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'Magdalena Camina': mucho más que paseos por el barrio

Se trata de un proyecto para la promoción de hábitos de vida saludables entre los vecinos que fomenta las relaciones sociales entre sus participantes.

El grupo de Magdalena Camina, en la puerta del Centro de Salud
'Magdalena Camina': mucho más que paseos por el barrio
C. I

A sus 80 años, Valeria Acero Vicente asegura que no ha faltado ni una sola vez durante los últimos ocho años a su cita con los paseos cardiosaludables de ‘Magdalena Camina’. “Ni aun cuando llueve, que nos metemos por los porches”, asegura. Sin embargo, cuando empezó esta actividad, Valeria iba algo más “lenta”, ya que llevaba muletas. “Me dijeron que salían a andar una vez por semana, yo estaba siempre sola en casa y la verdad es que me apunté en seguida”, recuerda.

Valeria, además, participa en otra de las actividades desarrolladas por el Centro de Salud de la Rebolería y la Asociación de Vecinos Parque Bruil-San Agustín, el Gym del parque, que se realiza cada lunes y jueves a las 9.30: “Lo he notado mucho, sobre todo en la movilidad de mis brazos, antes no los podía ni estirar”.

Junto a otra veintena de paseantes, la mayoría mujeres, realiza una pequeña caminata de unos 60 minutos por la ribera del Ebro, conectando el centro de salud, desde donde salen cada miércoles a las 9.30 tras hacer un pequeño calentamiento, cruzando el Azud hasta llegar al puente de Hierro y regresando, de nuevo, al punto de partida.

“Otras veces cambiamos la ruta, pero no mucho ya que el personal del centro no puede disponer de más tiempo”, explica Carmen Turégano, presidenta de la AVV del Parque Bruil-San Agustín. Desde la asociación recuerdan que, en sus inicios, había gente que no creía en este proyecto, “pero poco a poco se han dado cuenta de que realmente tiene resultados tanto en la prevención de problemas de salud como en el gasto farmacéutico”, asevera. “Ojalá pudiéramos disponer de más medios para llevarlo a cabo en mejores condiciones. Ahora el personal del centro lo desarrolla a la vez que su trabajo asistencial y supone un esfuerzo extra”, añade Turégano.

Otra de las primeras participantes de grupo, cuya media de edad ronda los 60 años, fue Antonia Grau (65), en cuyo caso decidió apuntarse para relacionarse con gente del barrio. “Estaba mucho tiempo sola y la verdad es que me ha servido para conocer gente en mi misma situación y, de paso, hacer algo de ejercicio”, explica. “Ahora estamos más ágiles y más jóvenes que cuando empezamos”, bromea.

En el caso de Lola Fragoso (79) fue su hijo el culpable de que empezara a participar en los paseos. “He tenido que faltar cuatro meses porque me operaron de la rodilla y estaba deseando volver, es un grupo muy majo y hemos hecho muchas amistades”, reconoce. Uno de los pocos hombres que integran el grupo es Antonio Dueñas (74), que se hizo paseante hace tan solo 8 meses. “Me lo recomendó una enfermera para reducir el peso y procuro no faltar”, asegura.

En su opinión, se deberían hacer más paseos durante la semana, ya que sirven para “vaciar la mente”, “Creo que más importante es el beneficio que supone para la Seguridad Social porque mientras estas aquí no piensas en lo que te duele o te deja de doler”, afirma.

La actividad está de enhorabuena, ya que acaba de cumplir ocho años en su misión de promover los hábitos de vida saludables en el barrio, sobre todo entre los enfermos crónicos de dolencias como obesidad, hipertensión y depresión de la mano del personal del centro de salud. “Desde el equipo asistencial detectamos una necesidad entre estos enfermos ante sus escasos conocimientos sobre enfermedades crónicas y en materia de habilidades en el autocuidado de los pacientes que las sufren”, explica Carmen Brun, coordinadora de enfermería del centro.

Cada año se realiza una evaluación entre los participantes a través de una ficha en la que se incluyen datos como la tensión arterial, colesterol o peso, así como un test de valoración de actividad física y de satisfacción. Debido a los buenos resultados recogidos desde el inicio de la actividad, “desde hace 5 años estas actividades han ido en aumento”, añade Brun.

Según los datos recogidos por el personal del ambulatorio, se mantienen a la baja peso y tensión, y una reducción del 75% en las cifras de colesterol entre los participantes, así como un aumento de más del 80% en el hábito de hacer ejercicio físico de forma regular. Además, según las encuestas, el 100% de los paseantes asegura “estar mejor al realizar la actividad”.

Un paso en materia de convivencia

Sin embargo, estos paseos, sesiones de gimnasia al aire libre o clases de yoga –que se llevan a cabo cada martes durante una hora-, se convierten en mucho más que deporte. En la gran mayoría de los casos los participantes han reconocido haber buscado otras actividades por su cuenta y el 89% de los casos, destaca “una mejora en el estado del ánimo al ver favorecidas sus relaciones sociales”.

“Los pioneros fueron los vecinos del barrio de San Pablo quienes nos hablaron de su proyecto y nos animaron a llevarlo a cabo”, recuerda Brun. En los próximos meses, y gracias a una subvención de la Red de Actividades Comunitarias se realizarán tres salidas culturales animadas de la mano de la empresa zaragozana ‘Gozarte’, cuyo objetivo es dinamizar y cohesionar al grupo. Otra de las novedades será una clase de iniciación al Tai Chi a finales de mayo.

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