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Zaragoza

El tesoro 'oculto' del Museo de Ciencias

En su primer año de vida el espacio ha recibido más de 750.000 visitantes y 250 grupos.

Laboratorio de la Universidad de Zaragoza, donde se restauran las piezas que luego se expondrán
Laboratorio de la Universidad de Zaragoza, donde se restauran las piezas que luego se expondrán
C.I.

El Museo de las Ciencias de Zaragoza, ubicado en el sótano del Edificio Paraninfo de la capital aragonesa, acaba de cumplir su primer año de vida acompañado de un balance muy positivo: más de 75.000 visitas y 250 grupos que han realizado las visitas guiadas organizadas en estos doce meses.

 

Repartidos en sus vitrinas, estantes y armarios, y en un espacio de apenas 1.000 metros cuadrados, se exponen más de 650 piezas entre fósiles hallados en tierras aragonesas –en torno a 200- que forman parte de la colección de paleontología, y más de 450 ejemplares de animales e insectos pertenecientes a la colección Longinos Navás.

Una oferta que ha logrado cautivar tanto al público local como a los turistas y, sobre todo, al más joven. “El público infantil y juvenil era un perfil que nos interesaba mucho y creemos que ha tenido un impacto muy positivo”, explica Yolanda Polo, Vicerrectora de Cultura y Proyección Social de la Universidad de Zaragoza. Con el objetivo de seguir trabajando en esa línea, durante su segundo año de actividad tienen prevista “la creación de una biblioteca y la organización de diversos talleres para los más pequeños”.

Entre sus piezas estrella se encuentran el cocodrilo de Ricla, que habitó los mares hace unos 164 millones de años durante el Jurásico Medio, los colmillos del mamut de Ateca, los insectos –más de 7.000- o la leona, anterior a 1912. “Intentamos reflejar los cambios que ha sufrido la geografía aragonesa desde que la península estaba cubierta por el mar a través de la flora y la fauna”, asegura Ester Díaz Berenguer, paleontóloga de la Universidad de Zaragoza y miembro del grupo de investigación Aragosaurus.

Sin embargo, el verdadero tesoro del museo no se puede ver a simple vista. ¿El motivo? Que ni siquiera se encuentra en la instalación, sino en “la parte trasera del museo”, en concreto en el área de Paleontología de la Facultad de Geología de la Universidad de Zaragoza donde permanecen más de 32.000 piezas tan solo en la tipoteca, muchas de ellas únicas en el mundo.

En la ‘base de operaciones’ de la Universidad un grupo de unos 15 investigadores desarrolla diferentes proyectos que incluyen la restauración y conservación de piezas. “Tenemos más de 200 holotipos de especies de todas las edades que contiene todas las características que definen a una nueva especie de organismo. Se trata de material irremplazable”, añade Díaz.

Y es que los inicios del museo se remontan a 1985, cuando la exposición se ubicaba en una modesta sala de la propia facultad. Allí, además del almacén y la tipoteca, se ubica el laboratorio donde se lleva a cabo la restauración de piezas.

Trabajo de campo

Sin embargo, no todo el trabajo se desarrolla entre las cuatro paredes de la Universidad, sino que buena parte del proceso se lleva a cabo en los propios yacimientos. “Extraemos fósiles y estudiamos los ecosistemas, el ambiente y todo lo que rodea a dichas piezas lo que nos permite conocer nuevos datos del momento y del lugar del que proceden”, asevera Díaz. Actualmente, entre otros destinos el grupo Aagosaurus -Grupo de investigación de vertebrados del Mesozoico y Cuaternario de la Universidad de Zaragoza- mantiene proyectos de investigación en Atapuerca y Argentina.

En su opinión, el campo de la paleontología es una fuente inagotable, ya que “todos los años aparecen nuevas especies y yacimientos”, en los que, además, están trabajando en estos momentos. “La falta de financiación es un freno pero este año podríamos tener muchas novedades”, concluye.El padre de la Paleontología Moderna

Precisamente, y con motivo de la celebración del aniversario del museo, se presentaba en el Paraninfo la exposición ‘Lucas Mallada. Un geólogo revolucionario’ que contiene rocas, minerales y fósiles actualmente depositadas en la facultad de Ciencias Humanas y Educación de Huesca.

El oscense, nacido en 1841, está considerado como el padre de la Paleontología Moderna. “Fue el primero en empezar a relacionar la Paleontología con la Geología, lo que permitió simplificar y mejorar la datación de los hallazgos dando lugar a la que ahora se conoce como bioestatrigrafía”, explica José Ignacio Canudo, director del museo.??

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