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El Cipotegato vence a la lluvia (de tomates)

Juan Ortega Sanz, de 33 años, ha sido el turiasonense encargado de encarnar la figura del Cipotegato 2017.

Tarazona se llena de fiesta con el Cipotegato
Tarazona se llena de fiesta con el Cipotegato
Toni Galán / Nora Bermejo

Era previsible su victoria gracias al paraguas de apoyo de la multitud congregada tanto en la plaza de España como en las calles que han conformado el recorrido del Cipotegato 2017.

Con amenaza de lluvia constante durante toda la mañana, y con precipitaciones intermitentes, el personaje más famoso de la comarca de Tarazona y el Moncayo volvió a remover los corazones de los turiasonenses y adoptados desde casi la noche de antes. Las pulsaciones marcaron su máximo cuando el reloj del Ayuntamiento apuntó al XII seguido del repique de campanas y el lanzamiento de cohetes.

El momento más duro para cualquier Cipotegato, el inicio del recorrido, ha comenzado con una carrera enérgica y costosa en dirección hacia la calle Mayor donde la orografía favorece por su inclinación descendente y la progresiva mejora de las condiciones de la marcha, puesto que el público disminuye.

Calle Bendición, plaza San Miguel, plaza del Puerto, calle San Agustín, calle del Conde, plaza de Palacio, Los siempre comprometidos Recodos, el paseo de Fueros de Aragón, calle Virgen del Río, plaza de las Tres Culturas… cada zancada más expectación y espectadores, aunque no hace falta decir que la más importante le esperaba en la calle de los Laureles, donde vive la abuela del afortunado turiasonense.

A partir de éste punto, el 'sprint' final le ha llevado por la plaza de La Seo y la tan concurridas como empinadas calles Marrodán y Doz. El desgaste de la extensa travesía no ha supuesto un problema para Juan Ortega Sanz, quien ha dado vida éste año al popular personaje, gracias a su evidente potencial físico.

El reencuentro emotivo y estrecho con la plaza del Ayuntamiento a medio camino entre los propios pies y las espaldas de la cuadrilla, han supuesto un sobresfuerzo para los amontonados en la zona, puesto que los empujones y la avalancha se ha repetido con intensidad.

Y por fin, el Cipotegato ha tomado el pulso a su ciudad aupado a la escultura a la que da nombre y forma. Altura desde la que ha saludado a todos los presentes con invisible rostro de emoción. Largos minutos de gestos emocionados que vuelan como centésimas de segundo para el Cipotegato y para los que le corean.

El regreso al Ayuntamiento, lo ha hecho por los aires. Literalmente. Seguro que a Juan le costará varias horas, sino días, volver a poner los pies en el suelo.

El Cipotegato, acto central de las fiestas, supone el inicio a seis días de decenas de actividades como el habitual festival de jotas en la plaza de Toros Vieja a partir de las 23.30.

Ofrenda, conciertos y festejos menores

Por los distintos escenarios de la ciudad irán desfilado desde artistas de la talla de La Oreja de Van Gogh o Los Secretos, así como de distintas orquestas que amenizarán la calle hasta bien entrada la madrugada.

De lo que no podrán disfrutar los turiasonenses por segundo año consecutivo será de festejos mayores en su plaza de toros. Habrán de conformarse con cuatro festejos populares.

La Quema del sapo y los fuegos artificiales supondrán el final de las fiestas de las fiestas de San Agustín el próximo 1 de septiembre al filo de la medianoche.

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