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Zaragoza

Manuela Carmena: "No creo en los programas electorales, sí en ponerse retos y objetivos"

La alcaldesa de Madrid cierra unas jornadas de la cátedra de Participación reivindicando que "gobernar es escuchar".

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, entre el alcalde Santisteve y Manuel Calvo.
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, entre el alcalde Santisteve y Manuel Calvo.
Guillermo Mestre

"Nunca me interesó el activismo político, pero cuando me retiré de la carrera judicial –y después de que me lo pidieran muchas veces– tuve un destello de lucidez y decidí dar un paso adelante para tratar de renovar el gobierno municipal de Madrid". Manuela Carmena expuso este viernes su forma de entender la política –"en favor del bien común y al cuidado de todos"– en el cierre de unas jornadas de la cátedra de Participación Ciudadana e Innovación Democrática de la Universidad de Zaragoza.

"No creo en los programas electorales. Uno no sabe qué condicionantes se va a encontrar ni de qué forma va a poder desarrollar, o no, sus promesas electorales. Esto ha llevado a que a los políticos se les cuelgue el sambenito de la mentira. En lo que sí creo es que se planteen objetivos y en que se lleven a cabo políticas para conseguirlos", explicó este viernes Carmena, que bromeó con que la oposición la tilde de "buenista" porque "peor sería lo contrario" y, a su juicio, "la bondad debe guiar la política".

La alcaldesa reivindicó "los valores tradicionales de la ética y el humanismo", aunque "pueda parecer que evocan rasgos de debilidad". Así, añoró la "eclosión de entusiasmo democrático" que se vivió en los años de la Transición y se preguntó por qué se perdió aquel sentimiento. Según cree, los gobiernos paulatinamente "fueron olvidándose de contar con la gente y, por eso, nosotros hemos recuperado el lema: ‘Gobernar escuchando’". La exjueza abogó por que "la nueva oleada de participación", más colaborativa que reivindicativa, vuelva a involucrar a los ciudadanos para que "el gobierno no sea solo el resultado de una asamblea".

Poco amiga de los mítines

Carmena, que trufó su discurso de referencias literarias, filosóficas y cinematográficas (desde María Lejárraga a Ezequiel Adamovsky pasando por Ken Loach) relató algunas curiosidades de su forma de entender la participación desde la alcaldía de Madrid. Así, confesó que le encanta que vayan vecinos con pancartas a los plenos (aunque censuren algunas de sus decisiones) y que una vez al mes visita un distrito de la capital, donde recoge una media de 30 aportaciones, para que los vecinos le planteen cuestiones. Es esta una costumbre que inició en la campaña electoral porque no le gustan los mítines: "Son discursos unidireccionales y yo prefiero reuniones en plazas y jardines en las que poder hablar con quienes tienes que convencer para que te voten: es como presentarme a una entrevista de trabajo", dijo.

El alcalde Santisteve, que le acompañó en su conferencia ante un centenar de personas, dijo que en políticas de Participación las ciudades tienen ‘copyright libre’ y mostró interés en varias de las ideas propuestas por Carmena como la de hacer plenos no solo infantiles sino también de adolescentes y poner en marcha un cuerpo de voluntariado júnior, que estaría formado por chavales de 6 a 12 años.

Con los "nuevos y numerosos medios para expresar voluntades", Carmena consideró que la democracia representativa clásica está superada y también apostó por que la política no sea una carrera profesional sino una "responsabilidad a la que llegue gente preparada, cada cual con su propio perfil laboral". Así, sugirió que en las campañas electorales debería conocerse no solo al candidato de la formación sino quién se haría cargo de cada área de gobierno para evitar malentendidos y sorpresas.

Por último, la alcaldesa madrileña reivindicó la política como "la forma de hacer más fácil y cómoda la vida de los ciudadanos", para lo que dijo que es imprescindible una "gestión de los cuidados", que se ve favorecida "cuando el feminismo se ocupa de lo público", en la línea de la tesis de Santisteve de que los ayuntamientos "son una segunda piel para la gente".

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