Un estudio acústico, una huerta y un comedor comunitario: ideas para el Luis Buñuel

Desde el proyecto del CSC Luis Buñuel han lanzado cinco propuestas con las que quieren “reforzar su papel comunitario, accesible y abierto al barrio”

Exposición con motivo del aniversario del 15-M, el año pasado, en el Luis Buñuel
Un estudio acústico, una huerta y un comedor comunitario: ideas para el Luis Buñuel

Desde el proyecto colectivo del Centro Social Comunitario Luis Buñuel, cuyas actividades se llevan a cabo en el antiguo instituto situado en la plaza de Santo Domingo de Zaragoza, han lanzado este mes de enero cinco ideas con las que pretenden “reforzar su carácter comunitario y construir barrio”. ¿Cómo? “Haciendo del centro un espacio más accesible, con mejores condiciones y abierto a todo el mundo desde la autogestión”, explica Sebastián Ramírez, uno de los integrantes del proyecto.

Sus propuestas, que han sido reveladas en la segunda fase del proceso de los presupuestos participativos de la ciudad, y que no se han situado entre las diez más apoyadas por la ciudadanía del Casco Histórico, contemplan desde la creación de un comedor comunitario hasta la peatonalización de la plaza donde se ubica el centro.

“Consideramos un proceso de estas características algo interesante y por eso hemos participado. Nos gustaría también formar parte de la evaluación y la reflexión de propuestas junto con el resto de vecinos para proponer posibles mejoras de cara al futuro”, explica Ramírez, quien apunta que esta es una de las vías de canalización de unos planes por los que van a seguir trabajando.

Al margen de los presupuestos, la intención de la asamblea que regenta el llamado centro social comunitario es autogestionar esas cinco ideas en un diálogo también vecinal y hacer llegar sus necesidades a las instituciones. “Hablamos de iniciativas que van en la línea de defender derechos como el de una ciudad más habitable y sostenible a través de proyectos de peatonalización o de espacios de huerta y jardín; del derecho a una cultura libre a través del acceso abierto a internet; de la habilitación y el equipamiento de espacios para el encuentro, creación y difusión cultural; o de la lucha contra la precariedad mediante espacios como un comedor social”, argumentan.

Así, concebida como una iniciativa de cooperación y solidaridad, una de las pretensiones del colectivo del CSC Luis Buñuel consiste en poner en marcha un conjunto de jardín y huerta comunitaria en el patio exterior del centro. Y para ello, dicen, necesitan material como azadas, tijeras, rastrillos o una manguera con el que “trabajar de forma colaborativa, plantar, regar y cuidar las plantas y productos de la huerta zaragozana”.

Con este pequeño huerto proveerían de alimentos al comedor comunitario que quieren poner en marcha para “aportar un servicio al barrio de alimentación básica, abierto a cualquier persona y especialmente dirigido a quienes se encuentran en situaciones de precariedad económica”. “El menú tendrá precios populares y podrá ser adquirido a cambio de colaborar en los trabajos que requiere el propio proyecto (cocina, compras, almacenaje, limpieza...)”, reza su proposición.

A pesar de calificarlo como más complejo e implicar considerables costes, Sebastián Ramírez apunta que en otras ciudades como Madrid o Barcelona funcionan proyectos de este tipo, para el que necesitan una infraestructura básica y una cocina con capacidad.

El espacio en el que se levanta el Buñuel era igualmente protagonista de otra de las demandas en los presupuestos.

En concreto, se trata de la peatonalización de la plaza de Santo Domingo. Consistiría en “elevar las calzadas del entorno, extender la plaza hasta las aceras y darle prioridad peatonal aunque se permita el acceso vehicular a garajes, carga y descarga y servicios públicos”, detallan.

Un punto de conexión a internet inalámbrico y un equipo de proyección abierto al vecindario y a quienes usan el centro, y la realización de un estudio acústico del viejo gimnasio que preceda a una intervención “de la forma más económica posible para adecuarlo y poder aprovechar las posibilidades de la sala para conciertos o actuaciones” son las otras dos ideas que completan su nómina.

En el antiguo centro educativo se desarrollan desde hace tres años actividades permanentes como teatro, danza, música o bricolaje, así como reuniones de asociaciones o diferentes iniciativas de colectivos locales.

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