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Zaragoza

Romareda, un barrio de reyes con necesidades

Un centro cívico para mayores es la principal reivindicación de los vecinos de este barrio del sur de Zaragoza.

Pedro III el Grande, Juan II de Aragón o Pedro IV el Ceremonioso son algunas de las calles de  Romareda. Se puede decir que es un barrio de reyes, al menos por el nombre de sus calles. Sin embargo, los vecinos reclaman varias necesidades.

En los años 60 y 70 se produjo un ‘boom’ inmobiliario en esta zona de Zaragoza y se construyeron decenas de edificios, en su mayoría viviendas. “Cuando vine hace más de 40 años esto eran campos”, indica Adolfo, un vecino de las proximidades de la plaza de Eduardo Ibarra, en relación a la plaza contigua al Auditorio.

Muchos de los vecinos llegaron a vivir a Romareda cuando eran familias jóvenes, sin embargo, 40 años después son jubilados. Por esa razón, desde la Asociación de Vecinos Agustina de Aragón, la del barrio, piden, desde 2008, un centro cívico para mayores. “Tenemos el solar, pero no hay dinero para hacerlo. El proyecto está en el cajón desde hace muchos años”, reivindica Pablo Sánchez, presidente de la asociación. “Este es el único barrio de la ciudad que no tiene un centro de esas características”, indica Sánchez.

Además, Sánchez también sugiere que en algunos de los solares que hay en el barrio se podrían instalar juegos para niños y adultos, ya que ahora están sin uso. “Uno de estos espacios se prendió fuego hace alrededor de un año. Entonces estaba lleno de hierbajos. Ya lo limpiaron”, explica Rubén, que vive en el barrio desde hace 3 años.

Falta de luz

Otro de los asuntos que más preocupa a los vecinos es la falta de alumbrado en la calle de Condes de Aragón. “En los números impares no hay farolas”, defiende el presidente de la asociación. “No hay luz en esta calle. Parece que es un suburbio en lugar de un centro residencial”, apoya Gerardo, residente en Romareda desde hace 40 años. “Después de estar luchando mucho tiempo se dignaron a poner tres focos en la fachada del Colegio Doctor Azúa”, añade Sánchez.

Desde la asociación de vecinos indican que tiene una buena conexión con el resto de barrios, sin embargo, Raquel no está de acuerdo. “Antes con el 40 llegaba un momento a San José, pero ahora parece un recorrido turístico”, señala la vecina.

María Jesús, lleva poco tiempo en el barrio, pero ha vivido a temporadas un total de 4 años. El único problema que plantea esta vecina es el aparcamiento. “Si vienes a la 13.30 no puedes aparcar y a las 17.00, tampoco”. Lo mismo reivindica Fernando, un vecino vive en el barrio desde que nació, hace 45 años, quien añade que “cuando no hay colegios, está el fútbol”.

Rubén también reclama un mayor cuidado de la vegetación. “Los días de viento los árboles son un peligro y más en una zona de colegios”. Gerardo añade que “la mayoría de los alcorques están vacíos y otros árboles medio caídos. El día que haya una ventolera se caerán. Es un barrio dejado de la mano de Dios”, concluye el vecino.

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