ya que las penas iniciales que solicitaban para sus clientes oscilaban entre los 8 y los 10 años de cárcel para cada uno, con lo que muchos de ellos no entrarán en prisión.

La Operación Panoramix surgió en el transcurso de la investigación de un homicidio que la Policía de Zaragoza tenía (y tiene) sin resolver desde 1999. Los agentes solicitaron al juzgado autorización para intervenir los teléfonos de varias personas relacionadas presuntamente con el asesinato de Miguel Ángel C. R., un chico de 17 años al que encontraron estrangulado en la orilla del Ebro el 23 de diciembre de aquel año. El crimen se relacionó desde un principio con el tráfico de drogas, pero todas las pesquisas fueron infructuosas y el asunto fue archivado por falta de autor conocido.

En 2012, la Policía reabrió el caso y solicitó al juez una serie de intervenciones telefónicas de los presuntos implicados, pinchazos que en poco tiempo llevaron a los agentes a pensar que los interlocutores de los sospechosos podrían estar dedicándose al tráfico de drogas .

Ante esta circunstancia, en agosto de ese año los funcionarios pidieron a otro juzgado unas nuevas escuchas, que fueron autorizadas. Siete meses después, agentes del Grupo I de Estupefacientes de la Jefatura Superior de Policía de Aragón localizaban en una nave industrial en Anento un laboratorio en el que se podían haber fabricado drogas sintéticas a gran escala. La operación policial frustró la primera "producción": 23 kilos de 'speed', fruto de una noche de 'trabajo'. También se incautaron de 150 gramos de cocaína, 26,4 gramos de cristal, multitud de semillas de marihuana, 7.000 euros y dos vehículos.

Además, al registrar la vivienda que estaba reformando Óscar Alberto Crespo, descubrieron que la casa estaba completamente acondicionada para cultivar marihuana de manera intensiva. Las paredes estaban insonorizadas, aisladas e impermeabilizadas y las ventanas al exterior habían sido tapiadas. En las habitaciones había 438 macetas, cada una de ellas con sustrato para cultivo hidropónico y su propio riego por goteo y dispuestas para ser sembradas con semillas que ya habían adquirido y que fueron requisadas. Además, instalaron luces y un sistema de ventilación para mantener la temperatura adecuada y lograr varias cosechas anuales.

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