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Zaragoza

Juzgados 6 parados que cayeron en una red de estafadores a través de internet

La Fiscalía pide un año de prisión para cada uno de ellos por un delito imprudente de blanqueo de capitales.

Un 60,7% de la población de entre 65 y 74 años que consume internet, lo hace al menos cinco días a la semana.
Los jóvenes son los que más internet consumen, sobre todo en dispositivos móviles

La angustia por estar largo tiempo desempleadas y el afán por encontrar un trabajo dignamente remunerado ha llevado a muchas personas de este

país a convertirse, sin saberlo, en instrumentos de redes criminales que delinquen a través de internet. Seis de ellas –dos ausentes de la sala– fueron juzgadas ayer en la Audiencia Provincial de Zaragoza. La Fiscalía les acusaba inicialmente de un delito de estafa y solicitaba para cada una de ellas dos años de cárcel. Sin embargo, tras escuchar sus declaraciones, cambió de opinión y calificó los hechos de blanqueo de capitales por imprudencia. Es decir, que, sin ser conscientes de ello, los acusados introdujeron en el mercado legal un dinero de procedencia ilícita.

Sus testimonios fueron un fiel reflejo de lo que en el ámbito policial de los delitos tecnológicos se conoce con ‘scam’. Todos ellos estaban buscando trabajo y enviando currículos a través de portales como ‘infojobs’, o apuntados en la oficina de empleo. En agosto de 2012, la mayoría recibieron un correo electrónico de una supuesta empresa holandesa de transportes de ámbito internacional en el que les decían que habían visto su currículo y estaban interesados en contratarlos. Los trabajos que ofrecían eran variados, desde auxiliar de gestoría a agentes financieros. La oferta incluía contrato, alta en la Seguridad Social y sueldo de 1.200 euros más comisiones.

Uno de los requisitos que les exigían era tener una cuenta corriente, algo que no levantó sus sospechas. Poco después, todos recibieron en sus cuentas transferencias por cantidades que oscilaban entre los 1.200 y los 5.845 euros. Lo que tenían que hacer era sencillo: sacar el dinero y enviarlo a una dirección de Ucrania o de Rusia a través de empresas de remesas en efectivo como Wester Union o Money Gram. De esa cantidad, les ofrecían poco más de 100 euros de comisión.

De los cuatro acusados que declararon ayer en la Audiencia, dos enviaron la transferencia y dos no aseguraron que no llegaron a hacerlo, pero los cuatro acudieron a la Policía para contar lo que les estaba pasando ya que había algo que no les cuadraba. Su sorpresa fue cuando los agentes les dijeron que estaban detenidos por cooperadores necesarios en una estafa o en un blanqueo de capitales.

Lo que los acusados no sabían en esos momentos es que la empresa holandesa no existía y que el dinero que les mandaron vía transferencia lo habían sustraído previamente a ciudadanos o empresas pirateando sus datos bancarios y contraseñas mediante el método ‘phising’. Este consiste en acceder a sus ordenadores o móviles simulando un portal virtual del banco con el que trabajan. Al final, los ciberdelincuentes cerebros de estas estafas nunca son detenidos porque están a miles de kilómetros tanto de las víctimas como de los incautos que captan para cometerlas.

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