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Zaragoza

La DGA avala el 'outlet' Torre Village a la espera de que el Consistorio apruebe el plan

Urbanismo dice que el proyecto todavía no cuenta con todos los informes a favor.

Recreación del paseo comercial de Torre Village, que ocupará una extensión total de casi 20 hectáreas.
Recreación del paseo comercial de Torre Village, que ocupará una extensión total de casi 20 hectáreas
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El Gobierno de Aragón ha dado su visto bueno al plan especial auspiciado por el dueño de Pikolin, Alfonso Solans, para convertir sus actuales instalaciones de la carretera de Logroño en un ‘outlet’, que requiere el traslado previo de la fábrica a la Plataforma Logística de Zaragoza (Plaza). La Dirección General de Industria ha emitido ya el informe favorable, preceptivo y no vinculante, que le solicitó el Ayuntamiento de Zaragoza el pasado 26 de mayo. En un tiempo récord, el Ejecutivo autonómico ha impulsado el proyecto, ya que en solo siete días fijó su postura favorable con dos recomendaciones concretas para su desarrollo: tener en cuenta el impacto en su área de influencia y "los problemas de movilidad" derivados de su ubicación fuera del casco urbano de Zaragoza.

El aval autonómico al ‘outlet’ Torre Village, remitido el pasado lunes al Consistorio, traslada ahora toda la responsabilidad al equipo municipal de Zaragoza en Común (ZEC), que aún debe llevar la aprobación definitiva del plan especial al pleno para desatascar así la operación urbanística y comercial. De este modo, solo quedaría ya la tramitación de las licencias urbanística y ambiental, cuya concesión no está sujeta a la voluntad política del equipo de gobierno, sino al cumplimiento de la normativa vigente por parte de los impulsores del plan comercial.

Fuentes municipales señalaron que las reticencias de ZEC, que públicamente ha apostado por la reconversión de Plaza Imperial en otro centro comercial de oportunidades, no se pueden alargar por mucho más tiempo. "Son actos reglados y, por tanto, no cabe más que otorgar los permisos si cumplen", añadieron.

Fuentes cercanas al ‘outlet’ Torre Village subrayaron a este diario que el proyecto ya se ha adaptado a "todos los requerimientos" transmitidos por los servicios técnicos municipales durante los últimos meses. "Los informes sectoriales de los servicios del Ayuntamiento ya han dado el ‘ok’, por lo que solo falta que se redacte el documento final", explicaron.Sin fecha oficial

Las citadas fuentes municipales mostraron sus dudas de que entre en el orden del día de la Gerencia de Urbanismo de la próxima semana, que abriría las puertas a la aprobación definitiva en el pleno de finales de mes. De hecho, la versión oficial de ZEC es que Torre Village aún no cuenta con todos los informes a favor, aunque no aclararon cuáles faltan a estas alturas. Hay que recordar que la aprobación inicial del plan especial se remonta a hace más de un año.

El proyecto no requiere la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), por lo que el margen de maniobra para seguir bloqueándolo es mínimo si sus impulsores se han ajustado a los requerimientos municipales. Y menos todavía cuando la DGA ha dado su visto bueno. De hecho, en su dictamen favorable hace exclusivamente dos recomendaciones genéricas para resolver el impacto en su área de influencia, "con especial referencia a la afectación al proyecto al modelo de ciudad compacta, a la armonía de las nuevas zonas comerciales con los usos del espacio urbano y a la posible generación de nuevos núcleos de población".

La Dirección General de Industria también insta a tener en cuenta "los problemas de movilidad" que genera el hecho de estar ubicado fuera del núcleo urbano, "así como el abastecimiento inmediato y adecuado a la población, facilitando la satisfacción de las necesidades de compra en un entorno de proximidad, con especial atención a los ciudadanos que tienen dificultades de desplazamiento".

Con este informe, preceptivo por la ley de Ordenación de la Actividad Comercial en Aragón para la aprobación definitiva de cualquier plan urbanístico cuando afecte o incluya equipamientos comerciales, no se acaba el papel de la DGA en esta operación. El último trámite administrativo, tras la concesión del permiso municipal de obras y la ambiental, recaerá de nuevo en el Gobierno de Aragón: deberá otorgar la licencia comercial al tratarse de un proyecto con una superficie de venta y exposición de más de 2.500 metros cuadrados. Este permiso tiene como finalidad "comprobar la ausencia de afección al interés general de la actividad", según la propia DGA.

El plan especial afecta a una superficie de 192.374 metros cuadrados, ubicada junto a la carretera de Logroño. Se fijan unas cesiones del 14,6% (28.100 m2) para hacer nuevos viales, y del 5,4% (10.383 m2) para zonas verdes. En ambos casos, el mantenimiento de estos espacios correrá a cuenta del promotor.

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