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Los árboles de Monte Perdido, un quebradero de cabeza en el Picarral

Los vecinos del barrio vuelven a recordar que las raíces de los pinos, en su mayoría, levantan las aceras y su altura “supone un riesgo” en esta calle.

Árboles en la calle Monte Perdido, en el barrio del Picarral.
Los árboles de Monte Perdido, un quebradero de cabeza en el Picarral
Heraldo

“Árboles viejos, cada día más grandes y que generan más problemas”. Así resumen en el Picarral una problemática que desde hace años afecta a algunas de las vías del barrio, y especialmente a la calle Monte Perdido.

El diagnóstico que realizan desde la asociación vecinal Picarral-Salvador Allende habla de un “problema de fondo” derivado de las características de este arbolado: “La mayoría de las especies son pinos, de gran porte y muy antiguos que no se podan y cuya altura e inclinación supone un riesgo de inestabilidad”, valora Juan José Jordá, miembro del colectivo, quien recuerda que, en ocasiones, algunos han tenido que cortarse y otros han caído causando daños materiales.

Explican que sus raíces, al no poseer espacio, “salen por donde pueden y van rompiendo las aceras”. Entre las consecuencias que enumeran aparecen baldosas levantadas, parches, hendiduras en el pavimento, raíces que han llegado a introducirse en los patios de las casas o dificultades de accesibilidad para personas mayores, quienes usan carros de la compra o llevan sillas infantiles.

Además, “hay alcorques sin árbol, varios troncos casi ni caben en ellos o el agua se estanca en algunos tramos de las aceras”, agrega Jordá. Según detallan, tal situación, además de a la calle Monte Perdido, también afecta a otros puntos de la avenida San Juan de la Peña –“donde van trabajando de vez en cuando en las aceras”-, el Camino de los Molinos o la calle Somport, por ejemplo.

“Los pinos están tumbados y las raíces están levantado las aceras, las tuberías o haciendo socavones”, subraya también Javier Artal, presidente de la agrupación de vecinos. “Cada cierto tiempo, el Ayuntamiento tiene que gastar en intervenir en el pavimento. Nosotros pedimos que se realice una reposición de árboles con especies adaptadas al clima de la ciudad y que se arreglen también las baldosas”, manifiesta al tiempo que alude a la sensación de suciedad derivada de la presencia de estorninos o palomas, o a los problemas respiratorios en el barrio.

Fuentes vecinales demandan una solución global al gobierno municipal. “Vamos a seguir reivindicando en la junta de distrito que los servicios técnicos determinen una solución que se traduzca en seguridad para el arbolado y para quienes andan por las aceras”, subrayan. Intervenir en la masa arbórea es para ellos fundamental, pues “aunque se va actuando sobre la calle y se han sustituido algunos árboles, contamos con unas especies que no son urbanas y que alcanzan un porte desorbitado”.

Peligro de caída “si vas despistado”

Para Juan Francisco Bilbao, vecino de la calle Monte Perdido, aunque el principal inconveniente que encuentra en la zona lo protagonizan los malos olores, reconoce que las aceras de la vía “están hechas una porquería”. “Con semejantes árboles, hay problemas de suciedad y peligro por lo torcidos que se encuentran”, explicaba.

Una opinión compartida por Javier Blanco, también residente en el Picarral. Para este, “es una situación que se da desde hace mucho tiempo: entre árboles, baldosas y agujeros andan las quejas”. Si bien, señalaba igualmente la avenida San Juan de la Peña por estar “en peores condiciones”. “Con las baldosas levantadas por las raíces, como vayas un poco despistado o hablando por el móvil, puedes caerte. Además, aunque limpian todos los días, se notan los restos de las palomas”, concluía.

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