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La residencia de Amibil en Calatayud podría abrir sus diez primeras plazas este mismo año

La asociación bilbilitana espera concertarlas con el IASS a finales de este ejercicio. Mientras, continúan las obras.

El edificio se encuentra en Calatayud junto al centro ocupacional y centro de día de la entidad.
El edificio se encuentra en Calatayud junto al centro ocupacional y centro de día de la entidad.
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La Asociación de familias de personas con discapacidad intelectual (Amibil) ha desarrollado el 80% de su gran proyecto: la construcción de una residencia para los usuarios de los servicios de esta entidad que une a 90 familias. La inversión total en este equipamiento, que comenzó a levantarse en junio del año 2013, es de 2.329.566 euros. Hasta el momento, se ha ejecutado y liquidado obra por valor de 1.885.384 euros. La residencia se encuentra junto al centro ocupacional y centro de día que gestiona la entidad en la capital bilbilitana.

Hace tres años, cuando se iniciaron los movimientos de tierras, se levantó todo el edificio. En 2014, se prosiguió con el acondicionamiento de la planta baja, donde se ubican las 10 primeras plazas para los residentes. En 2015 la obra se desarrolló en la planta sótano, y en este ejercicio se han iniciado los trabajos en la primera planta. En esta es donde se situarán la mayor parte de las 44 plazas de las que dispondrá este centro, de cuya gestión se hará cargo la propia asociación. Confiando en que, en el último trimestre de este 2016 llegará el concierto con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), para las diez primeras plazas, Amibil ha iniciado ya la selección del personal que se contratará en este recurso.

Necesidad de apoyo económico

Paralelamente se continúa con la acción que ha sido fundamental para sacar adelante esta residencia: la búsqueda de ayudas económicas con las que hacer frente a los 284.000 euros que quedarían por invertir para finalizar toda la primera planta. "Este proyecto de Amibil es necesario y urgente", defendía Lucrecia Jurado, la directora gerente de la asociación, integrada en Plena Inclusión Aragón, la entidad que une a los colectivos sin ánimo de lucro que trabajan para personas con discapacidad intelectual y sus familias. La creación de este tipo de residencias, más allá de las capitales de provincia y en ciudades como Calatayud, asienta población y crea empleo en el medio rural. "Nuestras familias no se han tenido que ir, porque tienen aquí esa atención y este proyecto también contribuye a que Calatayud se desarrolle", añadía.

Desde su creación en 1994, Amibil ha crecido en miembros, en servicios y recursos. La atención temprana, la educación especial, la atención de día, un centro especial de empleo, los programas pioneros en el ámbito sanitario para los usuarios y la integración en la comunidad de la comarca bilbilitana son algunas de las áreas hacia las que se ha dirigido el esfuerzo de este colectivo. Fue en 2002 cuando presentó el proyecto de la residencia junto al del centro de día y ocupacional, pero mientras que este edificio salió adelante, las ayudas el equipamiento residencial diseñado para 44 personas que tendrán aquí su hogar, más otras 26 plazas con las que se ampliará el servicio de atención de día que ya se presta de 9.00 a 18.00 horas, han quedado pendientes de ayudas.

En la actualidad, en Amibil trabajan 20 personas, técnicos cualificados en su mayoría. Para la apertura de las diez primeras plazas de este nuevo equipamiento se precisarán un promedio de 8 cuidadores. "Cuando el edificio esté terminado y con todas las plazas ocupadas superaremos con creces las 50 personas en plantilla", explicaba Jurado.

Este proyecto es casi una realidad debido a la contribución de instituciones como la DPZ, la Comunidad de Calatayud, el Ayuntamiento bilbilitano, el grupo de acción local Adri Calatayud-Aranda, la Fundación Enesba, la Once, Ibercaja, la Cai, o la junta Distribuidora de Herencias del Gobierno de Aragón. La última de las ayudas fue de 90.000 euros, procedentes del fondo que distribuye el Gobierno de Aragón de lo que recibe de quienes no dejan testamento. Con esta cantidad, recibida el pasado julio, se continuarán las obras de la primera planta, que el año pasado se empezaba a acondicionar con otra partida de ese mismo fondo.

También la sociedad de la comarca lo ha hecho posible, respondiendo a las acciones impulsadas por esta agrupación de familias, que pedía un crédito de 1.300.000 euros para sacar adelante la residencia, que podría abrir las puertas a finales de este año.

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