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Un abrazo virtual e intergeneracional a miles de kilómetros de distancia

Catorce mayores del Centro de convivencia de Valdefierro y otros tantos niños de un colegio de Santa Fe están intercambiando historias y experiencias por videoconferencia dentro del proyecto ‘Un abrazo entre culturas’.

Primera videoconferencia del proyecto 'Un abrazo entre culturas
Un abrazo virtual e intergeneracional a miles de kilómetros de distancia
Begoña Villarroya

El 2017 ha sido declarado el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo por las Naciones Unidas y en los Centros de convivencia para mayores de Valdefierro y Juslibol lo están conmemorando de una manera muy especial a través del proyecto ‘Un abrazo entre culturas’.

Se trata de una iniciativa intergeneracional, intercultural e internacional que pretende “realizar un intercambio entre dos generaciones diferentes de dos culturas distintas; compartir opiniones, concienciar a los participantes sobre el turismo sostenible en cada una de las ciudades; y dar a conocer que Zaragoza es una Ciudad Amiga para las personas mayores”, cuentan sus promotores.

Puesto en marcha por Pilar Cebollada, profesora del César Chávez Elementary School de Santa Fe, en Nuevo México, y por Begoña Villarroya, directora de los Centros de convivencia para mayores de Valdefierro y Juslibol, los protagonistas de esta aventura son 14 socios de 65 años del primer centro, una quincena de mayores del segundo, y otros tantos pequeños de entre 9 y 10 años, alumnos del colegio público estadounidense.

Desde este mes, parte de sus protagonistas salvan a través de una pantalla los miles de kilómetros de distancia que separan Valdefierro de Santa Fe de una forma que hasta ahora no se había llevado a cabo, pues es la primera experiencia de videoconferencia realizada en la red de centros de mayores del Ayuntamiento de Zaragoza en la capital aragonesa. Al mismo tiempo, en el caso de los participantes de Juslibol, ellos toman parte de una manera diferente: preparan escritos que les enviarán a los niños neomexicanos por correo postal y en los que describirán la ciudad y les hablarán de temas como el reciclaje o la reutilización, manteniendo el enfoque de ese turismo sostenible.

“La idea de poner en marcha este proyecto surge a raíz de la propuesta de Pilar, profesora zaragozana que reside en Estados Unidos y que ya conocía el centro de mayores. Ella me propone desarrollar una actividad conjunta que ponga en contacto a ambas generaciones, a ‘abuelos y nietos’, y pensamos en aprovechar la temática del turismo para que compartiesen visiones y diesen a conocer sus ciudades”, recuerda Begoña Villarroya.

En su opinión, esta práctica, que se construye en torno a cuatro videoconferencias, supone un paso muy importante para los veteranos protagonistas: “Internet permite transmitir la experiencia de los mayores a los más jóvenes, y viceversa, en diferentes lugares del mundo”. El objetivo es buscar la integración de las nuevas tecnologías “mostrándoles que hay recursos informáticos que se pueden usar para generar lazos de unión”, señala la directora. “Ojalá el contacto no termine cuando finalice el proyecto y que ellos, de forma autónoma, quieran mantener la comunicación con los niños”, agrega.

El 21 de febrero está previsto el segundo encuentro virtual de ‘Un abrazo entre culturas’. Para este, los 14 mayores del centro de Valdefierro ya han preparado una presentación en la que les explicarán a los alumnos de Nuevo México la historia, los monumentos, las fiestas o las tradiciones de la ciudad, y les darán a conocer desde los gigantes y los cabezudos hasta los típicos platos gastronómicos, pasando también por las jotas. A final de mes abordarán cómo reciclar, reutilizar y reusar; y el 13 de marzo, antes de despedirse, tratarán la relación de los niños con los mayores. Después, se intercambiarán y enviarán los trabajos realizados dentro del proyecto, así como unos diplomas de participación.

Su primera videoconferencia, a los 72 años

“Qué cerca estamos de ellos a través de la televisión” comentaron algunos de los participantes en la primera videoconferencia llevada a cabo dentro de la iniciativa. Así lo recuerda Begoña, quien reconoce que, a pesar del nerviosismo y la emoción de los protagonistas, la conexión inicial con el colegio superó con creces sus expectativas.

En esa toma de contacto, el pasado 6 de febrero por la tarde –por la mañana en Santa Fe-, mayores y pequeños se presentaron y se contaron anécdotas. “Nos recibieron tres profesoras y vimos cómo llegaban los chicos a clase. Cantaron el himno nacional y, después, desayunaron”, recuerda Rafael Cañadilla, presidente de la junta de mayores de Valdefierro, que no duda en señalar que esta primera experiencia también les sirvió para regresar a su infancia, “a los desayunos con aquel queso amarillo y la leche en polvo de los americanos”, se ríe.

A Manoli Ramos, otra de las voluntarias participantes en el proyecto, le llamó la atención que lo primero que hiciesen los pequeños en el colegio fuese desayunar. “Nuestros nietos van muertos de sueño y prácticamente sin tomar nada”, comparaba. Además, “nos hacían muchas preguntas sobre nuestra familia y nuestra edad, y nos dijeron que éramos todos muy jóvenes”, comenta. Para su compañera Celia Ureña, la videollamada fue una novedad “exagerada”, pues a sus 72 años fue la primera vez que realizaba una: “El móvil lo manejo un poco, pero no tengo internet”. A su marido, Francisco Pastor, la experiencia también le encantó: “A los dos minutos de conversación me pareció que estaba hablando con mis nietos. Ojalá pudiésemos ir a visitarlos, pero lo veo muy complicado”, agregaba.

Para Paco Machín y Luis Huerta, esta es una manera de “compartir experiencias con nuestros nietos adoptivos y familiarizarnos con la era digital, además de que nos aportan alegría y nos rejuvenecen”. Su anhelo: “Que continúe la amistad con los pequeños y que podamos seguir hablando con ellos al final del proyecto”.

“Fue un placer hablar con nuestros abuelos de España”

Desde Santa Fe, la profesora Pilar Cebollada, coordinadora de ‘Un abrazo entre culturas’ ha hecho llegar hasta el barrio zaragozano sus impresiones y su satisfacción: “Los pequeños estaban entusiasmados y les hizo mucha ilusión hablar con sus ‘abuelos’ de España. No quieren defraudarles y ya están manos a la obra buscando información sobre Santa Fe y preguntando a sus papás sobre la vida y la cultura en Nuevo México”, apuntaba la pasada semana.

Por correo electrónico también llegaron las primeras reacciones de algunos de esos alumnos participantes. “Está siendo una manera muy divertida de aprender sobre España”, decía Deisy Jaramillo, de 10 años. De la misma edad, Vanessa Reyes daba las gracias y calificaba de “muy interesante” el aprender sobre Zaragoza y sus habitantes. “¡Fue un placer hablar con nuestros abuelos de España!”, concluía Bryan Calles a sus 9 años.

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