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Zaragoza

"Trabajamos para mejorar la convivencia en los barrios"

La Bezindalla es una cooperativa que ayuda a resolver "decisiones atascadas" y media en conflictos comunitario.

Elena Enciso, Mari Carmen Martínez y Tamara Marín en la sede de La Bezindalla, en Oliver
"Trabajamos para mejorar la convivencia en los barrios"
Raquel Labodía

Ayudan a tomar decisiones atascadas y a resolver problemas de convivencia. También median en conflictos comunitarios y orientan en el reparto de responsabilidades o en la organización de campamentos, viajes de estudios o conmemoraciones. Mari Carmen Martínez, Elena Enciso y Tamara Marín forman La Bezindalla, una cooperativa de iniciativa social que desde hace dos años busca dar "una vuelta más" al trabajo social comunitario. Sus acciones se dirigen a comunidades de vecinos, centros educativos, empresas... "Tratamos de que todo gire en torno a las personas", explicó Martínez.

Su primera intervención se desarrolló en Oliver y posteriormente fueron reclamadas en el Actur. Concretamente, en la zona de viviendas de Emmeline Pankhurst. "Para cada caso diseñamos un proyecto que responde a las necesidades de la zona. El de Oliver se centró en Gabriela Mistral, un entorno concreto del barrio", dijo. A menudo son testigos de situaciones "muy complicadas". Para estas personas, que presentan "una serie de necesidades y carencias", lo comunitario "no siempre resulta prioritario", por lo que resolver el problema suele costar mucho más.

El uso de zonas comunes centró sus primeros trabajos. En este tiempo han aprendido que "hay diferentes maneras de entender la vida en comunidad", motivo por el que a veces las diferentes visiones chocan entre sí. "Esto genera muchos conflictos entre las personas", admitieron. En todo caso, creen que estos entornos "no identifican a un barrio completo".

La Bezindalla nació "con la misión de transformar el mundo y contribuir a la transformación social". Sus integrantes ofrecen diagnósticos de situación, propuestas de mejora, organización de actividades... Tras dos años de actividad, el balance es positivo. "Sumamos y hacemos aportes valiosos para la comunidad. Podemos decir que nuestra forma de trabajar, nuestros modelos y nuestra metodología han creado una identidad que se está valorando positivamente", apuntó Marín.Una participación activa

La intención es seguir profundizando "en poner a las personas en el centro" más allá del lucro, dotarlas de "capacidades y habilidades para que mejoren sus relaciones y sean más autónomas en la toma de decisiones y en la participación activa en su entorno y en su vida".El ámbito de actuación no importa. Puede ser un barrio, un parque, un colegio...

Conseguir una transformación estable "requiere de mucho tiempo". Estos suelen ser proyectos a medio y largo plazo que, a menudo, cuentan con un tiempo "muy inferior" (marcado por la persona o la entidad que contrata) al que verdaderamente se necesitaría. "No deja de ser una cuestión pedagógica. Como ciudadanos, tenemos que aprender unas determinadas maneras de vivir en comunidad.Eso no se consigue en cuatro meses ni en un año", expusieron. No en vano, los entornos más vulnerables tienden a presentar "mayores dificultades de aprendizaje".

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