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Zaragoza

Un ultra del Avispero acusado de causar lesiones a un policía se enfrenta a 3 años y medio de cárcel

El fiscal le atribuye también un delito de atentado mientras que el joven niega los hechos y que agrediera al agente.

El acusado, Ander G. I., durante el juicio que se celebró ayer en el Juzgado de lo Penal número 3.
El acusado, Ander G. I., durante el juicio que se celebró ayer en el Juzgado de lo Penal número 3.
Heraldo

Un joven miembro del grupo ultra del Real Zaragoza El Avispero se enfrenta a una grave condena de cárcel por unos hechos que ocurrieron en los prolegómenos del partido que enfrentó al conjunto zaragocista con el Real Madrid Castilla el 23 de febrero de 2014. El fiscal acusa a Ander G. I. de los delitos de atentado y resistencia a la autoridad y lesiones por los que le pide un total de tres años y medio de prisión y cerca de 18.000 euros de indemnización. La víctima fue un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía que sufrió un luxación de hombro de la que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente y que le obligó a estar 270 días de baja.

Según el fiscal y la abogada del agente, Pilar Sangorrín, las lesiones fueron causadas por el acusado cuando se resistió "activamente" a ser detenido. Sin embargo, el letrado defensor de Ander G. I. mantiene que a su cliente no le dio tiempo siquiera a enterarse de que eran policías los que lo estaban sujetando y que se trató de una lesión fortuita fruto del "placaje" que le hizo el funcionario para reducirlo. Por eso pide su absolución y, en todo caso, que sea condena por una falta de maltrato imprudente y otra de resistencia que, además, estarían prescritas.

El incidente se produjo en el exterior del estadio de La Romareda. Previamente, el acusado y tres amigos –del grupo El Avispero– habían tenido un incidente previo con miembros de los también ultras Ligallo, los cuales les habían quitado una pancarta que el propio Ander G. I. había confeccionado. Esto había ocurrido en las inmediaciones de la Cámara de Comercio. Instantes después, el encausado vio en la cola de las taquillas a la persona que creía que le había quitado la pancarta y se dirigió directamente a por ella.

"Fui a recuperarla y le agredí. Le pegué un puñetazo. Luego vi que venían a por mí y me eché a correr porque no iba a permitir que me pegaran 20 personas. Cuando me quise dar cuenta ya estaba en el suelo esposado", relató ayer. Añadió que en ningún momento se dio cuenta de que quienes lo sujetaban eran policías y que lo que hizo fue protegerse porque creía que eran ligallos. "Precisamente fue la Policía la que me salvó de que no me pegaran", precisó.

Por su parte, el funcionario que resultó herido contó que formaba parte de la unidad uniformada que prestaba servicio en la Romareda y que, al ver la pelea, fueron a por la persona que había agredido a la otra. "Cuando lo alcanzamos empezó a bracear y a intentar zafarse. Le eché mano a la solapa para sujetarlo e inmovilizarlo en el suelo y en su intento por soltarse me dio un golpe en el hombro izquierdo. De pronto noté un chasquido y como se me salía. Me retiré porque no podía moverlo y noté otro crujido", declaró. Sus compañeros respaldaron su versión y reiteraron que el joven se resistió "activamente".

Por su parte, un miembro del ligallo, amigo de Ander G. I., declaró que presenció los hechos y que no observó que se resistiera.

Esta lesión, según el forense, suele causarse con el brazo extendido hacia atrás y rotado y, a su juicio, es difícil causarla con un golpe, pero añadió que su origen fue traumático.

En la causa hay aportadas unas grabaciones de cámaras de seguridad que serán valoradas por la juez Milagro Rubio.

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