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Zaragoza

Palomas en Zaragoza: ¿seguir matándolas o usar pienso anticonceptivo?

PACMA propone al Ayuntamiento utilizar un pienso anticonceptivo en lugar de medidas de eliminación. Mientras, las quejas ciudadanas continúan.

Las palomas, esas compañeras de parque y terraza.
Las palomas, esas compañeras de parque y terraza.
Aránzazu Navarro

Las palomas han sido durante décadas parte del paisaje de Zaragoza. Hasta hace no muchos años era habitual que en la plaza del Pilar hubiera vendedores de pienso para que tanto ciudadanos como turistas dieran de comer a estas aves.

Su mala fama ha ido creciendo de forma paralela a cómo ha crecido su número. O al menos las quejas, porque no existe un censo claro y cerrado de su población. La sección de quejas de la web de Ayuntamiento de Zaragoza es una muestra de cómo las palomas se han colado entre las reclamaciones recurrentes de los vecinos. Solo en la última semana se recogen dos quejas, ambas en el mismo sentido: las grandes nidificaciones de estas aves estropean tejados, inundan con sus excrementos galerías, terrazas y coches o estropean tuberías.

En la capital aragonesa el control de las palomas es responsabilidad del Instituto Municipal de Salud Pública al considerarse una plaga, no de la Unidad Verde, dedicada a gestionar la mayoría de la fauna urbana. Fuentes del Ayuntamiento de Zaragoza señalan que desde hace 20 años los métodos para tratar la plaga de palomas han combinado medidas de eliminación junto con otras para ahuyentarlas.

Ahora sin embargo algunas capitales están poniendo en marcha métodos alternativos que no pasan por la eliminación de las aves, sino por el uso de piensos anticonceptivos que evitan que se reproduzca. Después de que se haya probado en algunas ciudades europeas como Florencia, el Ayuntamiento de Barcelona probará también este método en los próximos meses.

En Zaragoza, el partido animalista PACMA ya propuso en enero de este año explorar este nuevo método al Consistorio. “En primer lugar no compartimos el exterminio como método para controlar una población animal, pero también es verdad que nuestra propuesta va encaminada a probar nuevos sistemas dado que los actuales parecen que no funcionan”, señala la portavoz del partido en Aragón, Olga García, cuya formación también expuso en una mesa informativa el pasado sábado estas ideas a la ciudadanía, intentando inculcar también que “las palomas no son una plaga”.

El Ayuntamiento valora la propuesta, aunque con dudas

Actualmente la población de palomas en Zaragoza está dividida en tres especies. La bravía doméstica, la más habitual, la tórtola turca, fácil de diferenciar por su aspecto más estilizado y sus colores claros, y la paloma torcaz, habitual de las zonas rurales pero que en los últimos tiempos se ha adentrado en la ciudad. Estas últimas son las más molestas para los vecinos ya que en época de cría sus excrementos son los de mayor tamaño, dejando un reguero de coches directos para pasar por el lavadero entre primavera y verano.

El método de eliminación que usa el Ayuntamiento para controlar a las palomas consiste en una serie de redes que, tras atraer a un número importante con un cebo, se cierra. Las palomas capturadas son después eliminadas con el fin de reducir su número. Estas trampas, no obstante, solo se suelen disponer en las zonas de la ciudad en las que ha habido quejas reiteradas por parte de los vecinos.

“Este sistema sirve sobre todo para la paloma bravía. La torcaz y la tórtola no son tan dadas a acudir al pienso”, señala Alberto Esteban, técnico de la Unidad Verde del Ayuntamiento.

En Zaragoza también se ha probado con señales acústicas para ahuyentarlas, así como con aves rapaces, especialmente para disuadirlas de anidar en edificios monumentales como el Teatro Romano, donde se había instalado una colonia considerable cuyas deposiciones estaban perjudicando a los restos. El contrato para mantener esta ave rapaz sobrevolando el Teatro Romano superó los 4.000 euros de coste en 2015.

Desde el Ayuntamiento de Zaragoza se señala que “pese a que existe la intención de tener una política lo más respetuosa posible con los animales”, y se está valorando la opción del pienso anticonceptivo, esta trae algunas dudas debido a que no existen pruebas claras de que ese pienso no vaya a ser consumido también por otras especies que, a diferencia de las palomas, estén protegidas, además de no conocer el coste total de este sistema.

Desde PACMA, que ha solicitado al Ayuntamiento un censo concreto para poder añadir una valoración presupuestaria a su iniciativa, se afirma que la empresa que elabora este pienso en España -la misma que ahora va a proporcionarlo en Barcelona- ha comprobado que no existe riesgo para otras aves.

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