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La apertura del coto de Épila reduce la plaga de conejos, pero las afecciones continúan

Demarcación de Carreteras autoriza durante seis meses la caza en zonas protegidas. Alfamén y Lucena también permiten la captura todos los días.

Dos cazadores de Épila, en un campo arrasado por los conejos en una imagen de febrero.
Dos cazadores de Épila, en un campo arrasado por los conejos en una imagen de febrero.
Asier Alcorta/Heraldo

La apertura del coto a cazadores de fuera de Épila como medida para tratar de controlar la plaga de conejos ha surtido efecto y ya se han capturado miles de animales. Pero las afecciones en frutales y cultivos todavía no han cesado y, por eso, la autorización de Demarcación de Carreteras para poder cazar en zonas que sirven de refugio a estas especies cinegéticas ha sido muy bien recibida.

"El conejo no se va a erradicar. Ni se quiere ni se puede hacer eso, pero estos animales deben dejar de ser una plaga y que haya una población razonable", explica Javier Pérez Ripa, el presidente de la Atria de fruticultores de Épila. "Se han cazado miles de conejos y se sigue haciendo. La medida ha surtido efecto y debe mantenerse", añade Ripa.

La sociedad de cazadores comunicó el pasado abril a los agricultores que también ellos podían invitar a aficionados a este deporte para que cazaran tanto con escopeta como con hurón. El único requisito es que llevaran la documentación que acredite que los cazadores llegados de fuera cuentan con todos los permisos y licencias necesarias. "Está viniendo gente de todo Aragón. Queremos reconocer la labor de la sociedad de cazadores para tratar de acabar con este problema", concreta Ripa, que también es agricultor.

El alcalde de Épila, Jesús Bazán, remitió hace un mes y medio una carta solicitando autorización a Demarcación de Carreteras para poder cazar en zonas protegidas. La contestación llegó el pasado martes al Ayuntamiento. "Autorizan la caza en el lado izquierdo de la autovía A-2 entre los kilómetros 284 y 292 con hurones, redes y otros, sin escopeta", concreta el alcalde. Y el Ministerio de Fomento autoriza la caza durante 180 días naturales desde su notificación. La carta detalla las condiciones que deben cumplirse para llevar a cabo actividad cinegética en esta zona, siempre de día.

Las áreas junto a la autovía y las vías del tren sirven de refugio a especies cinegéticas. Y es ahí donde consigue proliferar la especie, ya que son zonas protegidas donde solo puede cazarse con una autorización previa. El permiso acaba de llegar precisamente ahora, una noticia que ha sido muy bien recibida por los agricultores y también principales afectados de esta plaga de conejos.

Al igual que en Épila, otros municipios de la zona, como Alfamén o Lucena de Jalón también han liberalizado sus cotos para que puedan ir cazadores de otros lugares con el objetivo de diezmar la plaga. La superpoblación de conejos ha comenzado a extenderse también por otras localidades próximas como Almonacid de la Sierra.

El concejal de Agricultura del Ayuntamiento de Alfamén, Gregorio Martínez, explica que la única solución que les dieron en el Inaga para acabar con esta plaga fue que se cazara mucho. "Pero nos sentimos impotentes, tanto cazadores como agricultores, porque por más que se caza no se puede controlar esta superpoblación de conejos, que además no son autóctonos", dice Martínez. En su caso, cree que la plaga no ha remitido, "casi al contrario", matiza. "Los daños en cereal fueron impresionantes porque no dejó ni que creciera. El problema es más grave de lo que parece y solo cazar no es la solución. Si se comen las cortezas de los árboles estos se secan, hay que poner protectores...", añade Martínez.

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