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"Alguien me robó la identidad y ahora me está arruinando la vida"

Una zaragozana lleva tres años siendo reclamada por juzgados de toda España por estafas que alguien comete usando su nombre. Una pesadilla que no parece tener fin.

Ramona muestra sus carnés junto al falsificado (el más grande).
Ramona muestra sus carnés junto al falsificado (el más grande).
Duch

Desde julio de 2013, a Ramona María Timaru, una joven rumana afincada en Zaragoza desde hace casi una década, le han llovido citaciones como imputada de juzgados de todo el país: Valencia, Toledo, Cáceres, Sabadell, Irún (Guipúzcoa), Ciudadela (Menorca), Jerez de los Caballeros (Badajoz), Alcalá de Guadaira (Sevilla)... La Guardia Civil llegó a presentarse en el hotel de Fraga donde pasaba el fin de semana con su marido para llevársela detenida y tiene tanto miedo de volver a acabar en el calabozo que apenas se atreve a moverse de casa. Y todo porque alguien, nadie sabe cómo ni cuándo, se hizo con sus datos personales y anda recorriéndose el país perpetrando estafas con su nombre.

"Hace días que dejé de mirar el buzón de correos. Me aterroriza encontrarme con otra reclamación de algún juzgado", confesaba esta semana Ramona María en el despacho de su abogado, Víctor Laguardia, con quien ha iniciado una cruzada para defender su buen nombre e intentar cazar a quien la está vilipendiando. "Alguien me robó la identidad y ahora me está arruinando la vida", asegura la víctima de esta pesadilla. "Hemos conseguido que varios jueces archiven los procedimientos contra mí, pero nos está costando muchos viajes, explicaciones y sufrimiento. Yo estoy en tratamiento y con pastillas desde hace meses. Y lo peor es que este no parece tener fin, porque cuando crees que has acabado te llega otra citación", se lamenta.

Fue un empleado del BBVA quien advirtió a Ramona de que alguien se estaba haciendo pasar por ella. Lo hizo después de que la impostora se presentara en una sucursal de Zamora y dijera que quería abrir una cuenta a nombre de la zaragozana. Al pedirle la documentación, el bancario se percató de que ya tenían a una cliente con ese nombre en la capital aragonesa. Le extrañó mucho, por lo que el empleado pidió el carné a la mujer y lo comparó con la copia que el banco tenía escaneada. Como se temía, la fotografía no coincidía, por lo que frenó la operación.Eso sí, antes hizo una fotocopia de la documentación falsa para facilitársela a la verdadera Ramona María.

Los reflejos de este bancario permitieron a la perjudicada tener una prueba a la que aferrarse a la hora de reivindicar su inocencia. De hecho, fue con estos papeles con los que acudió a la comisaría del Actur a tramitar la correspondiente denuncia."Tras aquella primera, he puesto muchas otras. Porque aunque llegan al juzgado, pasado un tiempo todas acaban archivadas por falta de autor conocido", explica resignada la joven. "Lo que no entiendo es por qué la Policía no investiga algo más.¿Por qué no fueron a la sucursal de Zamora a pedir las grabaciones para tratar de identificar a la mujer que quería abrir la cuenta a mi nombre?", se pregunta. Ramona recuerda que a ella, este goteo constante de reclamaciones judiciales le está condicionando la vida. "Hasta el punto de que antes iba cada año a Rumanía a ver a mi familia y ahora no me atrevo a salir del país. Tengo miedo de que por culpa de alguna otra orden de busca y captura me detengan al llegar al aeropuerto", confiesa preocupada.

Hasta ahora, los delitos por los que han imputado a la zaragozana son pequeñas estafas perpetradas a través de la plataforma Ebay. El modus operandi no varía: la impostora pone a la venta un producto –thermomix, teléfonos móviles, etc– y se identifica con la documentación de Ramona María. Tras cerrar la venta, el cliente le envía el dinero vía transferencia bancaria, pero la delincuente nunca remite ningún paquete.Es entonces cuando el estafado interpone una denuncia por la que acaban abriendo diligencias a la joven residente en Zaragoza.

Según explica el abogado Víctor Laguardia, "actualmente queda abierta una causa en Sevilla. Pero mientras no detengan a la verdadera estafadora, esto no va a acabar. Nos preocupa además que los delitos puedan ser más graves", reconoce.

Con el ánimo de frenar este tormento, el letrado llegó a presentar una reclamación patrimonial contra el Ministerio de Justicia. Se celebró el juicio y desestimaron su petición argumentando que los tribunales no pueden resolver todos los delitos."Sin embargo, este fallo ha reconocido el derecho de Ramona a ser indemnizada por la noche que pasó en el calabozo y nos servirá para convencer a otros jueces de que esta mujer solo es una víctima", dice Laguardia.

Pisos embargados y penas de cárcel por errores judiciales

La Justicia es ciega. A veces, demasiado. Porque la pesadilla que ahora atormenta a la joven Ramona María ya la sufrieron antes otras zaragozanas. Entre ellas, una vecina de Mallén, que llegó a ingresar en prisión en 1997 porque una compañera de la residencia de estudiantes dio su nombre y número de DNI cuando la Policía la sorprendió intentando robar un coche en Pamplona. La aragonesa ni siquiera había pisado la capital navarra, pero el hecho de que los agentes no tomaran las huellas a la delincuente supuso todo un trauma para la mallenera.

Más cercano en el tiempo, el caso de Raquel Sanz Herrero, a la que llegaron a embargarle el piso en diciembre de 2014 al atribuirle las deudas de una empresaria madrileña que se llamaba igual que ella. El error pudo subsanarse a tiempo y la mujer no fue desalojada de su vivienda.Sin embargo, han sido hasta tres los embargos que ha padecido sin haber debido nunca nada a nadie.

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