Zaragoza

El arreglo de calzadas entra en su segunda fase mientras los barrios esperan la operación aceras

Las renovaciones de asfalto se llevan a cabo la semana en la que más tráfico regresa a la ciudad.

El arreglo de calzadas entra en su segunda fase mientras los barrios esperan la operación aceras.
El arreglo de calzadas entra en su segunda fase mientras los barrios esperan la operación aceras.
Oliver Duch

Continúa el lavado de cara a las calles de la ciudad, aunque de forma incompleta. Mientras que la presente operación asfalto está arreglando una veintena de calzadas, los barrios urgen a que se actúe también en las aceras y los muchos pavimentos rotos que lucen los viales zaragozanos. Tras la primera fase de la renovación del firme que concluyó la semana pasada, ayer las máquinas desembarcaron en el distrito Centro (Uncastillo), en el Casco Histórico (Marie Curie) y en el Actur (José Luis Borau).

No dejan de ser estas unas obras controvertidas, tanto por su improvisación –se aprobaron sorpresivamente en julio sin que el presupuesto reservara una partida específica–, como por el hecho de que se hagan de día –otros años las actuaciones han sido nocturnas para evitar afecciones–, y, sobre todo, por que las labores alcancen la primera semana de septiembre, cuando el volumen de tráfico vuelve a incrementarse.

De hecho, a partir del jueves se espera más actividad en las arterias principales de la ciudad, lo que supondrá una prueba de fuego para espacios que en verano han sufrido intensas reformas como la calle de Rioja y, sobre todo, el paseo de la Constitución, donde se han reducido los carriles de circulación de tres a uno.

Obras simultáneas a la operación asfalto –aunque a cargo de las brigadas municipales– llegan también hoy a otro punto estratégico como es el Camino de las Torres, entre Francisco de Vitoria y Cesáreo Alierta. Por este tramo pasan a diario unos 18.200 vehículos –en cada sentido–, que verán restringido su espacio, si bien desde el área de Movilidad de Ayuntamiento aseguran que siempre se mantendrá un carril libre para el tráfico.

Donde puede que hoy haya algún que otro problema más será en la calle de Rioja, en Las Delicias, donde entrarán las máquinas fresadoras para concluir la implantación del nuevo carril bici. Estos trabajos afectarán puntualmente a los autobuses de la línea 32, que tendrán que desviarse y circular por la calle de Celso Emilio Ferreiro.

Rebajes de bordillos

Y mientras las calzadas se van remozando –esta semana aún aguardan su turno Hernando de Aragón, José Canalejas y Gabriel y Galán–, los barrios permanecen expectantes a que se concrete el anuncio que hizo hace ahora un mes el concejal de Urbanismo, Pablo Muñoz, sobre la puesta en marcha de una operación baldosa dotada con hasta 4,5 millones durante los tres próximos años. El mal estado de las aceras y la necesidad de rebajar muchos bordillos eran una reclamación constante por parte de las entidades vecinales que –parece– a partir de finales de año, cuando salga a licitación el contrato, comenzará a solventarse. Queda la incógnita de saber cómo será el proceso participativo y si las juntas de distrito –quienes mejor radiografían cada calle de cada barrio– podrán indicar sus prioridades antes de que se presente el plan de actuación.

También los colectivos que representan a personas con movilidad reducida recuerdan que uno de cada cuatro pasos de peatones aún no son accesibles en la ciudad y que el área de Conservación de Infraestructuras aún tiene pendiente de rebajar un millar de bordillos por los diferentes barrios.

El Justicia de Aragón recordó recientemente al Ayuntamiento su obligación de cumplir con lo establecido en el Real Decreto Legislativo 1/2013 para suprimir barreras arquitectónicas y hacer la ciudad más accesible. El plazo concluye en diciembre de 2017, por lo que el grueso de la inversión debería concentrarse en los primeros meses del año que viene.

En el área de Infraestructuras apuntan que el presupuesto medio de un rebaje de bordillos es de 3.500 euros –lo que entra dentro de los cálculos de Muñoz– y señalan que en los últimos ejercicios se han venido haciendo unos 260 rebajes al año. Son los barrios consolidados los que presentan la mayor parte de los problemas y, por ejemplo, en el Arrabal el 30% de las calles son poco accesibles.

Colectivos como DFA continúan también luchando por que muchos edificios (algunos públicos) eliminen las barreras arquitectónicas y recuerdan que, aunque en los últimos años se han hecho accesibles el Paraninfo o el juzgado de guardia de Ranillas, hay espacios como el Auditorio, el Mercado Central, el edificio de Correos o el Palacio de Deportes que tienen deberes por hacer.

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