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Algunos colegios con jornada continua pierden más del 30% de alumnos de comedor

Profesores y familias de los colegios de Zaragoza que estrenan el nuevo modelo están contentos con el cambio.

Imagen de archivo del colegio Guillermo Fatás, uno de los que ha comenzado con la jornada continua.
Imagen de archivo del colegio Guillermo Fatás, uno de los que ha comenzado con la jornada continua.
Heraldo

Casi un centenar de colegios aragoneses acaban de estrenar su nueva jornada continua: con clases de 9.00 a 14.00 y -a partir de esta semana- diferentes actividades a mediodía y por la tarde. En la ciudad de Zaragoza, 14 centros están inmersos en el proceso de cambio. En un primer balance tras la primera semana del nuevo modelo, prácticamente en todos baja el número de niños en el comedor (en algunos casos, más del 30%) y en general profesores y familias están satisfechos con el cambio.

En Zaragoza y sus barrios rurales 14 colegios estrenan la jornada continua: Ana Mayayo, Antonio Beltrán, Calixto Ariño, Ciudad de Zaragoza, Cortes de Aragón, Luis Vives, Marcos Frechín, María Moliner, Zaragoza Sur, Guillermo Fatás, Hermanos Argensola, Fernández Vizarra, Ricardo Mur y Antonio Martínez Garay. El número de niños que utiliza el comedor varía mucho de unos centros a otros en función de su ubicación, las becas y otros factores.

Los que pierden más comensales son el Hermanos Argensola (casi la mitad), Guillermo Fatás (un 40% menos), Ciudad de Zaragoza, Calixto Ariño y Cortes de Aragón (en torno al 30%). Los centros con más alumnos becados (como el Marcos Frechín) no han variado mucho, salvo el Ciudad de Zaragoza donde este curso ha habido menos familias que han solicitado la beca. En el Zaragoza Sur, un barrio en expansión, apenas ha variado.

También el curso pasado, el primero con jornada continua en Aragón, hubo afecciones en algunos comedores escolares. Algunos perdieron casi la mitad de sus comensales (como La Almozara en Zaragoza) y en otros no tuvo efecto.

Salidas escalonadas del comedor

El colectivo de monitoras de comedor (la inmensa mayoría son mujeres) han expresado sus quejas en este proceso. "La destrucción de puestos de trabajo por la jornada continua nos continúa afectando. Se palía en parte este año por la bajada de ratios", apunta Ana Royo, representante de UGT. El Departamento de Educación ha reducido este curso la ratio. En Infantil ha pasado de una monitora cada 15 niños a una cada 13, y en Primaria, de 25 a 22.

Los colegios con jornada continua tienen horario lectivo de 9.00 a 14.00, y a continuación el comedor. Casi todos ofrecen a las familias dos posibles horarios para recoger a los niños que se quedan a comer: una primera salida en torno a las 15.30 o 15.45, y una segunda a las 16.30 o 17.

"Facilitamos una salida intermedia del comedor para adaptarnos a las necesidades de las familias. Estamos en periodo de adaptación. No solo se modifica el horario, también el proyecto educativo. Los grupos de refuerzo y talleres por las tardes van a ser otro gran cambio", afirma Jesús Torralba, director del colegio Cortes de Aragón.

"Contentos y adaptándonos a los cambios"

La jornada completa comenzó el 25 de septiembre, así que los niños, profesores y familias apenas llevan una semana con el nuevo horario. "Los chavales están contentos. Las clases de 9.00 a 14.00 se pasan volando", resume Raúl Pinos, director del colegio Calixto Ariño. Y a partir de octubre comienzan en estos centros los talleres y grupos de refuerzo vinculados a los proyectos de innovación (voluntarios y gratuitos), así como las actividades extraescolares organizadas por las asociaciones de padres.

"Estamos muy contentos. Creemos que con este horario se aprovecha más el tiempo y los niños no están más cansados. Nuestro proyecto incluye momentos de relajación a lo largo de la mañana para que los niños descansen", afirma Carmela Sauras, directora del Guillermo Fatás.

"Voté no a la jornada continua porque tenía dudas con los niños de Infantil. Pensábamos que se les haría muy larga la jornada, pero no está siendo así. Los pequeños tienen dos recreos, descansan y aprovechan más las clases. Las familias nos dicen que están muy contentas. Aún tenemos muchas cosas que poner en marcha poco a poco", apunta María Victoria Mauri, profesora de Infantil y directora del colegio Hermanos Argensola de Montañana.

De momento, la única queja de los centros es la falta de oficiales de mantenimiento por las tardes. "El colegio se ha adaptado bien al cambio: los niños, los profesores y la familias. El único problema que tenemos es el conserje solo está hasta las 15.00. Tenemos que organizarnos entre todos y responsabilizarnos para las salidas de los niños", apunta Belén Erlés, la directora del Marcos Frechín.

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