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Zaragoza
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Calor, emoción y mucha expectación en el primer encierro por las calles de Utebo

Ocho festejos más y un toro embolado se han programado desde esta tarde y hasta el final de las fiestas.

Daniel Fernández, concejal de Ciudadanos en el municipio y recortador, en una de sus maniobras frente a una vaquilla.
Daniel Fernández, concejal de Ciudadanos en el municipio y recortador, en una de sus maniobras frente a una vaquilla.
Raquel Labodía

La primera suelta de vaquillas en Utebo ayer por la tarde en la avenida de Zaragoza fue –como viene siendo habitual– un momento muy esperado por los uteberos que a partir de hoy podrán disfrutar de hasta dos encierros diarios esta semana.

Muchos vecinos aguardaban minutos antes con ilusión que la primera becerra saliera para divertirse, lo que no impidió que a más de uno se le encogiera en algún momento el corazón, bien con un revolcón o con una mala caída, que fueron atendidas sin mayor complicación por los servicios médicos. Para que no faltara nada, una de las vaquillas intentó en dos ocasiones, afortunadamente sin éxito, salirse del perímetro vallado.

Varios jóvenes y adultos se atrevieron a plantar cara a los catorce animales de la ganadería de Jiménez y Quílez que entretuvieron a todos los vecinos durante dos horas. Entre estos valientes destacaba la figura del casi treintañero Daniel Fernández, concejal de C’s en el municipio que no tenía ningún tipo de reparo en torear y recortar a la reses.

Fernández tiene tanta afición a este mundo taurino que, además, es director del curso práctico de recortadores de Zaragoza, algo que se le notaba cuando mantenía la calma mientras le rozaba alguna vaquilla en sus continuos amagos y quiebros, y que levantaban aplausos entre los asistentes. Ramón, vecino del pueblo, lo veía todo tras los maderos de protección: "Yo cuando era joven como ellos también me atrevía, pero ahora ya con cincuenta años no puedo pegar esos brincos", declaraba.

Saturio Antolín era otro de esos aficionados que veían el espectáculo tras la valla. "Yo vengo desde Zaragoza a ver todos los encierros que puedo. Esto para mí se ha convertido en una tradición desde hace muchos años, no es la primera vez que acudo y tengo claro que el año que viene volveré", aseguraba el aficionado.

Bajo un sol de justicia

Los más de treinta grados se hacían notar en la avenida donde las reses no paraban de correr de un lado a otro. Los toldos de los bares cercanos se convirtieron en el mejor refugio para ganar algo de sombra, coger energías, hidratarse y aguantar hasta las ocho de la tarde, hora señalada para acabar este primer encierro.

La jornada festiva de ayer también estuvo marcada por la misa en honor de la patrona del municipio, Santa Ana, con la posterior procesión. El programa se completó con el campeonato de guiñote, un torneo de ‘datchball’, un espectáculo de malabares, concierto y fuegos artificiales, entre otras actividades. A los más taurinos les esperan los próximos días ocho encierros más y un toro embolado: todo esto completarán los actos vaquilleros desde hasta el domingo que acabarán las fiestas. El Ayuntamiento ha habilitado dos emplazamientos diferentes para organizar este tipo de festejos: la avenida de Zaragoza y en el Casco Viejo.

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