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"A San Félix venimos por ser nuestro patrón..."

Los jóvenes de Torralba de Ribota volvieron a participar ayer en el tradicional encierro del bus.

Numerosos jóvenes de Torralba corrieron el encierro a primera hora de la mañana delante del autobús de línea.
"A San Félix venimos por ser nuestro patrón..."
Macipe

No faltaron los periódicos enrollados, ni los calentamientos, ni los cánticos, pero en lugar de la bendición de San Fermín ayer en Torralba de Ribota se pedía la protección a su patrón, San Félix. Otra diferencia importante con los conocidos encierros de Pamplona fue que, en lugar de un astado, los jóvenes corrieron delante de un autobús.

Este original acto se ha consolidado ya como una tradición en las fiestas de esta pequeña localidad de la Comunidad de Calatayud, de 190 habitantes. Su alcalde, Alfonso Puertas, recuerda que "nació hace más de 25 años, aunque figura en el programa desde hace poco más de una década". Sus orígenes no están muy claros aunque podría ser que en cierta ocasión faltó algún permiso que obligó a suspender las vaquillas. Las peñas, haciendo gala de su imaginación, decidieron sustituir a estos animales por el autobús de línea, porque las ganas de correr seguían intactas. Para el responsable local, "hace muchos años se perdió la costumbre de organizar festejos taurinos, pero, en su lugar tenemos este encierro, que es más original y barato".

Los corredores se concentraron en la explanada de la carretera minutos antes de las 8.00, para esperar todos juntos al bus de la línea que conecta Villarroya de la Sierra con Calatayud. En el autobús, los pasajeros pudieron contemplar el original encierro desde una posición privilegiada. Incluso una de las integrantes de la comisión de fiestas pidió permiso para subir al vehículo y grabar con el móvil la particular salida. Después, como explicó el alcalde, la fueron a buscar al enlace con la N-234. Quedó así inmortalizado este encierro desde una perspectiva diferente a la que se puede seguir a pie de carretera.

Los jóvenes que habían estado de fiesta toda la noche esperaban con ilusión y expectación este momento, que se volverá a repetir hoy a la misma hora. En la peña Indecentes, Íñigo Zúcar y Esther Mahedero estaban preparados para participar en el encierro. Según coincidieron, esta es la forma perfecta de terminar la jornada, y el pretexto ideal para prolongar la fiesta hasta primeras horas de la mañana. Los más atrevidos corrieron delante del vehículo, pero fueron también muchos los vecinos que decidieron madrugar para no perderse ningún detalle. Y después, aprovecharon para ir a almorzar.

Con los típicos cánticos al santo, y tras disparar varios cohetes, el autobús de línea se puso de nuevo en marcha –en torno a las 8.20– precedido por decenas de jóvenes, y con el sonido de la charanga La Unión de Aniñón. Los chavales, muchos de ellos ataviados con camisetas de sus peñas, desafiaron al autobús durante algo menos de 800 metros, aproximadamente. Poco a poco se fueron retirando a la cuneta, a medida que el vehículo cogía velocidad y que ellos perdían fuerza. El alcalde agradeció la implicación y colaboración del conductor del autobús, que circuló con toda la precaución necesaria para que el acto se desarrollase con normalidad. "Tenemos varios viajes al día en autobús con Calatayud. La verdad es que el pueblo está bien comunicado", dijo.

La animación continuó después con juegos para los niños, concursos de futbolín y rabino y con un tobogán gigante, que se instaló en la calle Mayor para deleite de los niños, y también de los mayores. Las fiestas llegan hoy a su fin con una cena popular en la plaza, bingo, jotas y una gran discomóvil.

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