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El técnico que inspeccionó la incubadora de la que cayó un bebé niega fallos en las puertas

El Salud cree que la sietemesina se precipitó sola por una de las escotillas, pero están imputados doce sanitarios del Clínico.

La juez que investiga la caída al suelo de una sietemesina desde una incubadora del Hospital Clínico tomó ayer declaración al técnico que se encargaba del mantenimiento de la máquina, quien negó que presentara algún fallo en las puertas o que estas pudieran abrirse desde el interior. El accidente se produjo en la madrugada del 12 de junio de 2016 y los médicos explicaron a los padres que la niña, de solo 32 días, se había precipitado sola al vacío. Sin embargo, estos consideraron inverosímil tal versión y presentaron una denuncia que ha supuesto la imputación de una docena de profesionales del centro sanitario.

El técnico de mantenimiento –ahora jubilado– recordó ayer a la titular del Juzgado de Instrucción número 10 que la incubadora en la que se encontraba el bebé y otras nueve máquinas de la unidad de Neonatos habían sido revisadas solo tres meses antes del accidente (marzo de 2016). El empleado manifestó que ningún aparato presentaba entonces ningún problema o anomalía, por lo que todos obtuvieron la calificación de aptos.

Según el informe interno del Salud, incorporado también a las diligencias, "en una incubadora que funcione perfectamente, aunque el niño se apoye o golpee sobre las puertas o escotillas, estas nunca deben abrirse desde dentro". Es más, la inspectora califica de "requisito imprescindible de seguridad" que las puertas solo puedan abrirse "desde fuera y accionando un mecanismo de seguridad". E hizo estas indicaciones porque la jefa de la unidad de Neonatos del Clínico le contó que habían comprobado que el muelle de cierre de la incubadora de la que se cayó el bebé no funcionaba correctamente.

La abogada Carmen Cifuentes, que representa a los padres de la niña accidentada, preguntó ayer al técnico por el supuesto fallo del muelle. Pero el responsable del mantenimiento de la incubadora insistió en que los mecanismos de cierre estaban en orden y en que lo único que detectaron fue una pequeña anomalía en el ventilador que fue solucionada. El técnico remarcó ante la juez que si alguien apreció un problema con las puertas de la máquina tras la inspección de marzo, desde luego a él no se lo comunicaron.

Con la declaración del técnico de mantenimiento, la magistrada da por finalizados los interrogatorios, ya que todos los médicos, enfermeros y auxiliares imputados han dado ya su versión de lo sucedido. Los denunciantes piensan que su bebé, que solo pesaba entonces 1,8 kilos, fue incapaz de abrir la portezuela y creen que alguien podía estar manipulándolo cuando se produjo la caída accidental. Sin embargo, todos los investigados mantienen que la niña estaba sola en la incubadora y la encontraron llorando en el suelo.

Una versión "poco real"

Según el informe emitido por el Instituto de Medicina Legal de Aragón, la versión oficial del Salud respecto a lo ocurrido parece "poco real". Principalmente, alegan los forenses, porque un neonato de tan escaso peso "no tiene el mínimo tono muscular" para abrir una puerta.

Sobre el posible mal funcionamiento de la máquina, también tienen algo que decir. "Si la incubadora estaba rota (...) no es comprensible que puedan dejar a la neonata allí salvo que tengan claro que en su estado y con toda la monitorización, sus movimientos son tan mínimos que no existe racionalmente la posibilidad de que esto suceda", indican, refiriéndose a la versión de que la niña reptara hasta la escotilla, la empujara y la abriera.

Concluida la práctica de las pruebas, habrá que esperar a ver si la juez mantiene la imputación a todos los investigados.

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