Zaragoza

Deseos y diablos en las hogueras zaragozanas

El solsticio de verano se celebró en Zaragoza con 14 fogatas. Otros municipios de la provincia también honraron a San Juan con fuego, música, bailes y comida

Los 'diaples', por las calles de la Magdalena.
Francisco Jiménez

La música, los bocadillos de longaniza -no hay dietas que valgan en la noche más corta del año- y, como no podía ser de otra forma, las hogueras, congregaron a cientos de habitantes de la capital aragonesa para celebrar la noche de San Juan en torno al fuego.

"Es un momento para pensar en todo lo que ha pasado a lo largo del año, olvidar las cosas malas y pedir deseos", explicó Elvira, una vecina de San Pablo que se acercó a la hoguera de su barrio para pedir "sobre todo salud, y después dinero que hace mucha falta". Y es que en la velada con más magia y misterio del año, las tradiciones reclamaron el protagonismo.

Así, no faltó quien saltó por encima de las llamas ni quien arrojó sus apuntes al fuego en un adiós definitivo -y tan definitivo, ya que es el último año que se realiza la prueba- a la Selectividad. También hubo quien tiró de rocío para lavarse a conciencia con la purificación en mente, y quien lanzó papelitos con sus deseos a la hoguera.

Pero ya antes de prender la primera fogata las celebraciones se extendieron por Zaragoza. En la Magdalena, ‘los diaples’ hicieron de las suyas armados con petardos y otros fuegos de artificio. Al ritmo que marcaba la batukada, con saltos, brincos y piruetas, persiguieron a los niños -y también a algún adulto- por el barrio con sus bastones lanzando chispas. Las estrechas callejuelas hicieron que cada estallido retumbara, y el olor de la pólvora pronto cubrió el aire. Con esta alegre cacofonía estos nueve particulares diablillos se pasearon por la plaza de San Agustín y la iglesia de La Magdalena, para luego volver hasta el parque Bruil. Allí un año más se prendió la fogata más grande de Zaragoza, con cientos de vecinos unidos en el solsticio de verano.

Por su parte el barrio del Actur, que aprovechó este jueves para dar inicio a sus fiestas, calentó los ánimos de los chavales antes de la hoguera con cabezudos y un pasacalles. Luego, con el fuego ya en marcha, la música y la longanizada completaron el festejo.

Fue tanta la alegría que ni siquiera Don Quijote quiso perderse el ambiente festivo que llenó las calles de la capital aragonesa. El ingenioso hidalgo fue el encargado de prender poco antes de medianoche la hoguera de Las Delicias. Un pequeño homenaje por el 400 aniversario de la muerte de Cervantes que atrajo la atención de todos los vecinos.

Otra cita anual que se cumplió escrupulosamente fue la que cientos de personas tenían en Casablanca con los apetitosos bocatas de longaniza y chorizo que, bien cocinados en las brasas y acompañados de vino y refrescos, sirvieron para coger fuerzas ante la velada.

La madera también prendió en San Gregorio, Peñaflor, Torreramona, Rosales, La Jota... y así hasta 14 hogueras repartidas por la ciudad que iluminaron la oscuridad para celebrar por todo lo alto el solsticio de verano. Unos fuegos, eso sí, que estuvieron atentamente vigilados por los bomberos, que comprobaron periódicamente la seguridad.Un San Juan tardío

Cuando en unos sitios no queden ni cenizas, en otros comenzará a arder la madera, ya que algunos barrios decidieron programar la hoguera para otro día. Es el caso de La Paz, que encenderá la tradicional fogata esta noche en el parque y aprovechará para nombrar a los druidas del año, título con el que homenajean a vecinos que trabajan por el distrito.

En San José la fogosa celebración del solsticio tendrá lugar mañana, dentro de la programación festiva ‘Rebelión en la Granja. Así, los vecinos engancharán de tirón desde las 11.00 hasta la madrugada con animación, baile, actividades deportivas y por supuesto, la hoguera.

Llamas medievales en Ejea

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Muchos municipios de la provincia de Zaragoza se sumaron este jueves a las celebraciones por San Juan. Música, hogueras y cenas populares fueron las protagonistas. Ejea de los Caballeros comenzó este jueves los festejos menores y lo hizo con cabezudos, ronda jotera y un fuego a medianoche.

Estas celebraciones combinan la programación del Ayuntamiento con la medieval que promueve la Asociación Cultural Etnológica de los Oficios Perdidos y los actos de Interpeñas, que este año celebra el Día de la Federación.

Otras localidades cincovillesas, como Biota o Sádaba también hicieron fogatas y cenas populares. En Tarazona, la noche más mágica comenzó con una misa, una chocolatada, un pasacalles y el encendido de la hoguera. En Cuarte, por ejemplo, la charanga acompañó a los vecinos desde la casa de cultura hasta la plaza de toros, donde hubo una merienda popular y, a continuación, se encendió la hoguera. En Cadrete, se repartieron patatas asadas en la explanada de la calle del Santo Cristo y parque del Sisallete.

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