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Zaragoza

Lorenzo Alcañiz: "Nunca más trabajaré un 31 de agosto"

Los trabajadores recuerdan a los compañeros fallecidos en 2015 y valoran el aumento de las medidas de seguridad adoptadas en la empresa de Garrapinillos.

Lorenzo Alcañiz, un veterano trabajador de Pirotecnia Zaragozana, monta un toro de fuego.
Lorenzo Alcañiz: "Nunca más trabajaré un 31 de agosto"
Guillermo Mestre

Lorenzo Alcañiz es un veterano trabajador de la empresa Pirotecnia Zaragozana. Lleva 45 de sus 60 años al pie del cañón, mejor dicho al pie de los castillos de fuegos artificiales por toda España. Ayer estaba montando un toro de fuego en una de las casetas de la empresa de Garrapinillos, donde tuvo la suerte de librar aquel fatídico 31 de agosto de 2015, pero nunca se podrá olvidar de los seis compañeros que fallecieron ese día. Tanto que tiene muy clara una cosa en los años que le quedan por trabajar hasta su próxima jubilación: "Nunca trabajaré más un 31 de agosto".

Lorenzo Alcañiz conoce hasta los datos de producción. Recuerda que montan unos 1.200 toros de fuego a lo largo del año en la temporada entre mayo y noviembre, en la que suelen acudir a unos 200 eventos por toda España y también en el extranjero.

"Se vende bien aquí el fuego del toro", admite el director general operativo Bruno Hollier, quien reconoce que China es el país que inventó los fuegos artificiales, pero destaca que España está muy bien situada en ese mercado.

La plantilla de Pirotecnia Zaragozana, compuesta por unos 30 empleados, se ha recuperado en 2017 después de pasar un año con un ERE temporal como consecuencia de la explosión. En este tiempo se han jubilado tres compañeros y otros cinco se pudieron incorporar a una fábrica que tiene la empresa Etienne Lacroix en Mazere (Francia), cerca de Toulouse. Alcañiz es uno de ellos, como si fuera un emblema de la empresa aragonesa, y se ha convertido en un emigrante del siglo XXI porque marcha los días laborables y vuelve a casa los fines de semana. "Yo voy a la fábrica que hay en Francia. Tienen otras costumbres que nosotros, pero al final acaban hablándonos en español", apunta. "Se ha ido recuperando la empresa porque mientras algunos van a quemar fuegos, otros montan en Garrapinillos y cinco nos vamos fuera", cuenta.

Sus compañeros, Ángel y Marius, que están montando carcasas en otra caseta, destacan el aumento de las medidas de seguridad. Ahora están protegidos con una ventana ante un eventual accidente que evitaría el efecto del fuego. "Así se trabaja mejor, con más seguridad", coinciden, mientras Montse, la única mujer de la empresa ahora, prefiere no aparecer en las fotografías.

Los empleados de Pirotecnia Zaragozana tienen por costumbre almorzar en el bar Torremedina, situado en el barrio de Garrapinillos con el mismo nombre. El dueño del local, Santiago Baquedano, tiene un recuerdo muy vivo de ese 31 de agosto de 2015 porque fue el primero que llegó al lugar y salvó la vida a dos heridos, un matrimonio que resultó afectado en la explosión. Como estaba muy cerca, los llevó en su coche al Hospital Clínico y se cruzó en el camino con los Bomberos cuando llegaban al lugar. "Me dio ese cuadro el Ayuntamiento de Pinseque en recuerdo de lo que pasó", dice señalando un diploma de felicitación. "El marido de los que llevé ha venido alguna vez al bar, ella no", añade.

Premio en Dinamarca

Todas las temporadas suelen acabar con los fuegos de las fiestas del Pilar en octubre. Aún así, Hollier detalla que su mercado está entre el País Vasco, las regiones del Ebro, Madrid y Andalucía. Pero todos los años tienen alguna sorpresa en el extranjero, porque en 2015 algunos acudieron a los fuegos de la fiesta de Nochevieja en Dubái y el pasado 20 de agosto estuvieron en un concurso en Dinamarca. "Ganamos el premio que se celebraba en un lago", destacó el director operativo de la empresa. Se celebraba en Silkeborg (Dinamarca) y la Pirotecnia Zaragozana venció a los competidores Göteborgs Fyrverkeri Fabrik (Suecia), Nico (Alemania) y Féérie (Francia).

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