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Zaragoza

Juzgados por fracturar el cráneo a un joven para robarle un móvil que vendieron por 50 €

La víctima, que pasó varios días en la uci, fue atacada por tres hombres que se enfrentan a penas que suman 15 años.

El robo de teléfonos móviles de alta gama en la calle y mediante el empleo de la fuerza se ha convertido en algo demasiado habitual. Lo que no es tan frecuente es que para hacerse con un terminal de precio medio los delincuentes se empleen con la violencia que lo hicieron el 6 de septiembre de 2015 junto al Parque de Las Delicias de Zaragoza. La víctima, un joven informático que aguardaba la llegada de un taxi, recibió tal cantidad de golpes y patadas que perdió la consciencia y quedó tendido en el suelo. Al llegar a urgencias en ambulancia, le diagnosticaron traumatismo craneoencefálico, fractura craneal y pérdida parcial de uno de los dientes incisivos. De hecho, pasó varios días en la uci y estuvo de baja mes y medio. Y todo por un celular que los ladrones vendieron después por 50 euros.

La conmoción sufrida hizo que la víctima no pudiera identificar en un primer momento a sus agresores, ya que aunque se acordaba del robo y la agresión, los rostros de sus autores se habían desfigurado en su memoria. "Cuando vino la Policía a interrogarme al hospital, yo seguía todavía en cama convaleciente y tenía lagunas. Cuando me enviaron a casa empecé a tener pesadillas, era como si mi cerebro se reactivara. Y fue en ese momento cuando conseguí volver a recordar las caras de mis asaltantes", explicó ayer en el juicio celebrado en la Ciudad de la Justicia. Al preguntarle el fiscal si podía identificar a las personas que se sentaban en el banquillo como sus agresores, el joven asintió detrás del biombo.

"¿Y podría contar qué es lo que hizo cada uno de ellos?", insistió el representante del ministerio público. Sin mostrar ningún tipo de duda, el joven señaló entonces a Miguel Antonio P. F. como la persona que le arrebató el móvil de un manotazo cuando esperaba al taxi y a Carlos Antonio S. L. y Andrés Roberto B. G. como la pareja que comenzó a golpearle al doblar una esquina.

"No vi venir al ladrón porque me atacó por la espalda, pero al ver que se iba corriendo con mi teléfono yo salí tras él. Al doblar una esquina, sentí que me golpeaban con algo y caí al suelo. Como todos los golpes y patadas iban dirigidos a mi cabeza, traté de protegerme. Pero al quedar boca arriba pude verles la cara", declaró ayer el denunciante ante la titular del Juzgado de lo Penal 5. Según este, fue en el momento en que le tiraron "algo voluminoso" también a la cabeza cuando perdió definitivamente la consciencia. Aunque parece que dicho objeto podría ser una nevera portátil, el joven no fue capaz de asegurarlo.

Cuando la Fiscalía y las defensas, entre las que se encontraba el abogado Alfonso Bayo, preguntaron después al forense Paulino Querol si era posible que la víctima recuperara repentinamente la memoria hasta el punto de poder identificar perfectamente a sus agresores, este dijo que sí. "Es lógico que con unas lesiones tan graves sufriera una conmoción cerebral que le provocara una amnesia. Y es compatible con que pasados unos días recuperara la memoria", explicó.

Dicen que se lo encontraron

Los tres acusados reconocieron que arrastran antecedentes por robos y otros delitos, pero negaron ser los autores de las lesiones que llevaron al informático a la uci. "Eran las fiestas de Las Delicias y cuando regresaba a casa me encontré el móvil junto a una carpa", dijo Miguel Antonio P. F. Según este, al día siguiente llamó a su amigo Carlos Antonio S. L. para que vendiera el terminal y se repartieron el dinero a medias: 25 euros cada uno. La versión fue corroborada por su colega, que identificó a Andrés Roberto B. G. como la persona que adquirió el móvil.

Por estos hechos fue juzgada también la pareja formada por Aramis Esteban R. y Estefani G., para cada uno de los cuales las acusaciones piden dos años de prisión por un delito de receptación. Porque fue a ellos a quienes la Policía intervino finalmente el terminal. Además, en varias conversaciones de Whatsapp la mujer hablaba con su hermana de adquirir un teléfono móvil como el que robaron al joven.

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