Zaragoza

Jóvenes y soñadores, los emprendedores de la ropa 'vintage' en Zaragoza

Tan solo lleva 5 años en la ciudad pero la moda retro ha ido sumando adeptos y se ha diversificado.

En la calle de Santo Dominguito de Val se encuentra la tienda Kashmir.
En la calle de Santo Dominguito de Val se encuentra la tienda Kashmir.
Oliver Duch

No tienen ni un lustro pero sus productos han vivido varias décadas. Llegaron a Zaragoza en 2013 con la apertura de 'Blue Velvet' y, en el último año, dos más se han incorporado a la lista. Las tiendas 'vintage' ocupan un lugar cada vez más importante en el escenario de la moda de la capital aragonesa.

Sus dueños son jóvenes, emprendedores y soñadores y, como explica Pili, propietaria de Kashmir, ubicada en la calle de Santo Dominguito de Val, "estas tiendas son el reflejo de la personalidad de sus fundadores". "Esto soy yo", explica desde el mostrador de su establecimiento, rodeada de la bisutería que ella misma produce. "En otras ciudades el 'vintage' está muy normalizado. Es algo que he consumido siempre en mis viajes y quería intentar vivir de ello", comenta Pili, que sigue recorriendo España de mercadillo en mercadillo buscando los productos ideales para su tienda. "Me gusta mucho seleccionar las prendas, aunque no siempre puedes tener lo que quieres. Además, también hay que adaptarse a las tendencias".

El perfil del consumidor, entre 20 y 35 años, se ha ido ampliando a lo largo de su lustro de vida en la ciudad. "Vimos que en Zaragoza había demanda de este negocio y muy pocas tiendas", afirma Elba, de 29 años, que dejó su trabajo en una empresa de publicidad y en 2014 se lanzó a la aventura con Plastik, situada en la calle del Coso. "Al principio la gente que entraba solía justificar su compra de ropa usada, no había cultura de 'la segunda mano'", indica. Ahora, la moda convencional, la de las grandes superficies y escaparates en las avenidas de las principales ciudades del mundo, se combina con piezas retro a las que sus nuevos dueños han dado una segunda oportunidad. "La gente que había vivido fuera era la que más demandaba estas prendas, actualmente el público es más general", apunta Elba. El estilo de sus productos, que provienen principalmente de Estados Unidos, Italia y el norte de Europa, es deportivo y pertenece a las décadas de los 80 y 90.

Además de comprar moda, en Plastik también se puede visitar una exposición o asistir a un festival de arte y música. "Intentamos hacer cosas diferentes, me ilusionaba poner en práctica mis ideas", comenta Elba.

Cristina montó hace cuatro años junto a sus dos hermanas Flamingos Vintage Kilo, inspirada en la tienda homónima de Barcelona. "Queríamos traer a Zaragoza lo que teníamos que buscar fuera". "Nuestro estilo de ropa es 'vintage' americana, y la vendemos al peso", explica Cristina, cuyo proveedor le envía los productos directamente de Estados Unidos. "Estamos en contra de la industria de la moda. La ropa antes se hacía para que durase, ahora tiene fecha de caducidad", denuncia la dueña de esta tienda ubicada en la plaza Ignacio Jordán Asso, a unos pasos de la plaza de La Magdalena, barrio en el que se han instalado la mayoría de estos establecimientos. "No hay nada más bonito que la ropa para expresarse y ser libre", subraya Cristina, quien cree que a los consumidores todavía les cuesta salirse de la vía establecida por las grandes marcas de moda, aunque "está ocurriendo", concluye.

¿Y el precio?

La ropa de segunda mano no es tan barata como podría pensarse, aunque se trata de prendas que se encuentran, generalmente, en muy buen estado. Los precios oscilan entre los 5 y los 100 euros, dependiendo de la marca, el material, el tipo o el estado de la prenda.

No son las únicas

La oferta de estos productos en Zaragoza es cada vez más amplia y variada. A las tiendas físicas, más de una decena, se les han sumado los mercadillos, como la Placica Vintage en Las Armas, y la venta por internet. Lo que está claro es que los amantes de lo retro ya pueden disfrutar plenamente de su pasión en la capital aragonesa.

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