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Zaragoza

El resurgir de Rodén, un pueblo olvidado

El municipio, recientemente declarado Bien de Interés Cultural, fue abandonado entre 1936 y 1937 a consecuencia de la Guerra Civil.

El pueblo viejo de Rodén, declarado Bien de Interés Cultural
El pueblo viejo de Rodén, declarado Bien de Interés Cultural
C. Ivars

 

El viejo pueblo de Rodén ha sido un gran desconocido para muchos, al menos hasta ahora. El pasado 11 de abril el Gobierno de Aragón aprobaba la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de conjunto histórico de esta pedanía de Fuentes de Ebro al considerarlo como “un lugar o paraje natural vinculado a acontecimientos o recuerdos del pasado”.

De acuerdo con lo dispuesto en la ley del Patrimonio Cultural Aragonés, la declaración de Sitio Histórico obliga al ayuntamiento a aprobar un Plan Especial de Protección del área que cumpla las exigencias establecidas en dicha ley.

El peso de la historia trata de abrirse camino entre sus ruinas, entre las que todavía hoy se erige la torre de la iglesia de San Martín, en la que convergen las tradiciones mudéjar y gótica y que fue restaurada en 2014 por la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ). Se trata, además, de uno de los cinco pueblos de España abandonados durante la contienda que no fueron reconstruidos –junto a Belchite, Corbera de Ebro (Tarragona), Montarrón y Gajanejos (Guadalajara)-.

Pero… ¿qué ocurrió realmente en este emplazamiento?, ¿cómo acabó reducido a escombros? Hoy, entre visitantes y turistas, todavía circulan todo tipo de historias. Hay quienes dicen que pudo ser arrasado por la artillería o como fruto de un bombardeo aéreo, mientas otros señalan el desmantelamiento de las viviendas “a mano” para preparar las trincheras.

Gracias a esta noticia, decenas de turistas han aprovechado la Semana Santa para acercarse a conocer este recóndito rincón convertido en un puñado de piedras y escombros que reposan a lo alto del monte a escasos metros del actual pueblo del mismo nombre. Sus vecinos, a pesar del paso del tiempo, no olvidan sus raíces.

Cuando terminó la contienda solo diez familias volvieron al pueblo, una de ellas fue la de Pascual Varón, actualmente residente del nuevo pueblo de Rodén construido en las faldas del cabezo que alberga los vestigios de su primer emplazamiento. A sus 78 años, Varón residió hasta los 14 en la cima del monte. “Allí arriba hice la primera comunión”, asegura, mientras señala los restos del pueblo viejo.

Sin embargo, asegura que las condiciones eran “completamente pésimas”. “En las pocas casas que quedaron en pie vivían varias familias y ni siquiera tenían ventanas. Nos fuimos con las manos vacías y volvimos igual, pero nos repusimos”, asevera. Tras la guerra, el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones (SNRDR) comenzaría a construir el pueblo actual, en el que hoy residen 27 personas.

“Primero hicieron cinco casas y se trasladaron algunas familias, otras se quedaron arriba. Al tiempo construyeron cinco más, y luego los vecinos comenzaron a edificar sus propias viviendas”, relata. El vecino reconoce que, en su momento, fueron muy felices allí: “Éramos barbaridad de felices pero ya no se podía vivir, teníamos que salir de allí”.

“Lo destruyeron todo a mano para hacer sus fortificaciones”, asegura Román Salvador, quien vivió la huida de los rodeneros con tan solo 4 años. Hoy, a sus 85, asegura acordarse de todo “como si fuera ayer”. “Era tiempo de cosecha, la gente recogía el trigo en el campo cuando llegó el aviso de que venían los rojos. Así como venían, nosotros nos fuimos”, relata el hombre.

“Durante 7 meses estuvimos refugiados en Zaragoza, yo comía todos los días en la Casa de Amparo”, recuerda. “No dejaron más que cuatro o cinco casas para los mandos, el resto se lo llevaron al monte para refugiarse, era agosto y se preparaban para el invierno”, concluye.

De nuevo en el mapa

La declaración definitiva del pueblo viejo de Rodén como Bien de Interés Cultural (BIC) ha sido notablemente aplaudida. Desde la Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa) mostraban su satisfacción, aunque recordaban que la situación de núcleo viejo del pueblo es muy precaria y que necesita la urgente realización de obras de consolidación de los restos cuya conservación corre peligro.

Quienes han aprovechado estos días para conocerlo, aseguran que se trata de un rincón por descubrir y del que, en algún caso, jamás habían oído hablar. “Vinimos a raíz de las noticias y la verdad es que nos ha sorprendido mucho la historia que hay detrás”, aseguraban Pedro Parra y Pilar Bartolomé, vecinos de Zaragoza.

Llegados desde Valencia, David y Adela aprovechaban su viaje a Belchite para conocer la historia de su ‘pueblo hermano’: “hemos oído las noticias y queríamos conocerlo de primera mano y tratar de imaginar lo que había aquí antes de la guerra”. Se trata de un lugar puesto en el mapa gracias a los acontecimientos: “jamás habíamos oído hablar de este pueblo”.

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