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La subida de la temperatura adelanta la aparición de la procesionaria y obliga a actuar en parques y plazas

Los servicios municipales, que ya han recibido varios avisos, actuaron en 2016 sobre 1.663 pinos y eliminaron 5.016 nidos.

Nidos de procesionaria en uno de los árboles del barrio de Las Fuentes.
La subida de la temperatura adelanta la aparición de la procesionaria y obliga a actuar en parques y plazas
Aránzazu Navarro

Se está procediendo a la eliminación manual de los bolsones y, si es necesario, se aplicará un tratamiento complementario. Los servicios municipales actúan ya contra la procesionaria, que ha adelantado su aparición por el calor. Colectivos como la asociación de vecinos Las Fuentes de Tramacastilla ya han alertado del problema a sus juntas de distrito. Allí han detectado nidos en el parque de Torrerramona, que mañana acogerá la fiesta del Jueves Lardero, junto al instituto Pablo Serrano y en las inmediaciones del consultorio médico.

Se trata de un problema que tiene especial incidencia en colegios, parques y plazas. El año pasado se actuó sobre 1.663 pinos y se eliminaron 5.016 nidos, labor a la que tuvieron que dedicarse 867 horas. Aunque ya se fumigó en septiembre, el Ayuntamiento hace un "llamamiento especial" e invita a quienes detecten nidos a ponerse en contacto con el Consistorio.

Los servicios municipales han recibido ya los primeros avisos. También han realizado revisiones en parques como el de Torrerramona. Estas plagas pueden causar dermatitis, urticaria y lesiones oculares. Afectan tanto a personas como a animales. José Luis Ibáñez, portavoz de la asociación de vecinos Las Fuentes de Tramacastilla, aseguró que ya se han visto orugas en el suelo (se entierran antes de convertirse en mariposa). "Han aparecido en la calle de la Batalla de Lepanto, cerca del instituto Pablo Serrano", explicó.

Ibáñez, que ayer dio parte a Parques y Jardines, espera que se actúe a tiempo, ya que años atrás "no ha sido así". En 2014, el Ayuntamiento probó un nuevo tratamiento en más de 200 puntos de la ciudad (entre los que figuraban más de 35 colegios públicos). El problema es que las temperaturas invernales, más cálidas de lo habitual, han alterado el ciclo biológico de las orugas y ha propiciado la supervivencia de las larvas.

El año pasado se detectaron numerosas quejas ciudadanas y afecciones a la salud pública, motivo por el que hubo que redoblar esfuerzos hasta abril. Por el momento, según fuentes municipales, no se ha apreciado tal necesidad, aunque, dado que la primavera aún no ha empezado, no se descartan medidas extraordinarias.

En animales, la procesionaria causa todos los años bastantes problemas. "Las orugas son muy llamativas y los perros tienden a lamerlas", apuntó Olga García, coordinadora del partido animalista Pacma en Zaragoza. El colectivo aboga por reforzar las labores de mantenimiento. "No vale actuar cuando ya han eclosionado", añadió.La formación recoge las zonas más conflictivas en ‘¡Alerta Zaragoza! Avisos de riesgo para animales’, un perfil de Facebook que está "en constante actualización".

José Luis Rivas, presidente de la Unión Vecinal Cesaraugusta, fue testigo el año pasado del ataque de la procesionaria. "Saqué a pasear al perro de mi hijo, soplaba el viento y se le clavaron pelos en la córnea. Me di cuenta porque intentaba quitárselas con las patas. Hubo que operarlo y casi pierde un ojo", recordó.

A su parecer, este problema afecta, sobre todo, a los barrios rurales por las características del arbolado. "En la ciudad está más controlado", aseveró. En todo caso, no hay año que barrios como el Actur o el Picarral se libren de estos vecinos indeseados. En el distrito de Casablanca, por ejemplo, su proliferación llegó a tratarse en comisión plenaria.

Medidas adicionales

Los consultados piden extremar la precaución en parques, plazas, colegios e institutos ante el riesgo de que niños y animales entren en contacto con las orugas. Pese a que no se puede precisar si el número de bolsones ha aumentado respecto a 2016, la ausencia de heladas persistentes durante el invierno lleva a pensar que al menos se mantendrán. Hasta marzo o abril, meses en que se superará el pico, se recomienda a quienes paseen habitualmente por posibles focos vestir de manga larga para evitar la exposición.

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