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Zaragoza

La Nueva York del Ebro

La construcción de dos torres de pisos -una de ellas de 106 metros- en 3 años dibujará un nuevo horizonte urbano en la capital aragonesa.

Pisos de altura en Zaragoza
Pisos de altura en Zaragoza
Heraldo

Dos nuevas torres de pisos acariciarán dentro de 3 años el cielo de la capital aragonesa. La más prominente será la Torre Zaragoza, en la avenida de Navarra, que se convertirá en el edificio residencial más alto de ciudad, con 30 plantas y una altura de 106 metros -solo superada por la torre de Telefónica (117 metros)-. Otro proyecto babilónico será el de las 216 viviendas distribuidas en 20 plantas que Ebrosa construirá en la plaza de Europa.

Estas edificaciones de altura conformarán un nuevo horizonte urbano en una Zaragoza en la que desde hace más de 6 décadas comenzaron a asomar estos primeros inmuebles singulares que destacan por su elevada altura respecto a otro tipo de viviendas que pueblan la ciudad.

Hasta la construcción de ‘pirulí’ de Telefónica, la obra más alta de la ciudad -117 metros-, las torres del Pilar fijaban el techo de la ciudad, a una altura de 95,13 metros. Hasta entonces, no es que no es que existiese una normativa expresa que prohibiera construir a mayor altura que las torres del Templo, sino que ningún otro proyecto arquitectónico había llegado hasta el momento a estar tan cerca del cielo. Estuvo cerca la añorada Torre Nueva, con más de 80 metros, hasta que se ordenó su derribo hace ahora 125 años.

El primer rascacielos que se construyó en la ciudad fue -y todavía es, un edificio muy valorado por los zaragozanos, no solo por su belleza arquitectónica sino porque se convirtió en el edificio de pisos más alto de Zaragoza.

La antigua sede de la compañía Adriática de Seguros, ubicada en el Coso, 34, fue proyectada en 1948 por los arquitectos Joaquín Muro Antón y Trinidad Silesio González en un emplazamiento que ocupaba una pequeña parcela con triple fachada al Coso, a la calle de Palomeque y a la plaza de San Roque.

Estas limitaciones se compensaron con una elevación notable de su altura en relación con el resto de edificios de la zona, superando los 40 metros. El inmueble destinado a albergar locales comerciales, oficinas y viviendas constaba de 13 plantas y sótano. Las plantas baja y entreplanta se destinaron a a locales comerciales, las 6 plantas siguientes a oficinas y las 4 superiores junto con el ático, a viviendas.

"Singular" y "elegante"

A comienzos de los 50, su inauguración fue todo un acontecimiento al dotar a la ciudad de su primer rascacielos, “una obra singular, elegante, proporcionada y plenamente integrada en su peculiar contexto urbano gracias a la utilización de un sereno eclecticismo basado en la estilización moderna de los órdenes clásicos”, según argumenta su declaración de Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés publicada en el Boletín Oficial de Aragón de 17 de abril de 2009.

Los años del Desarrollismo dejaron en las décadas de los 60 y 70 varios ejemplos de edificios de notable altura, como el edificio Torresol que hace esquina en la avenida de Valencia con la calle de Bretón, cuya parte más alta cuenta con 18 plantas y supera los 53 metros; el Ebrosa, en el paseo de María Agustín, 4, un inmueble de 60,60 metros y 19 plantas firmado por José Luis Rivero; o el edificio Salamero, una obra de Lorenzo Monclús Ramírez con 16 plantas y una altura de 55,34 metros.

Hasta la construcción del complejo Aragonia, obra de Rafael Moneo que alberga un centro comercial, cines parquin, el hotel Reina Petronila oficinas y viviendas, el edificio residencial de mayor altura, con 72,80 metros, era el proyectado por José Miguel de Yarza en Vía Univérsitas, junto a la Jefatura Provincial de Tráfico. La torre de Aragonia, de 16 plantas, lo supera en algo más de 5 metros.

Otros inmuebles de considerable altura -con más de 12 plantas- son los que se encuentran en el entorno de la clínica Quirón, en el Camino de las Torres (frente al Boston), el Hábitat Don 2000 (parque Bruil), el edificio de Duquesa Villahermosa, 109, el de la plaza de Santo Domingo, 13-14, la residencia del barrio de Movera o el bloque de la calle de Canfranc, 22-24, entre otros.

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