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La Audiencia juzgará a una mujer por intentar asesinar al bebé de 9 meses que cuidaba

La Policía ignora el motivo por el que la acusada, al parecer, quiso asfixiar al niño con un cojín o apretándolo contra su pecho.

Ni el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional ni la juez que se encargó de instruir el caso han conseguido averiguar qué pudo llevar a Mercedes G. S. a intentar asfixiar al bebé de nueve meses que cuidaba. Porque de eso la acusan la Fiscalía y los padres del menor, que han pedido para ella doce años de prisión como presunta autora de un delito de asesinato en grado de tentativa. De haber conseguido su propósito, hubiera sido un jurado popular el que juzgara a la mujer y emitiera veredicto. Por fortuna, el niño logró salvar la vida y será un tribunal profesional quien dicte sentencia tras un juicio que se celebrará próximamente en la Audiencia de Zaragoza.

Los hechos que llevarán al banquillo a la cuidadora se produjeron el 15 de enero de 2016, después de que el matrimonio se marchara de casa a mediodía dejando a su hijo a cargo de la procesada. Esta última había sido contratada por la familia el verano anterior, tanto para encargarse de las faenas del hogar como para cuidar de los niños: principalmente del bebé, puesto que su hermano mayor ya iba al colegio y pasaba menos tiempo en casa.

Durante la fase de instrucción, los padres de la víctima explicaron al juez que el horario de trabajo de la cuidadora era de 7.30 a 15.30. Un poco antes de que la acusada concluyera su jornada, los abuelos de los niños solían acudir al domicilio para encargarse de ellos hasta que llegaran sus padres.

Según las pesquisas policiales, el día de autos la acusada pasó muy poco tiempo a solas con el bebé, ya que la abuela materna se presentó a las 11.30 en la vivienda. De hecho, los investigadores creen que el intento de asesinato tuvo que producirse entre las 14.30, hora en la que se marchó la señora, y las 15.20, momento en el que llegaron los abuelos paternos. Durante esa hora escasa, los únicos que se estuvieron en el domicilio fueron la procesada y el pequeño, ya que el hermano de este seguía en el colegio.

Al concluir su jornada y antes de marcharse, la empleada explicó a los abuelos que dejaba al bebé durmiendo. Aparte de que el niño no había comido muy bien, ninguna otra indicación sobre su estado hizo a la pareja, que al ver que a las cinco de la tarde no se había despertado entró en su cuarto a dar vuelta. Al despertar al pequeño, los abuelos se dieron cuenta de que tenía las mejillas sonrosadas y algo de sangre en la nariz, lo que contaron a su padres cuando llegaron después a casa.

Pensaron que se había caído

Se da la circunstancia de que los padres del bebé son médicos, por lo que al ver los hematomas que tenía en la cara pensaron que podía haber sufrido una caída. Para comprobar si era así, llamaron por teléfono a la cuidadora, pero esta les negó que hubiera tenido cualquier percance. Extrañados y preocupados, sus progenitores decidieron entonces llevarlo a urgencias para que lo examinaran. Fue en el hospital cuando vieron que las lesiones que presentaba el menor eran compatibles con una "ahorcamiento, estrangulamiento o asfixia".

Denunciado el caso ante la Policía, el Grupo de Homicidios inició una investigación que dio lugar a la detención de la empleada del hogar por intento de asesinato. Sin embargo, a estas alturas, sigue siendo una incógnita para todos el motivo de su incomprensible acción. Dada la gravedad de los hechos, además de la pena de cárcel, la acusación particular, a cargo de Xenia Cabello, pedirá que se inhabilite a la procesada para poder trabajar con niños o ancianos. Reclama también una indemnización de 20.000 euros en concepto de responsabilidad civil.

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