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Zaragoza

Tercer Milenio

Hallado el cadáver de un desaparecido en 2013 en una zanja cerca de La Puebla

Un vecino lo encontró por casualidad en un campo del camino de la Alfranca. El cuerpo no tiene signos de violencia y la investigación apunta a un accidente.

José Antonio Sanz acudió al lugar donde se encontró el cadáver tras ser avisado por otro vecino.
José Antonio Sanz acudió al lugar donde se encontró el cadáver tras ser avisado por otro vecino.
A. Navarro

Un agricultor localizó el martes el cadáver de Joaquín Arruga, un vecino de Alfajarín de 76 años que desapareció hace más de tres. El cuerpo, que no presenta signos de violencia, apareció en el escorredero de un campo cercano al camino de La Alfranca, a unos cuatro kilómetros del lugar donde fue visto la última vez el 5 de agosto de 2013. Se trata de una zanja que hasta hace dos semanas estaba cubierta de juncos de dos metros de alto. Su quema permitió que Andrés Bertol, un agricultor de Nuez de Ebro, localizase los restos al nivelar el campo. Ocurrió a las 17.30 del martes.

"Iba con mi tractor y lo vi desde la cabina. En un principio no me di cuenta de que era un cadáver, pensaba que eran restos de chatarra o de un animal", reconoció ayer. Al bajar y llamar a José Antonio Sanz, otro agricultor que estaba en la zona en ese momento, comprobó que eran humanos. "Quedaba el esqueleto. No había ropa, solo un zapato", expuso.

Que haya aparecido a cuatro kilómetros del punto en el que fue visto por última vez tiene un por qué. Arruga, que sufría "pequeños despistes", según su entorno, solía dar largos paseos de madrugada. En 2013 se realizaron numerosas batidas para encontrarlo. En ellas participaron más de un centenar de personas entre vecinos, familiares y miembros de unidades de la Guardia Civil, como los buceadores del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas o el Grupo Cinológico, entre otros.

Entre todos peinaron la ribera del Ebro en varias ocasiones. El dispositivo les llevó hasta Utebo, donde fue secuestrado en 2012 para hacerle sacar 3.000 euros en un cajero. Este antecedente hizo que se repartieran carteles con su rostro en la autovía de Logroño.

Los primeros indicios apuntan a que Arruga cayó a una zanja de unos dos metros de profundidad y ya no logró salir. Aunque en 2013 se inspeccionó la zona, el hecho de que estuviera cubierta de agua, barro y juncos impidió localizar antes el cuerpo. "Es un lugar por el que pasa mucha gente, pero si no te fijas bien es imposible", explicó ayer Bertol.

Hasta allí acudió el martes un agente de la Policía Nacional, alertado por Sanz, efectivos del 112, de la Guardia Civil y de la Policía Local de La Puebla de Alfindén. Al examinar el cadáver encontraron una cartera y dentro, el carné de identidad de Joaquín Arruga. Las tareas, según Sanz, se prolongaron hasta la noche. Ni él ni Bertol conocían personalmente al fallecido, aunque sabían quién era y eran conscientes de todos los esfuerzos que se hicieron para encontrarlo. Uno y otro respondieron a las preguntas de los agentes y pudieron marcharse a casa pese al susto inicial.

El cadáver, que no está totalmente esqueletizado, fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Aragón para realizarle la autopsia. Efectivos de la Policía Judicial de la Guardia Civil tomaron muestras de ADN a la hija del desaparecido el miércoles y las remitieron al laboratorio criminalístico de Madrid. Los resultados estarán en quince días.

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