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Zaragoza

El asesino de Alexandra decidió atacarla justo el día antes de ser juzgado por maltrato

Tras someterse a dos operaciones, la joven empeoró durante la noche del domingo y falleció el lunes por la mañana. Su exmarido, que se clavó después el cuchillo en la cabeza, sigue ingresado en estado grave en la uci del Miguel Servet.

Cientos de personas se concentraron en la plaza de España para exigir medidas urgentes y rotundas contra los crímenes machistas. La Coordinadora de Organizaciones Feministas convocó la protesta y mostró pancartas con lemas como "No morimos, nos matan"
Cientos de personas se concentraron en la plaza de España para exigir medidas urgentes y rotundas contra los crímenes machistas. La Coordinadora de Organizaciones Feministas convocó la protesta y mostró pancartas con lemas como "No morimos, nos matan"
José Miguel Marco

Acallar a Alexandra Rodica y evitar que declarara contra él en el juicio por maltrato que el Juzgado de lo Penal número 9 de Zaragoza había señalado para este lunes, día 11 de julio. Esa parece ser la razón por la que su exmarido incumplió el domingo la orden de alejamiento dictada por el juez y se presentó en el punto de encuentro familiar de Conde de Aranda donde cada fin de semana intercambiaban a su hijo, de 5 años. Será difícil saber ya qué le pidió él o qué le contestó ella cuando la abordó por sorpresa en el portal del edificio.Lo que está claro es que el hombre acabó imponiendo su voluntad, ya que asestó a su expareja una serie de cuchilladas mortales en el cuello y el abdomen que han silenciado para siempre su voz.

Ni la providencial intervención de un viandante, que al ver a Alexandra desangrándose en la acera se quitó el polo y se lo puso en el cuello para taponar la hemorragia hasta que llegó la ambulancia, ni los ímprobos esfuerzos de los cirujanos del Hospital Clínico, que tuvieron que practicarle después varias operaciones de urgencia, han permitido salvar la vida de la que es ya la tercera fallecida por violencia de género este año en Aragón. Porque aunque la joven sobrevivió a la primera noche, el parte médico de la mañana del lunes decía que su estado era ya crítico. Y, poco después de la una de la tarde, fuentes sanitarias de la DGA confirmaban oficialmente el fatal desenlace.

Nada más conocerse la noticia del fallecimiento de Alexandra, de 28 años y origen rumano, empezaron a sucederse las condenas y mensajes de solidaridad. Entre ellos se incluía el de la directora del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM), Natalia Salvo, quien a título personal hacía una reflexión que abre un controvertido debate. "Yo creo que a un maltratador no se le puede reconocer el derecho a la custodia de sus hijos", manifestaba a HERALDO. Yno es la única que lo piensa, ya que desde diferentes colectivos hace tiempo que abogan por el endurecimiento de las medidas que se imponen a quienes ejercen la violencia, física o verbal, en el ámbito familiar.

Cuerpos de seguridad e instituciones insisten continuamente a las mujeres que sufren maltrato para que denuncien y adopten una actitud activa. Pero la muerte de Alexandra en Zaragoza evidencia que ni siquiera eso es suficiente y que para acabar con un problema de esta magnitud hacen falta más recursos y sobre todo una mayor coordinación. Porque ella no se calló y en septiembre de 2015 llamó a un teléfono de asistencia a las víctimas para denunciar su caso.Le exigieron pasar por comisaría y presentar cargos contra su marido para acceder a una casa de acogida. La joven lo hizo, lo que llevó al juez a dictar una orden de alejamiento contra su pareja, C. I. S., de 32 años y su misma nacionalidad.Intercambios sin vigilancia

El llamado centro de emergencia, en el que se presta una primera asistencia a las maltratadas y por el que pasó Alexandra, pertenece al Gobierno aragonés. Sin embargo, es la Casa de la Mujer del Ayuntamiento de Zaragoza la que gestiona los pisos de acogida en la capital aragonesa. Al preguntar al Consistorio si las inquilinas de estas viviendas cuentan con algún tipo de acompañamiento o protección policial cuando acuden a llevar a sus hijos a los centros de acogida, dado el riesgo potencial que ello implica, fuentes municipales evitaron contestar e indicaron que "son temas confidenciales y no se facilita ninguna información".

El Consistorio confirmó que Alexandra estuvo un mes viviendo en uno de estos pisos, sin concretar qué tipo de seguimiento se ha hecho de su caso tras su marcha. Lo que sí recordaron es que la ahora fallecida recibió en su día asistencia jurídica.Eso y que los gastos de incineración del cadáver y de su repatriación a Rumanía correrán por cuenta del Ayuntamiento de Zaragoza.

Al parecer, la joven no tenía más familia en la capital aragonesa que su hijo, que desgraciadamente presenció el apuñalamiento de su madre y fue encontrado en estado de ‘shock’.

El mortal ataque se produjo sobre las cinco de la tarde del pasado domingo en el portal del número 10-12 de la calle de Conde de Aranda. Fue precisamente allí donde se refugió tras el apuñalamiento el agresor, al que la Policía encontró después con varios cortes en el cuello y con el cuchillo clavado en la cabeza. Tras estabilizar al herido, una ambulancia del 061 lo trasladó al Hospital Miguel Servet, donde tuvo que someterse a dos operaciones. Según fuentes del Salud, su estado es grave y permanece custodiado por la Policía Nacional en la unidad de cuidados intensivos.

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